02 Abril 2006 Seguir en 
La falta de trabajo no es un mero problema económico, sino uno que desencadena frustraciones políticas, culturales y sicológicas. Y como lo demuestran los hechos ocurridos en Francia -uno de los países más desarrollados del mundo-, no tan sólo afecta a las naciones más pobres.
En el caso de Francia, los que se sienten afectados son los jóvenes. El nuevo contrato de trabajo impulsado por el Gobierno intenta fomentar la contratación de jóvenes, pero al mismo tiempo reducir el costo de contratación al otorgar el derecho de despedir a un joven empleado durante una temporada de prueba sin justificación. Hoy, el contrato más común estipula una temporada de prueba de tres meses, y los jóvenes mostraron su ira en contra del primer ministro Dominique de Villepin por haber puesto la barra tan alto para ellos, ya que el período de prueba en su caso duraría dos años.
El economista Víctor Jorge Elías, considera que el caso francés, es consecuencia de una economía con exceso de beneficios, tanto en materia de estabilidad como en política jubilatoria.
"En todas las épocas, la flexibilidad de la economía fue importante y si bien el gobierno francés pretende dar más flexibilidad a su mercado laboral, aún no dio en la tecla", considera Elías.
El mercado laboral francés, con el supuesto afán de proteger al trabajador, generó una tasa de desempleo que no bajó del 10% desde 1995 y que alcanza hasta el 22% entre los jóvenes menores de 26 años. "El problema francés, más allá de precarizar el contrato de trabajo, parece ser el de una economía que no crece y que no crea empleo", dijo Ernesto Kritz.
En el caso de Francia, los que se sienten afectados son los jóvenes. El nuevo contrato de trabajo impulsado por el Gobierno intenta fomentar la contratación de jóvenes, pero al mismo tiempo reducir el costo de contratación al otorgar el derecho de despedir a un joven empleado durante una temporada de prueba sin justificación. Hoy, el contrato más común estipula una temporada de prueba de tres meses, y los jóvenes mostraron su ira en contra del primer ministro Dominique de Villepin por haber puesto la barra tan alto para ellos, ya que el período de prueba en su caso duraría dos años.
El economista Víctor Jorge Elías, considera que el caso francés, es consecuencia de una economía con exceso de beneficios, tanto en materia de estabilidad como en política jubilatoria.
"En todas las épocas, la flexibilidad de la economía fue importante y si bien el gobierno francés pretende dar más flexibilidad a su mercado laboral, aún no dio en la tecla", considera Elías.
El mercado laboral francés, con el supuesto afán de proteger al trabajador, generó una tasa de desempleo que no bajó del 10% desde 1995 y que alcanza hasta el 22% entre los jóvenes menores de 26 años. "El problema francés, más allá de precarizar el contrato de trabajo, parece ser el de una economía que no crece y que no crea empleo", dijo Ernesto Kritz.








