Trabajo en negro, un grave problema que golpea con dureza a Tucumán

Aunque tiende a bajar, el empleo no registrado sigue siendo una tendencia muy utilizada en el mercado laboral. Según los datos del Indec unos 4,8 millones de personas no tenían ni cobertura social ni pueden gozar de una jubilación en el futuro por la falta de aportes previsionales.

02 Abril 2006
En casi 10 puntos porcentuales supera el trabajo en negro en Tucumán al promedio del país. Eso quiere decir que el 55,4% de los asalariados del aglomerado urbano del Gran San Miguel de Tucumán (112.000 personas) viven en una situación laboral precaria, sin certeza de continuidad, sin obra social y sin aportes para una futura jubilación. De hecho, las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sólo toma en cuenta la población urbana.
Pese a que desde el Gobierno se afirma que la tendencia hacia la formalidad laboral es una tarea constante entre los empresarios, en el interior provincial se percibe la falta de cobertura social entre los asalariados o cuentapropistas que trabajan para sectores vinculados con la producción primaria. Ahora, los inspectores de la Secretaría de Trabajo de la provincia pusieron sus ojos en dos actividades que se beneficiaron con la reactivación económica: la construcción y el comercio. Hacia allí se orientarán las inspecciones oficiales para la regularización del mercado de trabajo.
Hasta fines del año pasado, en la Argentina se registraron 4,8 millones de trabajadores que no cuentan con beneficios de obra social. Tampoco pueden aspirar a una jubilación en el futuro, ya que sus empleadores no realizan los aportes previsionales. Según los cálculos del Ministerio de Trabajo, el fisco nacional deja de recibir unos $ 7.000 millones anuales por la elusión de las cargas impositivas.
El empleo en negro también se siente en los ingresos. Este tipo de asalariado está rozando los niveles de pobreza y hasta llega a cobrar casi la mitad que un empleado registrado. El economista Ernesto Kritz, director ejecutivo de la consultora Sociedad de Estudios Laborales, dice que, debido a su precariedad laboral, estos trabajadores no tienen posibilidades de negociar salarios, como sucede con los que están registrados.
El economista Víctor Elías asegura que la composición del grupo de trabajadores informales en Tucumán ha ido cambiando, pero se nota que influye más a grupos jóvenes, mujeres y grupos menos preparados. La psicóloga laboral Graciela Chamut, entiende que los empleados temporales son difíciles de motivar. "Saben que para ellos no habrá aumentos ni desarrollo de carrera; no se identifican con la organización ni muestran compromiso", resalta. Según la experta, esta situación propicia conductas y prácticas carentes de ética; desmotivación y una importante baja en la lealtad de los empleados y en su compromiso con el trabajo.
Aunque Tucumán sigue siendo una de las más afectadas del país por este fenómeno laboral, en las últimas mediciones se observó una reducción del empleo en negro, de acuerdo a los datos de la Dirección de Estadísticas. El titular de este organismo, Juan Carlos Abril, sostiene que esta disminución responde a la decisión de algunas empresas de registrar a parte de su personal. Sin embargo, el secretario de Trabajo de la provincia, Roberto Jiménez, reveló que sigue existiendo una mala costumbre de las empresas de no declarar a los trabajadores a partir de la precarización que se observó con la modificación de la legislación laboral ocurrida en los 90.
Kritz opina que la clave para combatir la informalidad laboral está en profundizar los operativos de fiscalización que llevan adelante los inspectores del Ministerio de Trabajo y las reparticiones laborales de cada una de las provincias del país. En Tucumán, la Secretaría de Trabajo afectó a 35 inspectores para la profundización de los operativos de control. En sectores como el citrus o el azucarero, los propios trabajadores son los que ayudan al Gobierno a combatir el empleo en negro, ya que si se mantienen en esa situación les será difícil alcanzar el subsidio que se les otorga en el período interzafra.Pese al leve retroceso que mostró últimamente el trabajo en negro en el país y también en Tucumán, el problema no deja de ser una expresión elocuente de una sociedad fragmentada, en donde la distribución de la riqueza sigue siendo muy despareja.

MAL EXTENDIDO
En Tucumán, el empleo en negro está en todas los sectores, incluso en el Estado, denuncia el secretario general de la CGT y titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), Jesús Pellasio. Recalca que en la actividad agropecuaria se observa este flagelo en la frutilla, la papa, el tabaco y en el limón. "Hay una política perversa del empleador, pero también vemos complicidad de los gobiernos, que poco hacen para resolver esta cuestión", destaca. Insta a que se conforme el Consejo del Trabajo, del Empleo y la Producción para la lucha contra el trabajo infantil y en negro.

LA BRECHA
La enorme brecha que existe entre el promedio del trabajo en negro en el orden nacional (45,5% en el último cuatrimestre de 2005, según el Indec) y el registro de Tucumán (55,4% en igual período) es el resultado de una concatenación de problemas socioeconómicos, a saber del economista Ernesto Kritz.
Señala que nuestra provincia tiene altos índices de pobreza, de informalidad, de bajos ingresos y una mayor brecha económica en relación al resto de la Argentina. "Todo esto marca cierta desprotección social", destaca el especialista.