América pone sus ojos en el país del altiplano

A partir de las llamadas votaciones "más vigiladas" en la historia reciente de Bolivia, ésta nación quiere salir de su clásica convulsión política.

18 Diciembre 2005
Una vez más, Bolivia apuesta a la democracia. Pero hoy, lo que se juega supera en importancia a lo de anteriores ocasiones. En opinión de muchos, se arriesga el futuro mismo de la nación, su posibilidad de integrarse a los países grandes de la región y la opción de virar hacia la izquierda con el líder indígena y cocalero, Evo Morales. Si esto ocurre, el nuevo presidente boliviano sería el sexto presidente de izquierda en Latinoamérica, aunque con matices diferenciales sobre los que serían sus pares, los mandatarios de la Argentina, de Brasil, de Chile, de Uruguay y de Venezuela.
Por todo esto, mientras los bolivianos concurran al acto electoral, gran parte de América estará pendiente de su desenlace. Ayer, el presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez, minimizó la "alerta postelectoral" realizada por el Departamento de Estado norteamericano sobre la posible inseguridad tras los comicios.
En nuestro país hay especial interés por saber qué decidirá el nuevo gobierno sobre el suministro de gas boliviano a la Argentina y a otros países vecinos. Por lo pronto, Morales anticipó su interés de aumentar el precio del fluido exportable. También interesa a dirigentes y a empresarios bolivianos y sudamericanos qué intenciones tendrá el futuro presidente sobre la incorporación de ese país al Gran Mercosur. La incógnita quizás tarde en resolverse.