En las urnas se puede llegar a decidir la viabilidad de Bolivia

Cerca de 3,6 millones de ciudadanos del vecino país podrán decidir su futuro político. Los comicios se polarizarán entre el líder cocalero y estandarte de los pobres, Evo Morales, y el poderoso empresario Jorge Quiroga. Se elegirán por primera vez los prefectos (gobernadores).

PREPARATIVOS. Empleados de la Corte Nacional Electoral de Bolivia distribuyeron ayer todas las urnas faltantes en los nueve departamentos.(REUTER)
PREPARATIVOS. Empleados de la Corte Nacional Electoral de Bolivia distribuyeron ayer todas las urnas faltantes en los nueve departamentos.(REUTER)
18 Diciembre 2005
Las elecciones de hoy en Bolivia conllevan una trascendencia inusual para una nación social, política y económicamente conflictuada. El vecino país está fracturado socialmente entre la "nación coya" de los indígenas, la de los pueblos originarios y la "nación cambá", como se autodefinen los santacruceños por su condición de blancos.
No es casual, entonces, que la elección se polarice entre Evo Morales, un candidato indígena del Movimiento al Socialismo (MAS) que admira a Fidel Castro y a Hugo Chávez, y Jorge Quiroga, un ex presidente inclinado a EEUU y candidato por la alianza de fuerzas de derecha Poder Democrático y Social (Podemos). Quiroga representa a los "cambá" y Morales a los "coyas".
También se presentan el empresario Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional, quien podría ser definitorio si el nuevo presidente es elegido por el Congreso; Michiaki Nagatani (Movimiento Nacionalista Revolucionario); el dirigente indígena Felipe Quispe; el militar retirado Gildo Angulo, el abogado Néstor García y el agrónomo Eliseo Rodríguez.
El Parlamento iniciará sus sesiones a mediados de enero, y la toma de posesión del nuevo presidente está fijada para el 22 de ese mes. Si ninguno de los candidatos obtiene el 50% más uno de los votos, el Congreso elegirá al gobernante entre las dos fórmulas más votadas.
Además de elegir presidente y vicepresidente, los bolivianos designarán a 27 senadores y 130 diputados. Y, por primera vez, elegirán en forma directa a nueve prefectos (gobernadores) que están ahora puestos a dedo por el mandatario de turno.
Esto constituye todo un desafío que se suma a otros interrogantes, ya que las encuestas indican que el MAS no obtendría ninguna de esas nueve prefecturas, Podemos se alzaría con cinco y tres recaerían en acérrimos enemigos de Evo, líderes de partidos que el dirigente cocalero empujó fuera del poder como Manfred Reyes Villa y Jaime Paz Zamora, por citar solo dos ejemplos. También aparece como condimento en esta especie de aquelarre el hecho de que los partidos políticos tradicionales fueron perdiendo credibilidad en los últimos años.
Podrán votar alrededor de 3,6 millones de ciudadanos, en 121.000 mesas distribuidas en un país de 1 millón de km2.Una fuerza de 50.000 militares y policías se encargará de la custodia del acto electoral. Un total de 200 observadores de 24 países vigilará la votación, que se iniciará a las 8 y finalizará a las 16.
Bolivia presenta actualmente sus mejores indicadores macroeconómicos de los últimos años, aunque gran parte de su población sigue siendo una de las más empobrecidas del mundo.
A fin de año, el crecimiento de la economía será de 4%, la más alta desde 1999; el déficit fiscal habrá bajado de 8% del PBI de 2003 a 3,5% y las reservas internacionales están en U$S 2.124 millones. De todas maneras, los indicadores de desarrollo humano muestran niveles altísimos de pobreza. Bolivia está en el puesto 114, sobre 177 (la Argentina está en el puesto 34 y Chile en el 37).
El ingreso por habitante es de U$S 949, el más bajo de la región, agravado por el reparto desigual de ese ingreso: 10% de 9 millones de bolivianos reúne 45% y otro 10% de la población tiene sólo 1,46%.
Según muchos analistas, en este proceso electoral se halla en juego la viabilidad de Bolivia, convulsionada por las brechas entre pobres y ricos, entre indígenas y blancos, y entre los departamentos andinos y los del llano. En ese contexto se entremezcla el espíritu autonomista e inclusive separatista de algunos sectores minoritarios, liderados por Santa Cruz de la Sierra.