Si se concreta hoy el triunfo electoral del Movimiento al Socialismo (MAS), partido liderado por Evo Morales, pero sin lograr suficiente mayoría parlamentaria, como indican las encuestas, requerirá pactos de gobernabilidad.
Mientras tanto, los voceros oficiales del MAS adelantan que de ninguna manera van a hacer acuerdos de cogobierno, a los que nos tuvieron acostumbrados los regímenes neoliberales, y que se limitaban a la repartija del poder. Tampoco aceptan modificar su programa estratégico de nacionalización económica y cambio del modelo neoliberal.
La posibilidad de que la segunda agrupación en pugna obtenga la mayoría de senadores en la Cámara Alta, debido a que las encuestas la dan como ganadora en un mayor número de departamentos, propone un panorama ideal para el empantanamiento en la instancia eleccionaria, primero, y luego en la gestión misma de gobierno. Pero, finalmente, confiamos en una respuesta de la democracia boliviana, que ya demostró que, a pesar de las discordias, se logre la concertación que haga posible la elección del nuevo mandatario.
Con Evo Morales, la izquierda pretende dibujar la presencia de un líder que logró el apoyo de la clase desposeída, excluida, y la clase media del occidente del país, la zona más poblada; cosa que con Jorge "Tuto" Quiroga y Doria Medina la derecha no ha podido hacer, y muestra una derecha desorientada entre dos líderes con apoyo mayoritario en el oriente y en el sur boliviano. La perspectiva de la nueva administración del MAS estará ceñida a la legislación neoliberal, establecida a lo largo de 20 años de vigencia del modelo neoliberal. Los cambios fundamentales en la estructura del Estado se decidirán en la Asamblea Constituyente, prevista para el próximo año, instancia en la que el MAS pretende dar de baja al modelo neoliberal y "refundar" el país.
La economía muestra un crecimiento sostenido, aunque no en los niveles que requiere para cerrar la brecha de la pobreza, y se estima un 3,9% para 2005, en base a exportaciones en alza, en especial de soja y minerales. El posible gobierno del MAS de por sí genera incertidumbre y repele la inversión extranjera, con el consiguiente efecto negativo en la expectativa de crecimiento. La promulgación de la Ley de Hidrocarburos frenó en seco la inversión de las empresas petroleras, las que ven comprometida la rentabilidad de sus inversiones con el agregado del impuesto especial a los hidrocarburos del 32%.
Paralelamente, en las regiones se elegirán autoridades departamentales mediante voto directo, por primera vez en la historia del país. Este hecho definirá una correlación de fuerzas políticas no necesariamente armonizadas con el nivel nacional y marcará el primer paso para la instauración de un tercer nivel de decisión territorial. La elección abre un escenario nuevo en la política y contribuirá a dar respuestas desde las regiones a la azarosa problemática nacional.
18 Diciembre 2005 Seguir en 










