“Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos”: el mensaje de León XIV en Uruguay

En su primer discurso en Montevideo, el Pontífice hizo una referencia directa a la salud mental y al suicidio y habló sobre la dignidad humana, la infancia, el trabajo y la atención de quienes sufren.

DISCURSO DE BIENVENIDA. El papa León XIV llamó a construir un Uruguay donde la dignidad humana esté por encima de las desigualdades.
DISCURSO DE BIENVENIDA. El papa León XIV llamó a construir un Uruguay donde la dignidad humana esté por encima de las desigualdades. La Nación/AP

Resumen para apurados

  • En su visita a Montevideo, el papa León XIV dio su primer discurso oficial ante Yamandú Orsi para llamar a proteger la dignidad humana, la salud mental y a los vulnerables.
  • Recibido en la plaza Independencia, el pontífice evocó el Éxodo de 1811 y celebró los 40 años de democracia uruguaya, destacando avances en energías renovables y familia.
  • La gira profundizará el debate sobre políticas públicas ante el suicidio, el impacto ético de la inteligencia artificial en el empleo y la integración dentro del Mercosur.
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En su primer discurso en Montevideo, el papa León XIV destacó el valor de la democracia, la protección de la familia, el cuidado del medio ambiente y la atención de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad. También se refirió a la salud mental, el suicidio, la pobreza y las dificultades para acceder a la atención sanitaria.

La historia de un pueblo que debió dejar atrás sus pertenencias y avanzar unido frente a la incertidumbre fue el punto de partida que eligió el Sumo Pontífice para dirigirse por primera vez a los uruguayos. Durante la ceremonia oficial de bienvenida, celebrada en la plaza Independencia de Montevideo, trazó un paralelismo entre el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811 y los desafíos que enfrenta actualmente el país.

Desde allí, desarrolló un mensaje centrado en la responsabilidad colectiva, la dignidad humana y la necesidad de construir condiciones de vida que permitan a todos formar parte de la sociedad.

El Papa manifestó su alegría por haber aceptado la invitación para visitar el país y anticipó que durante estos días tendrá la oportunidad de recorrer distintos lugares, conocer su historia y encontrarse con hombres y mujeres que forman parte de realidades diversas. Entre ellos mencionó especialmente a Florida, donde se venera a Nuestra Señora de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. “A ese Uruguay he venido como Sucesor de Pedro y como pastor, con el deseo de encontrarme con la Iglesia que peregrina en esta tierra y de acercarme, con afecto, a todo su pueblo”, afirmó.

Uno de los primeros aspectos que abordó fue el valor de la democracia y la responsabilidad de quienes ejercen funciones públicas. En ese sentido, recordó que en 2025 se cumplieron 40 años de democracia ininterrumpida en Uruguay y destacó la importancia de que las autoridades respondan ante la comunidad que las elige. “La autoridad pública encuentra su razón de ser en el servicio al bien común”, sostuvo.

También hizo referencia a la necesidad de tomar decisiones que contemplen a las próximas generaciones. Al reconocer los avances uruguayos en materia de generación eléctrica a partir de fuentes renovables, señaló que el país enfrenta nuevos desafíos vinculados con el transporte, la producción y el uso responsable de los recursos naturales. “Pensar a largo plazo significa precisamente administrar estos bienes sin comprometer las posibilidades futuras”, remarcó.

La familia, la infancia y el trabajo

Otro de los ejes centrales del discurso estuvo relacionado con la protección de la vida, la familia y las condiciones sociales necesarias para que los niños puedan crecer y desarrollarse. A partir de la imagen de una mujer que sostiene a un bebé en uno de los relieves del monumento a Artigas, León XIV habló de la responsabilidad compartida entre los padres, el entorno familiar y la sociedad para acompañar la llegada de una nueva vida.

“La protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables”, expresó. En esa línea, recordó una frase de Juan Pablo II: “el futuro de la humanidad se fragua en la familia”.

El Pontífice también puso el foco en las necesidades de la infancia y sostuvo que garantizar una educación adecuada implica atender aspectos fundamentales como la alimentación, el acompañamiento de los adultos y las condiciones del hogar. A su entender, la formación debe traducirse en oportunidades concretas para acceder al mundo laboral y alcanzar autonomía. Sin embargo, advirtió que el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial no deben desplazar a las personas de los procesos productivos.

“El trabajo está ‘en función del hombre’ y no el hombre ‘en función del trabajo’”, recordó, al recuperar otra enseñanza de Juan Pablo II. Para León XIV, los avances tecnológicos deben ampliar las capacidades humanas y generar posibilidades, sin convertir a los trabajadores en piezas prescindibles.

La salud mental y la dignidad de quienes sufren

Una de las partes más sensibles de su intervención estuvo dedicada a las personas que atraviesan situaciones de sufrimiento, soledad o vulnerabilidad. El Papa sostuvo que el valor de una persona no puede medirse por su productividad, su autonomía o su capacidad para valerse por sí misma. “La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada”, afirmó.

RECIBIMIENTO. El papa León XIV estuvo acompañado por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi RECIBIMIENTO. El papa León XIV estuvo acompañado por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi AFP

En ese contexto, hizo una referencia directa a la salud mental y a la problemática del suicidio. Advirtió que muchas personas pueden atravesar situaciones de angustia y pérdida de esperanza incluso cuando están rodeadas de otros, sin que su entorno llegue a advertir lo que les sucede. Frente a esa realidad, consideró indispensable el acompañamiento de las familias, la atención sanitaria y la cercanía de la comunidad. “Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, expresó.

También habló de las dificultades que enfrentan quienes padecen enfermedades, discapacidades, pobreza, falta de trabajo o exclusión social, y planteó la necesidad de garantizar que todas las personas puedan acceder a un diagnóstico oportuno y a los tratamientos que necesitan, independientemente de sus recursos económicos. “Quien atraviesa cualquiera de estas situaciones no deja por ello de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del valor de su vida”, señaló.

Llamado a la unidad y al cuidado del prójimo

Hacia el cierre, León XIV destacó la convivencia entre personas de distintas procedencias y creencias, defendió el respeto a la libertad religiosa y alentó la resolución pacífica de los conflictos entre las naciones. También valoró el papel de Uruguay en los espacios de integración regional, especialmente a través del Mercosur.

Finalmente, habló de la importancia de mantenerse unidos ante las adversidades. “Para descubrir a los demás es necesario acercarse, recorrerlo y detener la mirada en sus personajes. El pueblo aparece precisamente en el conjunto. En aquella multitud podemos reconocer algo que permanece en la vida del Uruguay: la responsabilidad de unos hacia otros, que permite a personas de distintas generaciones y condiciones continuar construyendo una historia común”, manifestó.

Con un saludo dirigido a todos los uruguayos, el Papa expresó su deseo de que estos días permitan fortalecer los vínculos y renovar la confianza frente a las dificultades. “Que Dios bendiga al Uruguay y que María Santísima, a quien este pueblo se confió en las horas de su nacimiento, siga acompañándolo a lo largo de su historia”, concluyó.

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