Se terminó el sueño, vuelven las preocupaciones: el golpe de realidad que recibió Atlético Tucumán
La eliminación contra Platense dejó al descubierto los problemas que la ilusión copera había relegado. Con dos partidos por jugar en el Clausura, el "Decano" necesita sumar para no comenzar 2027 tan comprometido.
Resumen para apurados
- Atlético Tucumán quedó eliminado de la Copa Argentina en Salta tras caer por penales ante Platense en semifinales, perdiendo el pase a la final y la Copa Libertadores.
- La caída en la tanda de penales cortó la ilusión copera que disimulaba una floja campaña anual en la Liga Profesional, con apenas dos triunfos como local en el año.
- El "Decano" deberá sumar en las últimas dos fechas del Clausura para buscar la clasificación a playoffs y evitar iniciar comprometido con el promedio del descenso en 2027.
Un golpe de realidad. Ni más ni menos. Esa es la sensación que domina el mundo “decano” tras la dolorosa eliminación en las semifinales de la Copa Argentina. El viaje de ensueño que significó la gran campaña en el certamen, y que durante buena parte del año permitió sobrellevar los malos tragos de la Liga Profesional, llegó a su fin entre lágrimas. También terminó el éxodo hacia Salta, que movilizó a miles de tucumanos y, horas más tarde, los devolvió a casa por una ruta cargada de tránsito, bajo un cielo encapotado y una lluvia persistente. Casi una representación simbólica de la desazón que atravesaban los hinchas de Atlético.
Porque la ilusión era inmensa. La posibilidad de conquistar un título, de volver a disputar la Copa Libertadores... Todo parecía estar al alcance de la mano. Claro que, primero, el “Decano” debía cumplir con lo suyo. Y con el escenario preparado y el aliento de cerca de 10.000 hinchas, no pudo superar a Platense ni alcanzar la final. Para colmo, de una de las maneras más dolorosas posibles: en una definición por penales que se resolvió recién en el quinto remate.
La temporada todavía no terminó, pero se avecinan días de reconstrucción en 25 de Mayo y Chile. Con la fantasía desmoronada, llega el momento de volver a mirar las cosas como son, sin autoengaños ni justificaciones. Preguntarse qué llevó a Atlético a quedar en el fondo de la tabla de promedios proyectada para 2027, por qué apenas consiguió dos victorias jugando de local durante este año o por qué todavía no logró clasificarse a los playoffs desde la implementación de este formato. Son interrogantes que la ilusión de la Copa había conseguido relegar, pero que nunca dejaron de existir.
La autocrítica deberá hacerse rápidamente y, al menos durante la próxima semana y media, en simultáneo con la competencia. Porque a Atlético todavía le quedan dos partidos por disputar en el Clausura, ahora el único objetivo deportivo que mantiene abierto. Este lunes recibirá a Argentinos, desde las 21.15, y luego cerrará la fase regular visitando a Banfield.
A levantarse cuanto antes
Costará muchísimo, pero deberá levantarse cuanto antes. Con 17 puntos, está a dos de Huracán e Independiente Rivadavia, que pelean por el octavo puesto, el último que otorga la clasificación a los playoffs. El margen de error es mínimo y, además de ganar, necesitará otros resultados.
¿Cuántas fuerzas tendrá Julio César Falcioni para levantar a este grupo? Esa parece ser una de las principales incógnitas del corto plazo. Si bien el entrenador no dio indicios de querer dejar el equipo, en su última conferencia de prensa, que apenas duró 50 segundos, se lo vio agotado y fastidiado. Se limitó a realizar un breve análisis del partido, a felicitar a Platense y a retirarse con un pedido de disculpas.
Cuesta imaginar que un entrenador de la experiencia del “Emperador” abandone el cargo antes de que termine el torneo. Sin embargo, en medio de un clima inevitablemente espeso tras la eliminación, será tarea de la comisión directiva comenzar a conversar con él para delinear el cierre del semestre y, sobre todo, empezar a planificar el próximo año.
Por eso el golpe de la eliminación fue tan doloroso. No se trató solamente de perder una semifinal. Detrás quedaron los viajes, las expectativas, los sacrificios y la posibilidad de transformar una temporada decepcionante en una de las más recordadas de la historia del club. Ya no habrá ingresos extraordinarios por disputar una competencia internacional ni esa vidriera que supone medirse con los mejores equipos del continente. Tras otro año de pobre cosecha en la Liga Profesional, Atlético deberá afrontar un 2027 en el que la permanencia asoma como una preocupación central. Y esta vez no podrá mirar hacia otro lado.
Sin embargo, aunque en un primer momento resulte duro, frustrante y doloroso, un golpe de realidad también puede funcionar como punto de inflexión. Puede obligar a revisar decisiones, reconocer errores y replantear objetivos. En el mundo “decano” esperan que así sea. Porque la Copa Argentina permitió soñar, pero no hizo desaparecer los problemas que Atlético arrastraba. Simplemente, durante algunos meses, hubo algo mucho más emocionante en lo que pensar.
Ahora toca recuperar la cabeza fría. Ganar el lunes, sumar puntos valiosos para la permanencia y, por qué no, pelear hasta el final por un lugar en los playoffs. Después habrá tiempo para una reconstrucción más profunda.
Como aquellos hinchas que debieron volver a sus trabajos después de una noche de ilusión y desconsuelo en Salta, Atlético también tiene obligaciones que ya no puede postergar. El sueño terminó. La realidad, en cambio, nunca se había ido.












