Estudia dos carreras en Tucumán y ganó un premio por investigar los límites legales de la IA en las guerras

Samuel Quinteros tiene 23 años, estudia Relaciones Internacionales en la USP-T y Abogacía en UNT y ganó un premio por estudiar los desafíos legales de la inteligencia artificial. “La culpa está muy diluida. Cae en un vacío penal”, advierte.

EL INVESTIGADOR. Samuel Quinteros tiene 23 años y estudia Relaciones Internacionales y Abogacía en Tucumán. / SAMUEL QUINTEROS
EL INVESTIGADOR. Samuel Quinteros tiene 23 años y estudia Relaciones Internacionales y Abogacía en Tucumán. / SAMUEL QUINTEROS
Por Victoria Reinoso Hace 48 Min

Resumen para apurados

  • El estudiante tucumano Samuel Quinteros ganó el premio nacional de la SASJu por su investigación sobre los vacíos legales de los drones con inteligencia artificial en la guerra.
  • La investigación nació en una materia universitaria; analiza cómo los algoritmos autónomos pueden violar el derecho internacional humanitario sin responsables penales claros.
  • El trabajo será publicado en una revista especializada y presentado en Santa Fe, aportando al debate urgente sobre la regulación internacional de armas autónomas en combate.
Resumen generado con IA

La inteligencia artificial puede reconocer patrones en segundos, pero ¿qué pasa cuando debe decidir por sí misma si una persona es un objetivo militar? ¿Y quién responde si se equivoca? Estas preguntas llevaron a Samuel Quinteros, un tucumano de 23 años, a investigar los riesgos de los drones autónomos en las guerras. Su trabajo obtuvo el Premio Joven Investigador/a “Juan Carlos Agulla” 2026 de la Sociedad Argentina de Sociología Jurídica, en la categoría Estudiantes.

Samuel estudia Relaciones Internacionales en la Universidad de San Pablo-T (USP-T) y Abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Su investigación se titula "Guerra algorítmica en entornos urbanos: los enjambres de drones autónomos frente al principio de distinción". “Cuando se delegan estas decisiones en un sistema de inteligencia artificial, el criterio humano queda reducido a cálculos y patrones de movimiento”, advierte a LA GACETA.

A esa preocupación se suma otra: ¿quién es responsable si una máquina comete un error? “¿Quién tiene la culpa? ¿La persona que armó el dron, el que creó el sistema, el que lo encendió?”, se pregunta. Y resume el problema: “La culpa está muy diluida. Cae en un vacío penal”.

ENJAMBRE DE DRONES. Su trabajo sobre los desafíos legales de la inteligencia artificial en conflictos armados será publicado en una revista especializada. ENJAMBRE DE DRONES. Su trabajo sobre los desafíos legales de la inteligencia artificial en conflictos armados será publicado en una revista especializada.

De una materia a una investigación sobre la guerra

La investigación surgió de una consigna para una materia de Relaciones Internacionales sobre Derecho Internacional de los Conflictos Armados. “Yo usualmente trabajo con inteligencia artificial como todos, pero siempre creo que es importante especializarse o aprender mucho para utilizarla como una herramienta y que no te haga todo el trabajo vos”, explica.

En su búsqueda encontró información sobre los enjambres de drones, grupos de dispositivos que actúan coordinadamente. Algunos son automatizados, es decir, siguen instrucciones programadas, como rastreo. Mientras que otros, los autónomos, pueden tomar decisiones por su cuenta, como identificar posibles objetivos, sin intervención humana en cada paso, por ejemplo en los conflictos de Medio Oriente y en la guerra entre Rusia y Ucrania. 

- ENTRE EL DERECHO Y LA TECNOLOGÍA. Quinteros investiga quién debe asumir la responsabilidad por las decisiones de los sistemas autónomos en el campo de batalla. / SAMUEL QUINTEROS - ENTRE EL DERECHO Y LA TECNOLOGÍA. Quinteros investiga quién debe asumir la responsabilidad por las decisiones de los sistemas autónomos en el campo de batalla. / SAMUEL QUINTEROS

“Si un soldado se rinde, ya no debe ser ejecutado, ni disparado, ni torturado, ni nada por el estilo. Pero un sistema autónomo podría no reconocerlo y atacar de todas formas”, detalla. Para Samuel, una situación así puede derivar en un crimen de lesa humanidad.

Su investigación propone establecer reglas internacionales más claras para regular estas tecnologías y determinar quién debe responder por sus consecuencias. “Está bueno criticar, pero también se puede buscar alguna alternativa”, sostiene.

Dos carreras, una misma búsqueda

Samuel comenzó Abogacía en la UNT en 2021 y en 2024 sumó Relaciones Internacionales en la USP-T, su principal pasión. Con la ayuda del profesor Nicolás Salvi, pudo transformar la idea inicial en un trabajo de investigación.

El premio le permitirá publicar el estudio en la Revista Latinoamericana de Sociología Jurídica y presentarlo en el congreso de la SASJu, previsto del 28 al 30 de octubre en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. A futuro, le gustaría ingresar al servicio exterior argentino y dedicarse a la diplomacia, aunque también contempla trabajar en derecho internacional público.

DOBLE FORMACIÓN. El estudiante tucumano ganó un premio nacional por su investigación sobre drones autónomos en las guerras. / SAMUEL QUINTEROS DOBLE FORMACIÓN. El estudiante tucumano ganó un premio nacional por su investigación sobre drones autónomos en las guerras. / SAMUEL QUINTEROS

Fuera de las aulas, participa en Global Shapers, donde lidera el proyecto Meet the Leader, y en un grupo misionero salesiano. Esos espacios, cuenta, lo ayudaron a desarrollar habilidades de comunicación, liderazgo y trabajo en equipo.

A otros jóvenes, Samuel les recomienda animarse a participar y salir de la rutina. “Que participen, que se involucren. La rebeldía que tiene el joven es importante para la sociedad”, sostiene. Su investigación lleva ese cuestionamiento a un debate urgente: cómo evitar que las decisiones de vida o muerte queden en manos de sistemas autónomos sin suficiente control humano.

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