Los zigzagueos en la política exterior argentina

Carlos Duguech - Analista internacional

Los zigzagueos en la política exterior argentina

Ya desde los albores de la organización internacional por excelencia -que es la ONU- y en la Conferencia de San Francisco en los Estados Unidos que le daría nacimiento -abril de 1945- la República Argentina se evidenciaba abierta al multilateralismo. Y lo hacía a partir de allí, en todas las circunstancias en las que debía mostrarse al mundo. Aunque eran en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial (IIGM), tiempos del golpe de 1943 (derrocamiento del presidente Castillo) de tal contextura adueñado del poder los autores que asumieran el poder absoluto. Eso se explica llanamente, al lograr que en la escuela cantáramos, sometidos, “Cuatro de junio, jornada redentora de la Patria…”. Los niños interpretaban que era una “canción patria”, como tantas otras. Yo, uno de ellos, en “primero inferior”.

Qué -sino lo que pensaron de Argentina- podían imaginar los que participaban en San Francisco, EE.UU. de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional. Que el gobierno del país sudamericano del extremo continental -por haberse mantenido neutral (“no beligerante”, decía el gobierno argentino)- durante la contienda- aparecía como simpatizando, aunque oblicuamente, con la Alemania nazi. Se estaba a las puertas del fin de la guerra que, con el conocimiento y evaluación de sus tramos en Europa se anticipaban en sus preparativos para la posguerra. Esa a la que se disponían, conmovedoramente esperanzados los aliados. Y el mundo todo, en el sexto año de la más sangrienta guerra mundial.(*) En ese clima se concretó la conformación de Naciones Unidas. Y en ese clima Molotov, representante de la URSS, lideraba la oposición del ingreso de Argentina a la ONU, y nada menos que como fundadora. No era fácil para Argentina despegarse de aquella calificación entre los períodos marcados por el golpe de estado militar desde el 04.06.43. Y todo ello pese a que el gobierno de facto del general de Brigada Edelmiro J. Farrel se dirigiera al pueblo el 27/03/46 dando cuenta de la declaración de guerra a Japón y Alemania. Ello le permitió a nuestro país participar en la Conferencia de San Francisco. Claro que ese decreto N° 6.945 del gobierno militar del 27/03/45, evidenciaba mucho más que la letra escrita. Por ejemplo la “declaración de guerra a Alemania” supeditada en el orden a la “declaración del estado de guerra entre Argentina y el Imperio del Japón así como con Alemania por su condición de aliada con Japón”. Disimular la simpatía con Alemania con una redacción torpe que perseguía ese propósito en la intención del texto, culminaba enfatizando algunas viejas simpatías al nacionalsocialismo alemán con esa actitud apurada, para participar de la creación de la ONU, entre otros objetivos signados por el advertible fin de la contienda favorable a los aliados.

Esa conducta de Argentina en el escenario mundial le valió desconsideración hacia su sistema de gestión de la política exterior. Ya mucho antes, lo señalamos en otras columnas. Los arbitrajes sobre límites (con Chile, en 1902 y 1977) por parte de la Corona Británica (nada menos que la usurpadora de Malvinas -por dos veces (1833 y 1834)- y, sin embargo, elegida por nuestro país ante insistencia chilena marca un grosero apartamiento de los niveles lógicos y esperables de la gestión de relaciones exteriores del país.

ONU, esa “Tribuna”

Cuando la votación de lo que se llamó “Partición de Palestina (la del “Mandato” ejercido por el Reino Unido por decisión de la Sociedad de las Naciones el 25.04.1920) en la Asamblea General de ONU Argentina se abstuvo el 27.11.1947. Razones: las vastas comunidades árabes y judías en el territorio ameritaban no privilegiar a ninguna en particular. Casi una prudente actitud aunque abstenerse ante esa partición y sus consecuencias era cuasi consentirlas, aún sin decir sí.

La Rosa de los Vientos le ofrecía a nuestro país otros soplos. El gobierno actual de Argentina eligió cambios. Y en la sede de la ONU en Nueva York se imprimieron en las pizarras de las votaciones de la Asamblea General (AG) las opciones de una Argentina zigzagueante.

Ingreso de Palestina como estado en la ONU (Mayo 2024). En contra, con EE.UU. e Israel. Aprobada por 154 votos.

*Derechos de comunidades indígenas (Noviembre 2024). Argentina el único país (de 169 reunidos) en contra de fortalecer los derechos de los pueblos.

*Dos estados en tema Israel-Palestina (12/09/2025). Aprobada por 142 votos. Argentina por el no, junto a EE.UU, Israel y siete países más.

*Violencia contra las mujeres y las niñas. Para prevenir y eliminar esta violencia. Asamblea General, (14.11.2024). Aprobada por 170 países. El único voto negativo fue el Argentina.

*Trata de esclavos y esclavitud realizada en Marzo de 2026. 123 votos a favor, 52 abstenciones y tres en contra: Argentina, EE.UU. e Israel.

*Prevención y respuesta ante futuras pandemias (Octubre 2026): 153 a favor, y otra vez Argentina, EEE.UU. e Israel, en tándem, por la negativa.

*Invasión de Rusia a Ucrania (24.02.25) Argentina se abstuvo.

*Frutilla amarga -y absurda- del postre (16.10.26) “Resolución sobre formas contemporáneas de colonialismo”. Argentina se abstuvo. ¡No tenía nada que decir!

De aquel multilateralismo; de aquellos tiempos de los “No alineados”; de esa “América para la Humanidad” (1899) de Roque Sáenz Peña para neutralizar la doctrina de Monroe “para los americanos”, no queda nada. Esta Argentina se gestiona hoy con otros vientos a riesgo de futuros ventarrones por el cambio.

*Torpezas de Trump: el contexto en el que se mueve y actúa el inquilino de la Casa Blanca no responde a ningún esquema racional. Un piedra libre de ribetes absolutos. Suelto de cuerpo, como casi todas las veces, Trump sugiere erradicar el Comité de Descolonización de la ONU. Ojalá que Argentina no adhiera. Ojalá que Argentina cuestione malgrè la armónica dupla Trump-Milei.

CIJ: por Malvinas

¡Allá vamos! Sugeríamos en columna anterior que el camino más idóneo y posible era gestionar desde la ONU una “Opinión consultiva” a la Corte Internacional de Justicia.

Y presentar estos datos de la realidad: sugerimos estas pruebas documentadas

*El Manifiesto al Mundo de la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata (en 1817) mediante el “Manifiesto que hace a las naciones el Congreso General Constituyente”, un documento traducido al francés y al inglés con los fundamentos jurídicos que justificaban la independencia.

*Toma de conocimiento oficial el Reino Unido que reconoció formalmente la Declaración de Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata a fines de 1824 y principios de 1825.

* Tratado de Amistad, Comercio y Navegación ratificado en Londres el 12.05.25. El Reino Unido no expresó objeción de ningún tipo o “reserva territorial” relacionada a la administración del gobierno de Buenos Aires que ejercía una efectiva posesión de Malvinas, ya desde 1820. El Tratado fue quebrado estando plenamente vigente cuando el 03/01/1833 fuerzas navales británicas expulsaron las autoridades y la población argentina del lugar. Lo que reiteraron en enero de 1834 con similar violencia y con apresamiento del gaucho Rivero y otros, llevados encadenados a Londres, y liberados en 1825. Razones: la Corona no reconocía legitimidad de su pertenencia al sistema de la Colonia al archipiélago de Malvinas.

En noviembre de 1820 un capitán británico, James Weddell, con su barco en Puerto Soledad, tuvo un privilegio: ser testigo presencial del izamiento de la bandera de las Provincias Unidas en la ceremonia del 06/11/1820. Esta información vio la luz en Londres en The Times, el 03/08/21.

El principio del uti possidetis iuris (del latín “como poseéis, así poseeréis”) viene del derecho internacional público. Y es del caso aplicable a los estados que se independizan. Marca que éstos heredan los territorios y todas las configuraciones administrativas que eran de las potencias coloniales en tiempo de la emancipación.

Claro que aún con esta sugerencia todavía puede resultar más perjudicial aún para los intereses ligados a Malvinas que cometamos otros zigzagueos.

Comentarios