La dispersión como forma medular

Libro ganador del Premio Literario de la Academia Argentina de Letras.

MARÍA GAINZA. Su escritura consiste en el sólido proceso de amalgamar ingenio, arte, literatura y vida.
MARÍA GAINZA. Su escritura consiste en el sólido proceso de amalgamar ingenio, arte, literatura y vida.

MISCELÁNEA

UN PUÑADO DE FLECHAS

MARÍA GAINZA

(Anagrama – Buenos Aires)

María Gainza, ganadora del Premio Literario de la Academia Argentina de Letras, obtenido por Un puñado de flechas, comenta que este libro es el resultado de obsesiones, donde se nota que le imprime su voz como especialista del ámbito del arte del que viene. Muestra sus conocimientos sobre arte desde el El nervio óptico, (2014) y La luz negra (2018). Entrama con exquisitez en los campos de la pintura, de la escultura, abasteciendo muchos fragmentos con imágenes de la cinematografía y la música.

La autora inaugura una forma diferente. No se podría decir que se trata de novela, tal vez un nuevo formato. Según María Negroni, los géneros no existen, lo primordial son las formas. La producción de Gainza es difícil de clasificar: ensayo, biografías, memorias, entrevistas con ciertos empalmes con la vida de la narradora en la frontera entre lo autobiográfico y la ficción.

La utilización de la primera persona trabaja el verosímil ante su necesidad de auscultar el cuerpo del arte desde una perspectiva personal, compenetrada en los conocimientos adquiridos a partir de su área profesional, lo que implica que su literatura esté colmada de imágenes visuales en el interior del lenguaje.

El libro abre con una experiencia biográfica sobre Francis Ford Coppola y una reflexión que es parte del título, cuando la voz del cineasta le dice que las flechas (ideas, creación) suelen aparecer de golpe o tal vez gradualmente, o en los últimos años de vida. La creación no tiene tiempo biológico preciso.

Tucumana adelantada

Sorprenden las memorias que dicta María Simón a sus 82 años, escultora nacida en Aguilares, Tucumán. Gainza va a conocer su obra a través de lo que le mostrará su única hija Diana. Su madre, una bella mujer, muy adelantada para los años ’60, radicada en París con una obra de gran dureza, se conocía por su belleza y una sexualidad que la empoderaba como mujer y artista.

La narradora está investigando el tema de las colecciones y de los coleccionistas para realizar su tesis en la Facultad de Artes; reflexiona al respecto: “Leí en algún lado que enamorarse es parecido a coleccionar. En ambos casos se peina la apariencia del objeto amoroso para obtener una trama coherente de un enredo”.

Dispersión y fragmentación son su ruta narrativa.

Una pregunta se reitera en el recorrido que parece responder a cada personaje en escena: “Si tuviera que elegir una vida, ¿cuál elegiría? María Gainza eligió su “zona”; su escritura consiste en el sólido proceso de amalgamar ingenio, arte, literatura y vida.

PERFIL

María Gainza nació en Buenos Aires. Trabajó en la corresponsalía de The New York Times en Buenos Aires y fue corresponsal de ArtNews. Fue colaboradora del suplemento Artforum y de “Radar” en Página/12. Fue coeditora de la colección sobre arte argentino, Los sentidos, de la editorial Adriana Hidalgo. El 2011 publicó Textos elegidos, una selección  de sus notas y ensayos sobre arte argentino. En Anagrama publicó El nervio óptico, traducida a 16 idiomas, y La luz negra, Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2019.

Liliana Massara

© LA GACETA

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios