La señora de las estrellas

La señora de las estrellas

Zulema González de López García, simplemente Zulema, como todos la llamaban, fue un astrónoma argentina que se dedicó al estudio de la composición química de las estrellas. Un tema de Astrofísica Estelar en el que trabajó desde que hizo su doctorado en la Universidad Nacional de la Plata en la década de 1960. Es un tema que actualmente tiene muchas ramificaciones, pero cuando ella hacía su doctorado recién comenzaba a desarrollarse.

Más tarde se trasladó a San Juan junto a su esposo Francisco López García (también astrónomo) para trabajar como investigadores en el Observatorio Astronómico Feliz Aguilar y como docentes en la Universidad Nacional de San Juan.

En la década de 1970, cuando las grandes computadoras se hicieron más accesibles, los modelos de estrellas avanzaron rápidamente. No se puede llegar a las estrellas para saber cómo son, entonces se trabaja con modelos que tratan de reproducir todo lo que ocurre en ellas y se comparan con la luz que llega a los telescopios. Todavía no eran populares las computadoras personales ni las calculadoras digitales. Solo las Universidades, organismos del gobierno y algunas empresas disponían de computadoras. Zulema consiguió los programas de modelos de estrellas y los hizo funcionar en una computadora en San Juan. Este fue un trabajo titánico porque los programas tenían miles de instrucciones y el pasar de una computadora a otra no era un trabajo sencillo. Ella contaba que podía usar la computadora cuando la institución no lo hacía, generalmente por la tarde. Los programas se escribían en tarjetas perforadas y tenía que ir con sus cajas. Con mucho esfuerzo logró hacerlos funcionar. Unos años más tarde llegaron las computadoras de escritorio. Nuevamente intentó hacer funcionar los programas en ellas. No lo logró porque la precisión en los cálculos no era suficiente. Más tarde se los hizo funcionar en PC con sistema operativo LINUX. Zulema colaboró también en ese trabajo junto a astrónomos de Harvard y del Observatorio de Trieste. El gran esfuerzo que hizo no se vio reflejado en cantidad de publicaciones, porque era un trabajo de tipo técnico, pero muy importante. Les facilitó en trabajo a muchos astrónomos que trabajaban en el tema. Trabajó con los astrónomos más destacados internacionalmente en su tema, como Saul Adelman, Robert Kurucz y Rosana Faraggiana, entre otros.

Además se destacó como una excelente docente. Sus clases eran geniales, preparadas con mucha dedicación. Estaba siempre atenta a los problemas que pudiesen tener sus alumnos e incluso problemas personales. No tenía límite de tiempo para atender a los alumnos, los recibía hasta los fines de semana. Era convocada frecuentemente a formar parte de tribunales de doctorados de distintas universidades. No solo evaluaba las tesis. Si encontraba algún error o inconsistencia se ponía en contacto con el tesista y lo ayudaba para solucionarlo.

Era miembro de la Unión Astronómica Internacional y de la Asociación Argentina de Astronomía. Formó parte de distintas comisiones de esas instituciones y también de la Universidad Nacional de San Juan y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, del cual era investigadora. También fue vice directora del Complejo Astronómico El Leoncito, el mayor observatorio astronómico argentino.

Cuando se jubiló no abandonó la astronomía. Junto a su esposo siguieron asistiendo a reuniones científicas y colaborando con alumnos y colegas. Durante la pandemia estaban presentes en todas las actividades online.

Vino a Tucumán a todas las reuniones de astronomía que se hicieron. En 2011 dio una brillante conferencia invitada en las Segundas Jornadas de Astrofísica Estelar realizada en Tafí del Valle. Su última visita fue en 2022 para asistrir a las Cuartas Jornadas de Astrofísica Estelar que se realizaron para homenajearla, en la que estuvo rodeada por sus alumnos y colegas. Sus hijos y nietos también asistieron.

Hace pocos días partió reunirse con las estrellas. Sin dudas una gran pérdida para la astronomía. Zulema te vamos a extrañar.

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