A medida de que avanza la zafra 2026, con el 76,5% cosechado respecto de la estimación anual de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) -de 19.690.000 toneladas-, surgen datos muy interesantes para analizar, y dentro de ellos puede entrar el concepto de “caña bienal”. Así lo consideró el asesor privado Franco Augusto Fogliata.
Hasta el 15 de octubre, según cifras del Instituto de Promoción de Azúcar y Alcohol de Tucumán, se molieron 15.048.821 de toneladas de caña. Lo más notable es que la molienda quincenal alcanzó 1.461.003 toneladas, lo que dio un ritmo de molienda diario de 97.400 toneladas por día en los 14 ingenios. Se trata de un valor muy aceptable frente a las continuas contingencias climáticas por las lluvias.
Una rápida consulta a la Eeaoc arrojó valores altos y oscilantes de lluvia en el área cañera: en la zona Norte fueron de entre 26 mm y 48 mm; en la zona centro, de entre 40 mm y 42 mm; y en el sur, valores más elevados, que llegaron a unos 80 mm en Santa Ana y a entre 50 mm y 60 mm en Monte Grande.
Fogliata presentó un escenario hipotético, en el caso de que no haya más lluvias: a ese ritmo de molienda diaria, si se llevara la zafra 30 días más -es decir, hasta el 15 de noviembre- se podrían moler 2.922.000 toneladas; y si se la llevara hasta el 30 de noviembre, se molerían 4.383.000 toneladas. Así, no quedaría “caña en pie”. Pero, aclaró, la clave es que no haya más lluvias. Llegar a esa fecha con cañas no afectadas por heladas o por floración tiene sus inconvenientes, como la cosecha tardía, que se notará en la zafra siguiente.
El especialista aportó resultados de varias zafras. Cuando se cosechaba el 15 de octubre y al año siguiente en la misma fecha, se obtenían 1.398 kilos de caña por surco de 100 metros. Con la cosecha al 15 de noviembre, se obtenían 1.261 kilos (un 9,8% menos), pero al llevar la cosecha hasta el 30 de noviembre, la zafra siguiente daba 876 kilos, una merma de un 37,34%. Datos a tener en cuenta.
Con la zafra llevada hasta el 15 de noviembre, se molerían 17.970.821 toneladas; es decir que quedaría en pie un 8,73% de la estimación global. Con un valor medio de 60 toneladas por hectárea, esas 2.922.000 toneladas (t/ha) significan 48.700 hectáreas, un 15,9% de las 305.480 hectáreas. Hace poco, en una reunión de la Fundación de Tucumán, alguien vaticinó que podría quedar sin moler un 20% de la caña, y así el tema se reflotó en medios de prensa. De ser así, entraría el concepto de “caña bienal”.
Según explicó Fogliata, con frecuencia se presentan situaciones en las que es menester dejar caña en pie sin cosechar. Es una práctica fuera de lo común en el subtrópico, pero habitual en pleno trópico, con cosechas de 18 a 24 meses. En el caso de Tucumán, dejar caña en pie, no afectada por heladas, reporta importantes ingresos al productor con un costo mínimo.
Años atrás se realizaron trabajos en Famaillá con cuatro variedades. La caña normal de un año dio 78,8 t/ha y, con dos años, ese mismo lote dio 146,2 t/ha, un aumento de un 85%. En otra experiencia, resultó interesante conocer cuántos tallos nuevos había al segundo año: para las 176,22 t/ha de caña bienal, los tallos nuevos fueron 100,21 t/ha y la caña vieja, 76,01 t/ha. El peso medio por tallo era de 2,010 kilos en la caña nueva y de 0,986 kilos en la vieja.
En cuanto a la calidad del jugo de la caña bienal, aumenta mucho el porcentaje de fibra de la caña y baja el porcentaje de jugo extraído. Los otros valores no difieren significativamente.
En síntesis, la clave de todo lo expresado está dada por las condiciones climáticas que vendrán. La caña bienal deberá cosecharse primero en la próxima zafra, lo que facilitará la nueva brotación. Por último, Fogliata consideró que no vendrían mal medidas políticas como exenciones impositivas para los cañeros que debieron dejar caña en pie, o planes de financiamiento específicos para ayudar al productor.





