San Martín perdió una “final”, quedó contra las cuerdas y ahora depende de un milagro
En una tarde marcada por la impotencia futbolística y un mal arbitraje de Franklin, el equipo de Orfila no supo aguantar la ventaja y cayó 2 a 1 en el Centenario. La derrota deja al club al borde del nocaut en la temporada, obligado a esperar una seguidilla de resultados a favor para llegar con chances a la última fecha.
Resumen para apurados
- San Martín de Tucumán cayó 2-1 ante Quilmes esta tarde en el estadio Centenario por dos polémicos penales, resultado que lo dejó al borde del nocaut en el torneo.
- Pese a la ventaja inicial con gol de Castro, el local remontó con un doblete de Spetale en un duelo marcado por las expulsiones del DT Orfila y del volante Juárez.
- La derrota deja al conjunto tucumano casi sin chances de ingresar al Reducido: depende de una serie de resultados ajenos y de ganar en la última jornada ante Colegiales.
“Matar o morir”, dijo Alejandro Orfila en la previa. Fue lo segundo, en una tarde en la que un San Martín impotente no supo hacer lo primero pese a su ventaja inicial. Y en la que el árbitro Adrián Franklin contribuyó decisivamente también para que Quilmes diera vuelta la historia en el estadio Centenario con dos penales, uno con polémica en la jugada previa y otro directamente inexistente.
Era una final de dos contrincantes angustiados por motivos diferentes. El 2-1 dejó a San Martín dependiendo no de un milagro, sino de una suma de milagrosos resultados ajenos favorables y una victoria en la última fecha en La Ciudadela ante Colegiales para meterse en un Reducido a esta altura inalcanzable.
Quilmes, tanto el equipo como sus hinchas, terminaron la tarde con una sonrisa amplia, sabiéndose bien distantes de Chacarita y Nueva Chicago, los más asustados con el terror del descenso en su zona.
De entrada, Orfila no la tuvo fácil ante la ausencia de sus mejores espadas. Con Bruno Cabrera suspendido, y Alan Cisnero y Mauro Verón lesionados, debió armar un rompecabezas complejo.
Acertar en la formación inicial parecía inexcusable, porque a priori ponerse en ventaja como visitante ante un equipo con la soga del descenso al cuello suponía jugar lo que restaba del partido con un as en la manga.
Como se esperaba, después de la reducción de su sanción Nahuel Gallardo fue de la partida. Y el entrenador optó por mandar a la cancha a Matías “Caco” García, Nicolás Castro, Álvaro Veliez y Luca Arfaras. En total, cinco cambios con relación a los “11” que arrancaron frente a Midland.
Fue una apuesta riesgosa. Orfila podría haberse inclinado por un doble “5”, con Santiago Briñone acompañado por Matías Ignacio García o Laureano Rodríguez para ganar en contención ante un oponente que claramente se le iba a venir encima de una u otra forma. Además, un volante mixto como Aníbal Paz estaba nuevamente a disposición y Jorge Juárez también debía esperar sentado en el banco, junto a un Gabriel Carabajal que para el técnico a todas luces había perdido la titularidad habitualmente ostentada.
Todo arrancó a pedir de San Martín. Por ese despeje en la línea de Ezequiel Parnisari ante el remate de Agustín Bindella y por ese lateral-centro de Víctor Salazar que terminó en toque a la red de Castro ante el estupor de los hinchas de la “Cerveza”. Acto seguido, Darío Sand frustró el gol de Thomas Ortega.
La felicidad absoluta duró poco. El “Santo” esperaba muy atrás, refugiado en un terreno cortito, cerrando los caminos para la penetración de su rival. Aun así, Quilmes siguió yendo y yendo. Y Castro le cruzó la pierna al habilidoso Gonzalo Vega en el área. Adrián Franklin pitó penal y San Martín en pleno se le fue encima, reclamando un lateral mal cobrado en la jugada previa. No había vuelta atrás posible y Aarón Spetale engañó a su ex compañero Sand para firmar el empate.
Apenas dos minutos más tarde, Orfila perdió la compostura en un reclamo y se fue del campo de juego expulsado y escoltado por efectivos policiales.
Hasta el final del primer tiempo, el conjunto de Emanuel Trípodi acorraló a San Martín, lo tuvo entre las cuerdas a base de temperamento y pelotas cruzadas.
Durante el entretiempo, el expulsado Orfila optó por desproteger el medio todavía más. Jugado por jugado, doble “9” con el ingreso de Diego Diellos en lugar de Agustín Graneros.
San Martín pareció entrar a jugar el complemento con un plus de energía. Pero Quilmes no se iba a conformar con el empate. La desfachatez del juvenil Vega siguió generando problemas.
Paz, Juárez y Gonzalo Rodríguez saltaron a la cancha buscando mejorar las perspectivas. Gabriel Vázquez sacó un disparo cruzado que casi rozó el palo izquierdo de Sand. El arquero Gonzalo Marinelli reaccionó en gran forma para despejar un tiro libre ejecutado por Briñone. En general la impresión era una: solo un error, de un lado u otro, podría cambiar el destino de un empate que pintaba sentenciado.
Franklin sumaba fallos menores cuestionables, normalmente favorables al local. Pero al final claramente inclinó la balanza para el “Cervecero”, cuando juzgó como penal la marca del “Turbo” sobre Bindella. Spetale tampoco falló esta vez. Un rato después Juárez también vio la roja.
Lo que bien empieza, muchas veces mal acaba. El paso de San Martín por el Sur del Gran Buenos Aires en esta tarde gris, terminó siendo un tango desafinado, quizá el compuesto por Silvio Zalambani, que lleva por nombre “Triste, solitario y final”.












