Resumen para apurados
- El Banco de Alimentos de Tucumán convocó a sumar aliados tras rescatar más de 780.000 kilos de comida en 2025 para abastecer a comedores comunitarios.
- La entidad recupera excedentes aptos para el consumo de industrias y comercios, evitando que terminen en la basura por fallas de envasado o fechas próximas.
- La iniciativa busca mitigar el hambre de 65.000 personas y reducir el impacto ecológico, ofreciendo beneficios fiscales a las empresas donantes.
Durante 2025, 780.845 kilos de alimentos que iban a terminar en la basura llegaron a comedores y merenderos de toda la provincia. Detrás de esa cifra está el trabajo del Banco de Alimentos de Tucumán (BAT), que recupera productos aptos para el consumo que perdieron su valor comercial. Ayer, en el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la organización salió a buscar nuevos aliados para ampliar esa red. La convocatoria parte de una contradicción que la entidad describe: en Tucumán hay miles de familias que no tienen asegurada su alimentación, mientras que la cadena productiva y comercial descarta a diario alimentos en condiciones de ser consumidos. El rescate, remarcan, no crea comida nueva, sino que aprovecha la que ya existe y que, sin esa intervención, se perdería igual.
“Los bancos de alimentos se dedican al rescate de alimentos que por alguna razón han perdido su valor comercial, pero no su valor nutritivo”, explicó Pablo Grandval, tesorero de la institución, en diálogo con LG Play. Las causas más frecuentes, detalló, son el exceso de producción, los errores en el envase y la cercanía de la fecha de vencimiento.
Del descarte al plato
Según el informe de la organización, el rescate explica el 65% de todo lo que el banco entrega. El circuito es simple: la entidad se contacta con el donante, retira la mercadería, la clasifica con su propio equipo y la distribuye entre comedores y merenderos, que son los que finalmente la hacen llegar a cada familia.
“Nos amoldamos a lo que el donante necesita”, resumió Grandval. Algunas empresas coordinan retiros semanales o mensuales, otras, como las citrícolas, participan en campañas puntuales durante la cosecha. Según el tesorero, quienes se suman suelen sostener el vínculo durante años. El 40% de lo rescatado el año pasado (309.854 kilos) provino de industrias, supermercados y distribuidoras. Otra porción importante llegó de campañas de frutas y verduras: la llamada Marea Amarilla permitió recuperar 186.408 kilos de cítricos junto a ocho citrícolas donantes, mientras que otros 126.173 kilos de frutas y hortalizas se rescataron en articulación con el Mercofrut y Reagro. El resto surge del intercambio con otros bancos del país. “Nosotros mandamos limones a 15 bancos de alimentos de la Argentina y de algún otro lado nos mandan sobrante o exceso de producción de alguna otra economía regional”, graficó el tesorero. En total, 132.510 kilos llegaron a Tucumán por esa vía.
Doble impacto
Para la organización, cada kilo rescatado tiene un efecto social y otro ambiental. Según sus cálculos, el trabajo de 2025 evitó la emisión de 1.951.800 kilos de dióxido de carbono y el desperdicio de más de 1.170 millones de litros de agua, el equivalente a unas 456 piletas olímpicas.
“Es un gana-gana para la sociedad, para el donante, para el ambiente y el beneficiario final”, sostuvo el representante, quien remarcó que el alimento descartado también consume energía en su disposición final. La magnitud del problema es nacional. De acuerdo con la estimación oficial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en la Argentina se pierden y desperdician cada año 16 millones de toneladas de alimentos: 14,5 millones en las etapas de producción, almacenamiento, transporte y procesamiento, y 1,5 millón en la comercialización y el consumo. Lo rescatado se suma al resto de los alimentos que la institución distribuye todos los meses. Hoy la entidad abastece a 138 organizaciones sociales de toda la provincia, entre comedores, merenderos y grupos que se organizan para dar de comer en sus barrios, que alcanzan a unas 65.000 personas. Solo el año pasado, según el informe, se generaron 3.611.100 platos de comida. La convocatoria está abierta y apunta a empresas y productores de alimentos, supermercados e hipermercados, distribuidoras mayoristas y verdulerías. El esquema tiene tres pasos: el comercio informa qué excedentes tiene disponibles, el banco diseña con él el mecanismo de donación más simple para su operación y luego se hace cargo del retiro, la clasificación y la distribución. Además, por tratarse de una asociación civil sin fines de lucro con certificado de exención otorgado por ARCA, las donaciones en dinero o en especie pueden deducirse del impuesto a las Ganancias, dentro de los límites de la ley.











