Resumen para apurados
- En 1902, Salvador Debenedetti propuso en Buenos Aires fijar el 21 de septiembre como Día del Estudiante para homenajear a Sarmiento tras la repatriación de sus restos.
- Sarmiento falleció el 11 de septiembre de 1888 en Asunción y sus restos llegaron en barco a Buenos Aires diez días después, lo que motivó la posterior propuesta universitaria.
- La efeméride perdura como un hito del calendario escolar argentino que suspende clases en todos los niveles y consolida una tradición histórica ligada a la juventud y la primavera.
Desde hace más de un siglo, Argentina festeja el Día del Estudiante. Aunque no es declarado un feriado oficial a nivel nacional, la mayoría de los establecimientos educativos de todos los niveles suspenden sus actividades por el 21 de septiembre. Sus orígenes están asociados a un reconocido prócer histórico y a una iniciativa estudiantil.
En 1902, el presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, Salvador Debenedetti, con 18 años, propuso la fecha que hoy se conmemora en todo el país. La iniciativa estudiantil en principio surgió relacionada a actividades de lectura en las facultades como un homenaje al "padre del aula", Domingo Faustino Sarmiento.
Sarmiento y el Día del Estudiante
Debenedetti propuso que cada 21 de septiembre se festejara el Día del Estudiante como un recordatorio de la repatriación de los restos de Domingo Faustino Sarmiento, quien había fallecido 10 días antes en Asunción del Paraguay. El prócer había atravesado en sus últimos años un deterioro de salud y tenía los pulmones comprometidos. En busca de un clima benigno para su condición, partió al país limítrofe.
Según el sitio El Historiador, Sarmiento fumaba y tenía un cuadro de enfermedad pulmonar obstructiva crónica o EPOC. Por sugerencia de su médico, el doctor Lloveras, se fue a Paraguay en julio de 1887. El diagnóstico era de un cuadro bronquial y enfermedad cardíaca que encontraba cierto alivio en el clima más templado de Paraguay.
Con síntomas como fatiga al caminar, falta de aire, palpitaciones por taquicardia, hinchazón de piernas y tobillos y tos, el prócer volvió a Buenos Aires, donde plantó una hiedra donde sería su tumba. A su regreso a Asunción, lo acompañó su hija Faustina, anunciando a su nieto que “no pasaba de este año”.
La muerte de Domingo Faustino Sarmiento
En la madrugada del 11 de septiembre, Faustino murió describiendo un frío como de “bronce” en sus pies. “Los doctores Candelón, Andreuzzi y Hassler embalsamaron su cuerpo”, informó el medio. El ataúd fue cubierto por las banderas de Chile, Uruguay, Argentina y Paraguay.
Luego de su muerte, el cuerpo fue trasladado hasta Formosa, donde se embarcó en el buque ARA San Martín, de la Armada Argentina. La ceremonia de despedida se realizó en varias etapas con paradas del barco en Corrientes, Rosario y San Nicolás. El cuerpo llegó el siguiente 21 de septiembre a Buenos Aires, dando origen al homenaje. La fecha quedó así incorporada al calendario estudiantil argentino.













