La falta de crédito y el rigor monetario frenan la toma de mano de obra

Según la Fundación Mediterránea, el Gobierno admite -con el incentivo a distintas líneas de préstamos privados- que la parálisis es evidente.

El crédito en la Argentina está paralizado y las iniciativas en marcha funcionan como paliativos frente a un torniquete de liquidez que no cede.
El crédito en la Argentina está paralizado y las iniciativas en marcha funcionan como paliativos frente a un torniquete de liquidez que no cede.
Indalecio Francisco Sanchez
Por Indalecio Francisco Sanchez 14 Septiembre 2026

Resumen para apurados

  • La Fundación Mediterránea advirtió que la falta de crédito y el rigor monetario frenan el empleo en Argentina debido a la escasez de liquidez en la economía actual.
  • El Gobierno busca incentivar líneas de préstamos privados, pero estas medidas funcionan solo como paliativos ante un estricto torniquete de liquidez que aún persiste.
  • Sin una reactivación genuina del financiamiento para las empresas, la recuperación laboral seguirá postergada y limitará el crecimiento de la actividad económica.
Resumen generado con IA

Escuchar nota

Tu navegador no soporta HTML5 audio

En las últimas semanas, el Gobierno nacional multiplicó anuncios para intentar mover el mercado crediticio: cupos hipotecarios para 17.000 operaciones en todo el territorio nacional, habilitación de préstamos en moneda extranjera para empresas no exportadoras y nuevas líneas del Banco Nación destinadas a la compra de vehículos. Sin embargo, detrás de esas medidas subyace una admisión de las autoridades: el crédito en la Argentina está paralizado y las iniciativas en marcha funcionan como paliativos frente a un torniquete de liquidez que no cede.

El informe económico del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea, da cuenta de ello. El documento publicado hoy, bajo la autoría del economista Jorge Vasconcelos y bajo la dirección general de la entidad a cargo de Osvaldo Giordano, advierte que la economía ingresó en una auténtica "trampa de iliquidez", originada en la reticencia del Banco Central a convalidar pesos en el mercado interno y anclada en una premisa teórica que no se verificó en los hechos: la supuesta "dolarización endógena" impulsada por la salida masiva de los dólares del colchón.

La falta de crédito y el rigor monetario frenan la toma de mano de obra

Lejos de dinamizarse, el financiamiento al sector privado retrocede. El crédito bancario en pesos representa apenas el 8,8% del Producto Interno Bruto (PBI), por debajo del 9,2% registrado a comienzos de año y a una distancia sideral de los techos superiores al 11% observados en 2018 o 2014. La rienda corta del rigor monetario provocó que el dinero transaccional cayera del 7,9% al 6,6% del PBI entre el segundo trimestre de 2025 y el tercer trimestre de 2026, mientras que la propia Base Monetaria se comprimió del 4,4% al 3,8% del producto.

La paradoja del esquema cambiario y monetario es evidente. El Banco Central recompuso reservas líquidas, pasándolas de U$S 15.000 a U$S 26.000 millones entre fines de 2025 y la actualidad. No obstante, aplicó un sobreajuste monetario estricto: por cada $ 100 emitidos para comprar divisas en el mercado oficial durante el período enero-agosto, solo $ 22 quedaron efectivamente circulando en el circuito económico. El resto fue absorbido. De este modo, en los últimos 12 meses la base monetaria creció a un ritmo nominal de apenas el 6,6%, frente a una inflación minorista que acumuló el 33,5% en igual lapso.

La falta de crédito y el rigor monetario frenan la toma de mano de obra

El costo colateral de este apretón no tardó en trasladarse a los balances bancarios y empresarios, dice el informe. Al momento de lanzarse el esquema de control estricto de agregados en abril de 2025, la tasa de morosidad en el sistema financiero rondaba un contenido 2,6% del total de las carteras crediticias; 12 meses después, ese índice escaló hasta el 7,7%. Vasconcelos subraya que, si el crédito al sector privado no logra expandirse a un ritmo anualizado equivalente a dos puntos del PBI, las compañías se ven obligadas a sacrificar su capital de trabajo para cancelar pasivos con costos financieros exorbitantes, retroalimentando quebrantos y forzando refinanciaciones al límite.

La falta de crédito y el rigor monetario frenan la toma de mano de obra

Esta sequía de crédito explica el freno de mano que experimenta el entramado productivo intensivo en mano de obra. Más que el efecto de la apertura comercial o la competencia externa, la falta de financiamiento paralizó a la industria (con una caída del 6,0% entre abril de 2025 y julio de 2026) y a la construcción (con un derrumbe del 5,2%), rubros que junto al comercio y al transporte concentran nada menos que el 43% del empleo formal del país. A ello se suma la retracción del 14,8% en la inversión en maquinaria y equipos relevada por series privadas desde comienzos del año pasado. En el otro extremo, sectores como el agro, la minería y los hidrocarburos avanzan a tasas de crecimiento del 10% anual, configurando una peligrosa economía de dos velocidades.

La falta de crédito y el rigor monetario frenan la toma de mano de obra

El trabajo de la Fundación Mediterránea concluye que el Gobierno se encuentra ante una ventana de oportunidad clave para desactivar esta asfixia. La desaceleración inflacionaria, con un IPC de agosto ubicado en el 1,7%, y expectativas de devaluación contenidas en los contratos de futuros (23,8% anual) ofrecen margen técnico para abandonar el esquema rudimentario de torniquete monetario, fijar metas de liquidez bancaria predecibles y establecer un corredor de tasas explícito en el Banco Central que habilite la refinanciación de deudas en mora. Sin ese giro, el sobreajuste monetario continuará asfixiando la producción, mientras la morosidad y la caída de la recaudación amenazan con erosionar la sustentabilidad del propio programa oficial.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios