Resumen para apurados
- La Fundación Mediterránea reveló que Argentina sigue cara en alimentos frente a la región y el mundo por la apreciación cambiaria y los impuestos internos.
- Mientras la apertura comercial abarató electrodomésticos y tecnología, los productos básicos como el pan y el arroz sufrieron fuertes subas relativas en dólares.
- Esta disparidad asimétrica mantiene la presión sobre el poder adquisitivo cotidiano, a la espera de reformas impositivas que alivien el costo de la canasta básica.
Cualquiera que camine hoy por un supermercado o revise vidrieras se pone a pensar en precios que no tienen “lógica”: comprar una heladera o cambiar un electrodoméstico ya no parece una misión tan imposible respecto a los precios de otros países, pero realizar las compras diarias, con lo básico para poner en la mesa, sigue costando un ojo de la cara.
No es una simple sensación de bolsillo. Un informe de la Fundación Mediterránea le puso números exactos a este fenómeno de la economía argentina: mientras las cosas para el hogar y los bienes durables acortaron notablemente la brecha con el exterior, los alimentos y los servicios cotidianos hicieron el camino inverso y se encarecieron en dólares.
Conviene comer en Brasil y no comprar pan
En el rubro de alimentos y bebidas, la diferencia es abismal: Argentina resulta más cara que los demás países relevados en casi la mitad de los casos (48%). Si observamos los precios de las naciones de la región, los números muestran diferencias notables. Frente a Brasil, nueve de cada 10 productos básicos son más caros en las góndolas argentinas. Frente a Chile y México, entre el 50% y el 70% de los alimentos de consumo diario se consiguen a menor valor del otro lado de la frontera.
¿Qué pasó en los últimos meses con los productos que van a la mesa de todos los días?
El arroz blanco y la papa: Mostraron fuertes subas relativas frente al resto de la región: el arroz se encareció entre un 7% y un 17% medido en dólares en el último trimestre; las papas saltaron entre un 14% y un 35%. Por ejemplo, en dólares, el kilo de arroz en Argentina está en US$ 1,78 promedio, mientras que en Brasil cuesta US$ 1,28 y en Chile US$ 1,58 .
Bebidas: La cerveza y las gaseosas continúan en escalones elevados. La cerveza de marca nacional, en promedio, en Argentina cuesta US$ 1,92, en Brasil US$ 1,32 y en Chile US$ 1,39. La diferencia es mayor en gaseosa cola (botella chica): Argentina US$ 2,13; Brasil US$ 1,24; Chile US$ 1,39.
Los alivios: sólo un puñado de productos dieron tregua relativa, como los huevos o el agua envasada, aunque esta última arrastra una distorsión histórica.
El dato que pinta de cuerpo entero esta distorsión surge del ranking internacional de más de 100 países: una barra de pan blanco de 500 gramos en Argentina se ubica en el puesto 21 entre las más caras del mundo, y el agua mineral de 1,5 litros trepa al puesto 13. En cambio, el asado y el vino siguen resistiendo: el bife de nalga está a mitad de tabla global (puesto 56) y el vino de gama media figura entre los más baratos del planeta (puesto 89). Los valores del pan sorprenden: el pan blanco de molde (500 g) cuesta, en promedio, US$ 2,10 en Argentina, mientras que en Brasil se paga US$ 1,53 y en Chile US$ 1,48.
Sede la brecha en durables y tecnología
La otra cara de la moneda son los bienes durables, la indumentaria y la tecnología. Aquí se nota con claridad el impacto de la mayor apertura importadora y la reducción de trabas burocráticas y arancelarias.
A comienzos de 2025, Argentina era más cara que el resto del mundo en el 96% de estos artículos. Hoy esa brecha bajó al 74%, y el sobreprecio promedio frente a otros países cayó del 91% al 40%. Las heladeras y las motos de baja cilindrada encabezaron los descensos relativos más marcados.
Sin embargo, el piso desde el que se partía era tan alto que el atraso todavía se siente:
Zapatillas y ropa: Argentina ostenta el 2° puesto mundial en vestidos de marcas internacionales y el 8° en zapatillas deportivas.
Comprar un auto: En Argentina se requieren en promedio 20 salarios industriales para comprar un automóvil cero kilómetro, mientras que en Chile hacen falta 16 sueldos y en Estados Unidos apenas seis.
La economía argentina vive un reacomodamiento asimétrico: el ingreso de productos importados y la desregulación comercial le pusieron un freno al disparate de precios que se pagaba por artefactos domésticos o tecnología. Pero en el mostrador de la panadería, la verdulería y el almacén barrial, la combinación de impuestos internos y un tipo de cambio apreciado mantiene a los alimentos en una meseta cara que el sueldo de a pie todavía sufre cada semana.












