La Mostra de Venecia entra en su tramo decisivo después de varios días en los que las películas, las estrellas, las polémicas y la política se mezclaron en el Lido. La 83ª edición, que se desarrolla hasta el próximo sábado, reúne 21 películas en competencia por el León de Oro y vuelve a funcionar como una de las primeras grandes estaciones de la temporada de premios.
Uno de los nombres que más repercusión tuvo hasta ahora fue Robert Pattinson, protagonista de Primetime, de Lance Oppenheim. El actor interpreta a Chris Hansen, conocido por el programa televisivo To Catch a Predator, en una película que reconstruye aquel fenómeno y pone en discusión los límites entre justicia, espectáculo y morbo. Su paso por Venecia lo convirtió en uno de los protagonistas de la edición y alimentó las primeras especulaciones sobre la carrera de premios.
La presencia de Pattinson también sirve para ilustrar uno de los rasgos más comentados de esta Mostra: la menor presencia de los grandes estudios de Hollywood. Mientras las majors parecen apostar cada vez menos por los festivales para lanzar sus grandes producciones, el cine independiente gana espacio. El caso de Oasis: Don’t Look Back in Anger, documental de Disney sobre el regreso de los hermanos Liam y Noel Gallagher, aparece como una excepción dentro de una edición con escasa presencia de grandes producciones estadounidenses.
El cine latinoamericano también encontró un lugar destacado. Gael García Bernal presentó una fábula sobre el poder y la manipulación, mientras Ricky Martin llegó a Venecia como actor y productor y definió su participación como una página especialmente importante de su historia artística. La presencia latina se completa con varias producciones y representantes de la región que forman parte de las distintas secciones del festival.
La política, además, atraviesa buena parte de la programación y de las conversaciones. Susan Sarandon volvió a hablar públicamente sobre las consecuencias profesionales que, según denunció, sufrió por sus críticas a Israel y por su posición respecto del conflicto en Medio Oriente. Esa discusión se suma a una programación que incluye películas y documentales vinculados con conflictos contemporáneos y con el poder.
Otro debate apareció alrededor de la representación de las mujeres detrás de cámara. Maggie Gyllenhaal, presidenta del jurado principal, señaló que existe un problema sistémico que dificulta que las directoras consigan financiación y desarrollen sus proyectos. La competencia oficial cuenta con una presencia femenina particularmente reducida: apenas dos directoras entre los 21 títulos.
Otras películas
Y todavía queda mucho por ver. En los próximos días llegarán películas de nombres como Hirokazu Kore-eda, Martin McDonagh, Werner Herzog y Nanni Moretti. También se espera Búnker, con Penélope Cruz y Javier Bardem, además de otros títulos que podrían modificar el panorama de favoritos.
La Mostra cerrará el 12 de septiembre, cuando el jurado encabezado por Gyllenhaal entregue el León de Oro. La película de clausura será Dio ride, de Giovanni Veronesi. Hasta entonces, Venecia seguirá siendo una vidriera de cine, pero también un escenario donde Hollywood, la política, las discusiones sociales y la carrera hacia los Oscar se cruzan frente a las cámaras. (AFP)









