La antesala del encuentro organizado por la Unión Industrial Argentina (UIA) en la planta del laboratorio Elea Phoenix, en la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas, presagiaba un enfrentamiento. A la convocatoria de la entidad, para conmemorar el Día de la Industria Argentina, no asistió ningún funcionario del gabinete del presidente Javier Milei. El discurso del titular de la UIA, Martín Rappallini, fue un rosario de reclamos que el sector privado viene efectuando al Gobierno nacional: menos presión tributaria, más competitividad y un rumbo económico claro e inclusivo. “Esto es la economía real. Es importante venir a las plantas productivas del país”, arrancó el dirigente industrial. Más duro fue Guillermo Moretti, vice de la UIA. “Esta gente no conoce el país, no sabe lo que es una fábrica. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno. Sus finanzas personales aumentaron un año un 37% en dólares. Y a la Argentina en ese año la endeuda”, enfatizó en la previa.
El segundo mensaje de Rappallini, aunque fue tácito, tenía un destinatario. “Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen. Podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”, indicó. El 5 de agosto pasado, al hablar en un encuentro organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el modelo económico. “La industria entre 2011 y 2023 cayó un 10% a pesar de estar subsidiada. Para todos los tarados que hablan de la industria...”, dijo en aquella oportunidad. Tras esos dichos y ante la reacción de todo el arco industrial, el funcionario salió a aclarar sus dichos, y negó que se refiriera a los hombres de negocios.
El discurso de Rappallini de ayer estuvo en esa orientación. “La estabilización es fundamental para la Argentina. Pero la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación. Tenemos que mirar la actividad”, enfatizó. Y surgió un nuevo contrapunto. Caputo no se quedó en silencio y respondió a los industriales. “Tengo que hacer lo es moralmente justo: que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto. Cada uno defiende sus intereses; a mí me toca defender el de los argentinos”, expresó el titular del Palacio de Hacienda que también acusó recibo de las críticas de Moretti. Si nombrar al número dos de la UIA, calificó sus declaraciones como “poco decorosa”.
“Yo entiendo perfectamente las frustraciones que todo cambio genera. Segundo, cada uno defiende sus intereses. A mi como ministro de Economía me toca defender los intereses de los argentinos”, justificó el ministro.
En otro tramo, Caputo defendió la “economía en dos velocidades”. “El crecimiento va a venir por las exportaciones”. Argumentó que esta variable “es obvia”. “Tenías sectores con una ventaja comparativa enorme. A los generadores de divisas los tenías castigados y pisados”, añadió. Para ejemplificar, el líder del Palacio de Hacienda utilizó la comparativa de un equipo de fútbol con tres nombres de jugadores argentinos: “es como tener a Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández y ponerlos en el banco. Estás perdiendo una oportunidad enorme”. En esa línea, dijo que “no está mal” que haya sectores que crecen a velocidades distintas, sino que “está mal que se le dé una connotación negativa”.
En Tucumán
La situación observada en Buenos Aires contrastó con la conmemoración que se hizo en Tucumán, organizada por la Federación Económica (FET), y de la que participaron el ministro de Economía, Daniel Abad, y el secretario de Producción, Eduardo Castro. Ambos funcionarios ratificaron el apoyo de la administración del gobernador Osvaldo Jaldo al sector industrial.
“Cada actividad tiene sus particularidades, pero todas comparten preocupaciones vinculadas con la caída del consumo, el acceso al crédito, la presión tributaria, la pérdida de rentabilidad y la necesidad de contar con capital de trabajo”, destacó el presidente de la FET, Héctor Viñuales, en línea con el mensaje transmitido por la UIA. “Sin rentabilidad no hay inversión. Sin inversión no hay crecimiento. Y sin empresas sostenibles, el empleo también queda en riesgo”, acotó durante el acto realizado en el establecimiento La Mariposa.
En tanto, Abad afirmó que, frente a la actual etapa de apertura comercial, el Estado provincial continuará acompañando al sector privado. Mencionó como ejemplos las rebajas de alícuotas y exenciones impositivas destinadas a actividades como la textil, sucroalcoholera y citrícola.
Tensiones por doquier: aclaraciones en territorio industrial
“Esta gente no conoce el país y no conoce lo que es la industria, no tiene idea. Estamos manejados por Rivadavia II. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”. La frase del vice de la UIA, Guillermo Moretti, caló profundamente en la entidad. A tal punto que el presidente Martín Rappallini tuvo que salir con un comunicado a aclarar que esa declaración no es el pensamiento generalizado de la institución. “Moretti es un dirigente de Santa Fe y, por supuesto, puede tener su propia mirada. Pero sus declaraciones representan una posición personal o provincial, no la posición institucional de la UIA”, sostuvo en el comunicado del número uno de los industriales. Es probable que Rappallini se encuentre mañana mismo en persona al ministro de Economía, Luis Caputo, que fue categórico respecto de las críticas industriales, y al presidente Javier Milei. Todos ellos participarán de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivo de Finanzas (IAEF) que se realiza en Iguazú (Misiones), y en el que se prevé que el cierre esté a cargo de Milei.











