La historia detrás del llamado que llevó a Lionel Messi desde Barcelona hasta la selección argentina

El rosarino ya se destacaba en las inferiores del club catalán cuando desde la AFA iniciaron una búsqueda contrarreloj para sumarlo al combinado nacional.

DEBUT. Lionel Messi hizo su primera aparición con la Selección Argentina ante Paraguay, el 29 de junio de 2004, en una noche que marcó el comienzo de una historia inolvidable.
DEBUT. Lionel Messi hizo su primera aparición con la Selección Argentina ante Paraguay, el 29 de junio de 2004, en una noche que marcó el comienzo de una historia inolvidable.

Resumen para apurados

  • En junio de 2004, la AFA organizó un amistoso Sub-20 en Buenos Aires para blindar a Lionel Messi ante el interés de España y asegurar su debut con la Selección Argentina.
  • Tras ser alertados de que España pretendía al juvenil del Barcelona, los directivos de la AFA localizaron a su padre mediante una guía telefónica para convocarlo de urgencia.
  • Aquel discreto partido inició la histórica era de Messi en la Albiceleste, asegurando para el fútbol argentino a quien se convertiría en su máxima figura del siglo XXI.
Resumen generado con IA

Hoy resulta difícil imaginar a Lionel Messi lejos de la camiseta argentina. Sin embargo, hubo un momento en el que su presencia en la "Albiceleste" no estaba asegurada. El futbolista rosarino ya maravillaba en las divisiones inferiores de Barcelona, pero en Argentina todavía no había tenido una oportunidad concreta. Mientras tanto, en España conocían perfectamente su potencial y buscaban convencerlo para que eligiera otra selección.

La preocupación comenzó a crecer entre los responsables de los equipos juveniles argentinos. Messi había dejado Newell’s siendo muy chico y se había instalado en Barcelona junto a su familia. Allí continuó su formación y rápidamente empezó a destacarse. En las inferiores del club catalán, su capacidad para eliminar rivales y definir las jugadas llamó la atención de entrenadores y dirigentes.

Claudio Vivas fue uno de los primeros integrantes de la estructura de la Selección en comprobar personalmente de qué se trataba aquel juvenil. En 2003, durante una visita a Barcelona, recibió un video con imágenes de Messi. El material llegó a manos de Marcelo Bielsa, quien quedó sorprendido al observar las condiciones del delantero.

Pero el tiempo pasaba y la Selección no avanzaba con una convocatoria. Messi incluso quedó afuera del Mundial Sub-17 de Finlandia. Hugo Tocalli, entrenador de aquel equipo, conoció durante esa competencia una situación que aumentó todavía más la alarma: integrantes de la delegación española le hicieron saber que conocían al juvenil y que también habían intentado incorporarlo.

La advertencia tuvo consecuencias. Tocalli entendió que ya no alcanzaba con saber que Messi existía: había que actuar.

Cuando la discusión por la joya de Barcelona llegó a la AFA

El tema llegó a Julio Grondona durante una reunión en el estadio Monumental, en marzo de 2004. El entonces presidente de la AFA aceptó la necesidad de acelerar los tiempos y pidió organizar un encuentro para que el futbolista pudiera representar a Argentina.

Encontrarlo tampoco fue sencillo. En una época sin redes sociales ni comunicación instantánea, Omar Souto recurrió a una guía telefónica para localizar a la familia. Después de varios llamados consiguió finalmente el contacto de Jorge Messi en España. La respuesta del padre fue la que todos esperaban: su hijo quería jugar para la Argentina.

La convocatoria se concretó y Messi viajó a Buenos Aires. El 25 de junio de 2004 llegó al predio de Ezeiza para incorporarse al plantel Sub-20. Tenía apenas 16 años y estaba a pocos días de cumplir los 17. Sus nuevos compañeros rápidamente descubrieron aquello que ya habían visto quienes lo conocían en Barcelona: con la pelota en los pies, el juvenil tenía una capacidad diferente.

El debut que casi nadie fue a ver

El partido elegido para su estreno fue un amistoso ante Paraguay, disputado el 29 de junio en el estadio de Argentinos. La convocatoria del público fue escasa y la atención periodística también. En las tribunas había alrededor de 200 personas, pero dentro de la cancha estaba a punto de comenzar una historia extraordinaria.

Argentina llegó al entretiempo con una ventaja de 4-0 y Tocalli decidió mandar a Messi al campo para disputar la segunda mitad. Ingresó con la camiseta número 17 y, pese a los nervios iniciales, comenzó a mostrar sus principales virtudes: velocidad, cambio de ritmo y una gambeta que los defensores paraguayos no podían controlar.

El encuentro ya estaba definido cuando apareció el momento más recordado de aquella jornada. Messi recibió la pelota, avanzó entre los defensores, superó también al arquero y definió con su zurda frente al arco libre. Fue su primer gol con una selección argentina.

Más allá de la goleada, ese tanto tuvo un significado especial. Su nombre quedó asentado en la documentación oficial del partido y la convocatoria cumplió con el objetivo que había impulsado toda la operación: Argentina había conseguido incorporar definitivamente a una de las mayores promesas del fútbol mundial.

Aquel 29 de junio de 2004 pasó casi inadvertido para el gran público. Sin embargo, con el paso de los años adquirió una dimensión completamente diferente. Esa noche, en una cancha de Buenos Aires y ante una multitud que nunca imaginó lo que estaba presenciando, comenzó oficialmente el recorrido de Messi con la camiseta que marcaría toda su carrera. Lo que siguió transformó aquella pequeña noche de invierno en uno de los primeros capítulos de la historia más importante del fútbol argentino del siglo XXI.

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