“La plata digital no duele”: por qué la educación financiera desde la escuela podría prevenir las apuestas online
Resumen para apurados
- El economista Nicolás Litvinoff propuso incorporar educación financiera escolar en Argentina para frenar la ludopatía y el auge de las apuestas online en adolescentes.
- El fácil acceso a billeteras virtuales y celulares permite a menores falsear su edad y apostar sin dimensionar los riesgos económicos de la plata digital.
- Enseñar nociones sobre probabilidades, endeudamiento e interés compuesto desde temprana edad busca evitar futuras crisis financieras en las nuevas generaciones.
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La promesa parece simple: arriesgar poca plata y tener una ganancia inmediata. Para un adolescente que todavía no conoce del todo cómo se generan los ingresos ni atravesó las exigencias del mundo laboral, esa posibilidad puede resultar especialmente atractiva. El problema es que las probabilidades están en su contra. Y que esa información rara vez aparece con la misma fuerza que los premios, los bonos y las historias de quienes aseguran haber ganado.
Esa escena ya no es excepcional. La encuesta Kids Online Argentina 2025, elaborada por Unicef y Unesco, mostró que el 24% de los adolescentes de entre 12 y 17 años había apostado plata online alguna vez. El acceso sucede desde el mismo dispositivo que utilizan para conversar, estudiar o mirar videos: el 95% de los chicos de entre nueve y 17 años tiene un celular propio con internet.
Nicolás Litvinoff cree que una parte de la respuesta debería comenzar en las aulas. El economista y director de Estudinero.org plantea que la educación financiera debe incorporarse tanto en la escuela primaria como en la secundaria para que los estudiantes entiendan cómo funcionan las apuestas, reconozcan las promesas de plata fácil y puedan comparar ese gasto con otras posibilidades, como el ahorro y la inversión.
Litvinoff es economista egresado de la Universidad de Buenos Aires, magíster en Finanzas por la Universidad del CEMA y especialista en mercado de capitales. Fue docente universitario, escribe sobre economía y finanzas personales y es autor de ¡Es tu dinero!, Es tu tiempo, Maten al banquero y Cita con tu independencia económica. Actualmente dirige Estudinero.org, una plataforma dedicada a la educación financiera online. Este es el diálogo que tuvo con LA GACETA:
—¿Cómo analizás el crecimiento de las apuestas online entre adolescentes? ¿Por qué pensás que el fenómeno avanzó tanto durante los últimos años?
Las apuestas online entre adolescentes vienen creciendo mucho y eso ocurre principalmente por dos cuestiones. La primera es que el acceso resulta muy sencillo. Hoy los adolescentes tienen celular y, desde esa pantalla, pueden falsear su edad de una manera muy simple y comenzar a apostar con plata real.
La otra causa tiene que ver con que el Estado ejerce controles muy deficitarios. Eso permite que se produzcan conductas que, por ley, no deberían ocurrir.
—¿Qué cambia en la percepción de la plata cuando los adolescentes ya no usan efectivo y todas las operaciones se reducen a números dentro de una pantalla?
La plata digital cambia la percepción, no solamente entre los adolescentes, sino también entre todas las personas que utilizan medios de pago desde el celular.
Suele decirse que la plata digital o el pago con tarjeta “no duele”. El gasto no se siente de la misma manera que cuando uno saca efectivo de la billetera. Por supuesto que tiene exactamente el mismo peso en las finanzas personales, pero hay una cuestión psicológica: como es intangible, genera una sensación de menor dolor que el gasto físico.
—¿Qué papel cumplen las billeteras virtuales en el crecimiento de las apuestas online entre menores? ¿Facilitan que se pierda la noción de cuánto se está arriesgando?
Las billeteras virtuales cumplen un papel muy importante porque facilitan que, con tres toques en la pantalla, una persona pueda realizar una apuesta deportiva o de otro tipo. En ese sentido, se convierten en un facilitador.
Obviamente, depende del uso que les dé cada persona, pero los controles sobre las transferencias y los movimientos de plata también deberían formar parte de esta discusión.
—¿Cómo pueden acceder los adolescentes a plata para apostar si legalmente no deberían hacerlo? ¿Qué riesgos aparecen con las transferencias y el uso de intermediarios?
Aunque legalmente no pueden acceder a estas apuestas, muchas veces terminan haciéndolo mediante cuentas de familiares mayores de edad, cuentas de terceros que se las alquilan o diferentes mecanismos para falsear la edad.
Eso ocurre porque existen controles muy fáciles de sortear. De esa manera consiguen apostar aunque legalmente no puedan hacerlo.
—¿Por qué la promesa de ganar plata rápido puede resultar especialmente atractiva para un adolescente?
La tentación de conseguir plata fácil y rápido no afecta únicamente a los adolescentes, sino a las personas en general. Pero entre los jóvenes tiene un impacto particular por la edad y porque todavía no tienen experiencia sobre cómo funciona realmente el mundo laboral ni sobre cómo se generan ingresos en el mediano y largo plazo.
Pueden quedarse solamente con esa posibilidad tentadora de ganar plata rápido y fácil. En realidad, termina siendo un gancho para atraparlos: siguen apostando con todas las estadísticas en contra.
—En los grupos de amigos suelen mostrarse las ganancias, pero casi nunca las pérdidas. ¿Cómo puede esa exposición generar una imagen engañosa de las apuestas?
Es una práctica muy habitual. También ocurre en las inversiones bursátiles, cuando algunos traders que quieren vender un servicio de recomendaciones o de manejo de carteras muestran solamente sus operaciones exitosas, pero no las pérdidas.
Con las apuestas pasa lo mismo. En un grupo de adolescentes cuentan que alguien ganó determinada cantidad de plata, pero no muestran a todos los que perdieron ni cuántas veces perdió esa misma persona antes de ganar. Se termina viendo solamente una parte de la historia.
—¿Qué conocimientos de educación financiera deberían ofrecerse en las escuelas para que los chicos comprendan cómo funcionan las apuestas, las probabilidades y el endeudamiento?
Claramente tendría que haber educación financiera en los colegios primarios y secundarios. Sería algo muy positivo y ayudaría también frente al problema de las apuestas, pero lamentablemente todavía no se materializó en los distintos niveles educativos.
Una posibilidad sería mostrar cómo estas promesas de conseguir plata fácil y rápido siempre terminan siendo negativas y nunca cumplen lo que prometen. Lo que sucede con las apuestas online también ocurre con el day trading de acciones o la operatoria financiera de muy corto plazo. Es una especie de gran casino virtual que crece gracias al acceso sencillo y puede terminar drenando todos los recursos financieros de una persona.
La escuela podría enseñar cómo funcionan esos circuitos y por qué terminan beneficiando siempre a los sitios de apuestas. El dicho de que “la casa nunca pierde” tiene que ver justamente con eso: los casinos siempre terminan ganando.
También se podría mostrar que la plata que se tira en las apuestas podría invertirse. Si una persona empieza a hacerlo durante la adolescencia, dentro de 20 o 30 años puede tener un valor importante gracias al interés compuesto. Comparar esos dos caminos sería una buena manera de desincentivar este comportamiento.
—¿Qué medidas concretas deberían adoptar el Estado, las plataformas de apuestas y las billeteras virtuales para impedir que los menores ingresen o transfieran plata?
Los sitios de apuestas deberían aplicar controles mucho más rigurosos mediante lo que en el mercado se conoce como KYC, es decir, “conocer a tu cliente”. Tendrían que revisar de manera más exhaustiva quién utiliza cada cuenta y prohibir cualquier apuesta de menores. No lo hacen porque eso va en contra de sus intereses. Por eso, el Estado tiene que obligarlos mediante controles y multas. En el caso de las billeteras virtuales, aparecen el control parental y la necesidad de evitar que los menores utilicen las cuentas de sus padres. Es un poco más difícil porque también depende del comportamiento del titular y de si permite esos movimientos. De todos modos, debería existir un control más fuerte y, al menos, una alerta cuando una cuenta se utilice para transferir plata a sitios de apuestas. Desde el Estado, la responsabilidad es hacer que estas reglas se cumplan. Aunque eso implique enfrentarse con un negocio multimillonario, debe hacerlo para defender a los ciudadanos.
La propuesta de Litvinoff no reemplaza los controles de edad ni las restricciones sobre las plataformas. Apunta a sumar otra herramienta: que los chicos puedan reconocer qué hay detrás de la promesa antes de apostar. Enseñar probabilidades, explicar cómo se forma una deuda y comparar una apuesta con el crecimiento de un ahorro permitiría llevar la discusión más allá de la prohibición. La educación financiera podría servir, en ese sentido, para que una cifra dentro de la pantalla vuelva a ser percibida como lo que es: plata real.
Esta entrevista forma parte de una producción especial de LA GACETA sobre el crecimiento de las apuestas online entre menores, sus formas de acceso, sus consecuencias y las responsabilidades de las familias, las escuelas, el Estado y las empresas del sector.












