Resumen para apurados
- El psicólogo A. Schujman alertó que adolescentes argentinos reaccionaron con violencia durante el Mundial al perder dinero en plataformas de apuestas en línea.
- El fácil acceso a billeteras virtuales y la búsqueda impulsiva de revancha llevaron a que hasta siete de cada diez jóvenes apostaran en partidos de fútbol.
- El fenómeno expone la urgencia de regular las apuestas digitales y fortalecer la prevención en escuelas y familias frente a la ludopatía en menores de edad.
Cuando lo económico se impone, hasta una victoria deportiva puede vivirse como una derrota. Argentina había ganado, pero para algunos adolescentes el resultado no era motivo de festejo. Habían apostado por un resultado diferente y, cuando el partido terminó, reaccionaron con violencia porque perdieron plata.
“Sé de muchas historias de chicos que rompían cosas porque iba ganando Argentina, pero apostaban que terminaba 3 a 1 y Argentina ganó 3 a 2”, contó a LA GACETA Alejandro Schujman, licenciado en Psicología y especialista en familia y vínculos. La escena muestra cómo una apuesta puede alterar el sentido del partido: deja de importar quién ganó y pasa a importar si se cumplió el pronóstico elegido.
Durante el Mundial 2026 se podía apostar por el resultado, la cantidad de goles, las tarjetas, los tiros de esquina y numerosas situaciones dentro de un mismo encuentro. Cada jugada podía convertirse así en una ganancia o una pérdida, aun cuando el equipo al que se alentaba consiguiera la victoria.
Para Schujman, el torneo creó un escenario especialmente favorable para esa expansión. “Es evidente que el Mundial jugó a favor de las apuestas”, afirmó. Luego agregó: “Un torneo de las características de un Mundial, con la emoción que esto genera, es un gran trampolín para este tipo de negocio y los adolescentes son blancos fáciles”.
Cuando perder lleva a insistir
El riesgo no termina cuando termina el partido. Una apuesta fallida puede activar la búsqueda inmediata de una revancha, especialmente entre adolescentes que todavía están desarrollando herramientas para controlar sus impulsos y dimensionar las consecuencias.
“Nos cuesta mucho perder y mucho más a un adolescente”, dijo Schujman. Según explicó, tanto la euforia de ganar como la frustración de perder pueden alimentar una nueva jugada: una para repetir la recompensa y la otra para intentar recuperar lo perdido.
El especialista describió ese mecanismo mediante la respuesta que provoca el momento de apostar. “Después de la dopamina, si ganó, viene el cortisol que dice: ‘dame más’. Si perdió, viene el cortisol que te dice: ‘dame revancha’”, señaló.
La explicación pertenece al modo en que Schujman interpreta el circuito compulsivo. En la práctica, se traduce en una conducta concreta: el adolescente no cierra la aplicación después del resultado, sino que busca otra oportunidad para continuar.
Un acceso sin pausas
A diferencia de otras formas de juego, la apuesta online no exige trasladarse ni atravesar una puerta reservada para adultos. Está disponible en el teléfono y puede financiarse en segundos mediante una transferencia o una billetera virtual.
“Lo digital es un facilitador a la hora de apostar y es un enorme obstáculo a la hora de poner freno”, advirtió Schujman. Esa facilidad resulta especialmente problemática durante una competencia que concentra partidos, publicidad, conversaciones en redes sociales y emociones durante varias semanas.
El psicólogo vinculó esa vulnerabilidad con una capacidad de autocontrol todavía en desarrollo. “Todavía no tiene desarrollada la corteza prefrontal, con lo cual la capacidad de freno inhibitorio es muchísimo menor que la de un adulto”, explicó.
La experiencia relatada por Schujman coincidió con lo que estudiantes tucumanos habían contado durante una conversación con Panorama Tucumano. Los jóvenes describieron compañeros pendientes del celular durante las clases y estimaron que, de cada 10 chicos de su entorno, seis o siete habían apostado durante el Mundial.
Cuando eso ocurre, una tarjeta, un tiro de esquina o un gol sobre el final pueden pesar más que el resultado deportivo. La violencia posterior no nace solamente de la pasión futbolera: también puede expresar la frustración económica y la imposibilidad de detener un circuito que ofrece revancha inmediata.
Esta nota forma parte de una producción especial de LA GACETA que indaga en el fenómeno de las apuestas online entre adolescentes, sus formas de acceso, sus consecuencias y las responsabilidades de las familias, las escuelas, el Estado y las empresas del sector.








