En un par de publicaciones en los medios, se ha evidenciado cierta crítica respecto de que el presidente de la Nación Javier Milei utilice la Cadena Nacional para anunciar los cambios que propondrá a la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
La ley 26.522 que regula la comunicación audiovisual en la Argentina expresa claramente, en su artículo 75, lo siguiente: “Cadena nacional o provincial. El Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios”.
Personalmente, considero, en este sentido, que hay pocas cosas que, si se hacen de la manera correcta, vayan a tener más trascendencia institucional que una buena reforma del Banco Central, como la que está anunciando e impulsando el propío Poder Ejecutivo nacional. Las entidades que rigen el sistema monetario de los países se constituyen en una herramienta primordial de las economías modernas de mercado. Y, en ese aspecto, puede decirse que es una decisión fundamental que el presidente de la Nación haya decidido potenciar la autonomía, la independencia del Banco Central.
El Premio Nobel de 2024, en el área Economía, fue adjudicado a los especialistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson como un reconocimiento a la investigación en la que los expertos postulan que las instituciones que una sociedad construye tienen efectos persistentes en su desempeño económico. Además, fundamentan que, mientras estas instituciones mejor respeten la propiedad privada, restrinjan el poder de las élites (gubernamentales y no gubernamentales) y sean inclusivas -en cuanto permitan a la gran mayoría participar de la actividad política y económica-, mejor será el desempeño económico de esa sociedad.
Una reforma a la Carta Orgánica del Banco Central que asegure su independencia y determine que el deber primario de la institución es cuidar el valor de la moneda argentina será un aporte claro y persistente al desarrollo económico nacional. Esa es la orientación del anuncio formulado por el jefe de Estado a través de la cadena nacional.
Las metas
La moneda es una herramienta esencial para el crecimiento económico, y de la estabilidad intertemporal de la misma surge la posibilidad del crédito. El crédito, a su vez, es una de las principales herramientas de crecimiento económico. Por esa razón, tanto las empresas como los individuos claman por su expansión y en condiciones competitivas para impulsar acciones que no impliquen tan sólo el endeudamiento, sino que promuevan inversiones.
Un Banco Central independiente ayudará a eliminar la inflación, aportará su experiencia y su pericia para que se utilice el tipo de cambio como una herramienta electoral. Todo eso potenciará el crecimiento económico tan anhelado en la Argentina, con el fin de que se sostenga en el tiempo y eso implique mejores oportunidades laborales para la población.
La inflación se ha superado como problema en la enorme mayoría del mundo, también en Latinoamérica. Eso se debe en parte a que casi todo el subcontinente aplicó reformas a sus bancos centrales en la década de 1990. Algunos revirtieron esas reformas: la Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador son un claro ejemplo en ese aspecto. No casualmente, esos son los países que no terminan de dar estabilidad a su moneda.
¿Qué dicen las cartas orgánicas de los bancos centrales de Latinoamérica? En un trabajo para el Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2016, el economista y ex director del organismo para el Hemisferio Sur, Alejandro Werner, y algunos de sus colegas estudiaron a los Bancos Centrales de Latinoamérica. De los 15 principales países de la región, 14 tienen como mandato principal mantener el valor de la moneda, y sólo cuatro velar también por el desarrollo económico. Argentina no tiene sólo aquellos dos mandatos, tiene cuatro: promover la estabilidad monetaria, también la financiera, propiciar el empleo y, en definitiva, el desarrollo económico con equidad socioeconómica.
Tantos deberes existen que al final no se hace bien el que verdaderamente importa. De los 15 países estudiados, 12 tienen prohibido o muy restringido financiar al Tesoro nacional. Sólo tres tienen restricciones débiles: Argentina, Bolivia y Venezuela. ¿Cree el lector que prestarle al Tesoro no influye en el valor de la moneda, es decir, en la inflación?
En nuestro país todo el Directorio del Banco Central puede ser despedido por un decreto del Presidente de la Nación, eso le quita a la institución toda posibilidad de independencia política.
El Presidente tiene la oportunidad de dejar un legado y una marca permanente en las instituciones económicas argentinas.
Si esa reforma se hace bien será una invalorable contribución a nuestro desarrollo económico por muchas décadas. Ojalá opte por priorizar el cuidado de la moneda, y la absoluta independencia del BCRA respecto del poder político de turno.














