Tucumán abre la carrera electoral: el desafío de provincializar la campaña frente al efecto Milei
Resumen para apurados
- El gobernador Osvaldo Jaldo firma este lunes en Tucumán la convocatoria a elecciones provinciales para abrir formalmente el calendario electoral y debatir la agenda local.
- La estrategia busca aislar el debate tucumano de la figura de Javier Milei, aprovechando la mayor autonomía de los gobernadores ante la falta de liderazgos nacionales.
- Con casi diez meses de campaña por delante, el oficialismo tucumano buscará consolidar su poder territorial, mientras La Libertad Avanza prioriza la reelección de Milei.
La firma del decreto de convocatoria a elecciones marcará este lunes el comienzo formal del calendario electoral en Tucumán. Si bien resta la oficialización durante la conferencia encabezada por el gobernador Osvaldo Jaldo, todo indica que los tucumanos acudirán a las urnas el 9 de mayo de 2027.
Aunque se trata de un acto administrativo previsto por la legislación, su impacto trasciende lo institucional: abre una etapa de definiciones políticas, armado de alianzas y estrategias de campaña en un escenario atravesado por la influencia que todavía ejerce el presidente Javier Milei en el electorado.
Para el politólogo Gabriel Garat, el inicio del cronograma electoral representa mucho más que la fijación de una fecha para ir a las urnas. "Lo que marca es el inicio de una agenda mucho más intensa", sostuvo, al analizar el contexto político que acompañará los próximos meses.
Según explicó, el principal desafío de los gobernadores será "provincializar la elección", es decir, centrar el debate en las problemáticas locales para evitar que la campaña quede dominada por la discusión nacional y el peso político del Presidente.
"Si salgo a competir contra la imagen de un Milei que todavía mantiene una buena valoración, la estrategia pasa por intentar que la elección se discuta en clave provincial", afirmó.
Más protagonismo para los gobernadores
Garat consideró que el actual escenario político nacional modificó el equilibrio de poder entre la Nación y las provincias. A diferencia de otros procesos electorales, sostuvo, hoy no existen liderazgos nacionales con capacidad para ordenar a los grandes espacios políticos.
"No hay un paraguas nacional fuerte que discipline al peronismo o al espacio que antes representaba Juntos por el Cambio. Eso les da a los gobernadores una gravitación mucho mayor que la que históricamente tenían", explicó.
En ese contexto, interpretó que el adelantamiento de las elecciones provinciales responde a la necesidad de preservar el poder territorial y administrar la campaña con una lógica propia, separada del calendario presidencial.
La estrategia de La Libertad Avanza
El especialista también analizó los movimientos del oficialismo nacional y consideró que el objetivo central de La Libertad Avanza no pasa necesariamente por conquistar gobernaciones, sino por consolidar el camino hacia una eventual reelección de Javier Milei.
"No me queda tan claro que La Libertad Avanza esté decidida a disputar todas las provincias. Creo que el gran objetivo de Karina Milei, Santiago Caputo y los Menem es garantizar la reelección presidencial", afirmó.
A su entender, las discusiones sobre la eliminación de las PASO o la posibilidad de incorporar mecanismos similares a las colectoras responden a cálculos políticos y electorales.
"La Libertad Avanza evalúa qué gana y qué pierde en cada provincia y, a partir de eso, define su estrategia. Si puede crecer en una legislatura o disputar una ciudad importante, lo hará, pero el foco sigue siendo la elección nacional", señaló.
Una campaña extensa
La convocatoria anticipada también implica que Tucumán atravesará cerca de 10 meses de actividad electoral. Para Garat, esa situación genera interrogantes sobre el vínculo entre la política y las demandas sociales.
"La mayoría de la gente hoy no está pensando en las PASO, en las colectoras o en las estrategias partidarias. Está preocupada por llegar a fin de mes y resolver sus problemas cotidianos", remarcó.
No obstante, consideró que el tiempo dedicado a la construcción de acuerdos y propuestas no constituye, por sí mismo, un problema para la democracia.
"Discutir candidaturas, alianzas y proyectos forma parte del sistema democrático. El problema aparece cuando toda esa discusión después no se traduce en resultados concretos para la sociedad", afirmó.
Finalmente, planteó que uno de los principales desafíos de la política pasa por fortalecer los mecanismos de control ciudadano sobre quienes ejercen el poder.
"Más que preguntarnos cuánto tiempo dura una campaña, deberíamos preguntarnos cómo hacemos para que los ciudadanos puedan evaluar realmente qué prometieron los dirigentes y qué cumplieron una vez que gobernaron", concluyó.












