Esto también es ganar: la derrota que no borra la era más extraordinaria de la selección argentina

La caída ante España en la final del Mundial cierra un ciclo histórico, pero no modifica el legado de un equipo que conquistó dos Copas del Mundo, dos Copas América y una Finalissima. Más allá del resultado, la generación liderada por Lionel Messi y Lionel Scaloni deja una huella difícil de igualar.

LEGADO. El resultado cerró un ciclo que durante ocho años llevó al seleccionado argentino a disputar cinco finales, conquistar cuatro títulos y consolidarse como uno de los equipos más exitosos de la historia del fútbol mundial.
LEGADO. El resultado cerró un ciclo que durante ocho años llevó al seleccionado argentino a disputar cinco finales, conquistar cuatro títulos y consolidarse como uno de los equipos más exitosos de la historia del fútbol mundial. FOTO TOMADA DE X.COM/ARGENTINA
20 Julio 2026

Por Ricardo Terán - Gerente de Relaciones Institucionales de La Capital de Rosario

La derrota de Argentina frente a España en la final del Mundial 2026 marcó el final de una etapa irrepetible para la Selección Nacional. Aunque el título quedó en manos del conjunto europeo, el equipo de Lionel Scaloni volvió a competir hasta el último instante, incluso jugando gran parte del alargue con un futbolista menos. El resultado cerró un ciclo que durante ocho años llevó al seleccionado argentino a disputar cinco finales, conquistar cuatro títulos y consolidarse como uno de los equipos más exitosos de la historia del fútbol mundial.

Una derrota que no alcanza para borrar la historia

Durante décadas el fútbol argentino vivió preso del resultado inmediato. Cada triunfo parecía eterno y cada derrota habilitaba críticas demoledoras.

Esta vez ocurre algo distinto.

Perder una final del mundo duele. Nadie puede minimizarlo. Pero también existen derrotas que no alcanzan para borrar una obra construida durante años.

Argentina volvió a demostrar competitividad, personalidad y convicción. Llegó a otra final enfrentando a una España joven, intensa y con un proyecto que representa el futuro del fútbol europeo. La diferencia fue mínima. El partido pudo haber cambiado con un gol más o con una jugada distinta. Sin embargo, el desenlace no modifica la dimensión histórica de este equipo.

Una generación irrepetible

El tiempo también juega.

Más allá de lo que decidan sus protagonistas, todo indica que esta fue la última gran función compartida por varios de los futbolistas que marcaron una época. Lionel Messi, Emiliano Martínez, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico y Rodrigo De Paul, entre otros, integran una generación que cambió para siempre la historia de la Selección.

Los números hablan por sí solos.

Cinco finales internacionales.

Cuatro títulos.

Dos Copas del Mundo.

Dos Copas América.

Una Finalissima.

Muy pocas selecciones en la historia consiguieron sostener semejante nivel de excelencia durante tantos años consecutivos.

El legado va mucho más allá de las copas

Quizás el mayor triunfo de este ciclo no figure en ninguna estadística.

Scaloni reconstruyó una Selección que había perdido identidad después de años de frustraciones. Messi terminó de reconciliarse definitivamente con un país que durante demasiado tiempo fue injusto con él. Y el grupo logró que millones de argentinos volvieran a sentirse representados por un equipo que transmitía compromiso, humildad y sentido de pertenencia.

La Selección volvió a emocionar.

Y eso, muchas veces, vale tanto como un campeonato.

Messi, el símbolo de una época

Hubo un tiempo en que se discutía si Lionel Messi sentía realmente la camiseta argentina.

Hoy esa discusión quedó sepultada por los hechos.

El capitán no solo se convirtió en el futbolista más importante de la historia del seleccionado, sino también en el líder de la etapa más exitosa que recuerde el fútbol argentino.

Ganó todo lo que podía ganar.

Y cuando parecía que su historia ya estaba completa, volvió a conducir a la Argentina hasta otra final del mundo.

Su legado excede cualquier estadística.

El recambio ya comenzó

España dejó una señal clara sobre el futuro del fútbol internacional.

Argentina también.

La renovación generacional será inevitable, pero no parte de cero. Durante las Eliminatorias y el Mundial aparecieron nuevos nombres que empezaron a asumir responsabilidades y que tendrán la misión de sostener el nivel competitivo alcanzado por esta generación.

Los ciclos terminan, los proyectos continúan.

Una ovación para los campeones

Cuando el avión aterrice en la Argentina, no debería haber reproches, debería haber aplausos.

Porque este grupo devolvió el orgullo, la identidad y la ilusión de todo un país. Ganó como nadie había ganado antes y compitió hasta el último minuto de su última final.

Las copas permanecerán para siempre en las vitrinas. Pero el mayor legado será otro: haber reconciliado a los argentinos con su Selección y haber demostrado que, incluso en la derrota, también se puede dejar una marca imborrable.

Porque algunas finales se pierden. Las grandes épocas, en cambio, permanecen para siempre.

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