Alumnos impulsan proyectos agrotécnicos en pro de su comunidad

En la 4ª Expo Frutihortícola del NOA, que se realizó en Lules, estudiantes de escuelas de Tucumán presentaron iniciativas que buscan resolver problemas que padecen.

DATO. En Tafí del Valle lograron soluciones nutritivas para cultivo hidropónico.
DATO. En Tafí del Valle lograron soluciones nutritivas para cultivo hidropónico.
Hace 9 Hs

En la 4ª Expo Frutihortícola del NOA, realizada recientemente en Lules, escuelas técnicas y agrotécnicas de Tucumán presentaron proyectos que comparten un mismo punto de partida: identificar un problema concreto de la comunidad y resolverlo con los conocimientos adquiridos en el aula.

Alumnos de la escuela Agrotécnica Gastona Sud presentaron un proyecto que lleva tres años de desarrollo, en torno de la flor amarilla -pasto cubano o tithonia tubaeformis y diversifolia-, una especie invasora traída con fines apícolas en los años 60, que en 1983 fue declarada plaga. El docente responsable, Isidro Arrieta, explicó que, al tratarse de una plaga, compite con los cultivos de la zona y que su expansión no se detiene. La clave del proyecto fue convertir ese problema en un recurso. La planta fue deshidratada y procesada para producir forraje, con resultados que ya impactan en la economía de los productores locales. “Hoy se enseña por medio de proyectos situados, para resolver problemáticas locales. La idea nació a raíz de la falta de recursos económicos para la alimentación de los animales que criamos en la escuela y que crían pequeños productores de la zona. Tratamos de buscar ese alivio económico, y la gente ya se está ahorrando casi un 30% en forraje”, precisa Arrieta.

El proceso arrancó con cerdos, por ser animales de mayor palatabilidad, y fue escalando hacia ganado mayor -vacas y caballos-. Contó que aunque tratan de cortarlo antes de que florezca -“si no, seríamos un vector, que trasmitiría semilla”-, la planta florece igual. “Hacemos dos cortes; y la planta florecida le damos al ganado mayor”, dijo. Arrieta precisó que el tallo se muele para los pollos y las gallinas que crían en la escuela, y que las hojas y flores se destinan a los cerdos: mezclado con maíz, el forraje deshidratado aporta proteína de forma racionada. “Un cerdo normal en crecimiento para que sea consumido ingiere entre 2,4 y 1,8 kilos por día; nosotros llegamos a un aporte diario de 400 gramos: un 20%. Además, la planta tiene un contenido nutricional muy alto, casi mayor al de la alfalfa, no posee espinas ni janas en las hojas; entonces los animales la comen de manera grata”, explicó.

Los alumnos Alexis Ferreira y Juan Cruz Sepúlveda, productores de caña en la zona, conocen el problema de primera mano. “La flor amarilla es una maleza que compite con los recursos de la caña. No la podíamos eliminar, y estábamos gastando mucho dinero”, dijeron. El proyecto les abrió una perspectiva distinta: “Buscamos información y vimos que tiene mucha proteína para el animal. Nos pusimos a estudiar, e hicimos el forraje, una alternativa de alimento para bovinos, caprinos, porcinos y avícolas”.

Otro proyecto destacado fue el de la Escuela Agrotécnica Miguel Torres, de Tafí del Valle, que desarrolló su propio sistema de soluciones nutritivas para cultivo hidropónico. La docente responsable, Carola del Carmen Gómez, describe el punto de partida: en Tafí el suelo cultivable se redujo por la expansión de viviendas, y el frío hace imposible el cultivo convencional de hortalizas de hoja verde en invierno. La escuela ya venía trabajando con hidroponía en sus dos invernaderos, pero las soluciones nutritivas comerciales resultaban caras e inestables. Entonces, desarrollaron sus propias fórmulas en la clase de Química. “Es el gran logro, porque habíamos probamos dos marcas comerciales, pero teníamos problemas para encontrar el equilibrio. Las que preparamos son totalmente estables”, afirmó; y cuantificó el resultado: un 89% de ahorro en costos. El éxito está comprobado en lechugas y rúcula; ahora el proyecto avanza hacia la frutilla: “La materia trata de vincularse con la orientación de la carrera; en este caso, producción agropecuaria. Así los chicos entienden que con los conocimientos que adquieren en la escuela pueden resolver problemáticas de su comunidad”.

Los alumnos Valentina Mercado y Joaquín Romano destacan la escala doméstica de la propuesta. “Se lo puede instalar en cada casa, y lo bueno es que con este método se puede producir durante todo el año”, señalan. Lo producido ya abastece el comedor escolar y las familias de los estudiantes. “A futuro está el proyecto de dar cursos en Tafí del Valle, para enseñarle a la gente de la zona cómo hacer el cultivo hidropónico en su casa. El problema inicial es la inversión; pero siempre se recupera, con lo producido”, afirmaron.

La escuela Técnica de Lules diseñó una planta para analizar y tratar el agua. El proyecto surgió a partir de las recientes inundaciones en la provincia. “Los alumnos tuvieron la idea de buscar una solución a una problemática que advirtieron”, dijeron los docentes responsables, Irina Gutiérrez y Sergio Medina. El equipo, integrado por las tecnicaturas de Electromecánica y Química, trabaja con agua extraída de La Bolsa, un poblado rural de la zona. “La idea es analizarla, ver si es potable o si sirve para riego. Ahora tenemos una maqueta, la planta definitiva estaría entre fines de julio y primeros días de agosto. El análisis tienen un entorno muy grande; puede medir incluso el nivel de arsénico en el agua. Así, los chicos ven que los conocimientos que adquieren en la escuela son suficientes para llevar adelante esto”, dijeron.

El alumno Benjamín Lizárraga contó que el agua pasa por un desarenador, luego por un filtro de carbón activado y finalmente por una bomba dosificadora que incorpora lavandina. “Con la planta buscamos mejorar la calidad de vida de las personas. La planta servirá para lograr agua para riego o para lavado, no para consumo, porque para esto necesitaría otro proceso químico, que sería más caro”, dijo.

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