Del árabe al uzbeko: las nuevas lenguas que ganan protagonismo en el Mundial más diverso de la historia
La Copa del Mundo, con sede en Estados Unidos, México y Canadá, no sólo marca un cambio en términos deportivos, también refleja una transformación cultural que viene ocurriendo desde hace años: el fútbol habla cada vez más idiomas.
Resumen para apurados
- El Mundial de Fútbol 2026 en Norteamérica ampliará su cupo a 48 selecciones, promoviendo la diversidad cultural e impulsando nuevos idiomas como el árabe y el uzbeko.
- El aumento de equipos permite el debut de países como Jordania y Uzbekistán, en un contexto donde el interés global por aprender idiomas no occidentales crece sostenidamente.
- El torneo funcionará como una vidriera global que integrará nuevas culturas al debate público y consolidará la descentralización idiomática en el deporte y los negocios.
Por primera vez en la historia, el Mundial cuenta con 48 selecciones, 16 más que en Qatar 2022. La ampliación del torneo permitirá la participación de países que nunca antes habían llegado a una cita mundialista y ampliará la representación de regiones que históricamente tuvieron menor presencia, especialmente Asia, África, el Caribe y el mundo árabe.
Detrás de ese crecimiento aparece un fenómeno que excede al deporte. A medida que nuevas culturas ganan visibilidad global, también aumenta el interés por sus idiomas, sus costumbres y sus formas de comunicación.
El caso del árabe es uno de los ejemplos más claros. Según datos de la plataforma de clases particulares de idiomas online Preply, fue uno de los idiomas que más creció dentro de la plataforma durante los últimos dos años, con un aumento del 15% por encima de la tasa media de crecimiento en la plataforma. El interés por aprenderlo se vincula a una combinación de factores, entre ellos la creciente relevancia económica de Medio Oriente, el fortalecimiento de los intercambios internacionales y una mayor curiosidad por las culturas de la región.
El Mundial 2026 tendrá además una presencia récord de países árabes clasificados, entre ellos: Marruecos, Egipto, Túnez, Argelia, Arabia Saudita, Qatar, Irak y Jordania. Este último hará su debut absoluto en una Copa del Mundo y se convertirá en una de las grandes historias del torneo.
Los idiomas que ganan terreno más allá del inglés
Aunque el inglés sigue siendo el idioma más estudiado del mundo y concentra el 43% de los alumnos de Preply, las mayores tasas de crecimiento están ocurriendo en otras lenguas vinculadas a nuevas corrientes culturales, migratorias y económicas.
Según un informe que analiza los idiomas más estudiados en el mundo, señala que el japonés es el idioma que más creció en cantidad de estudiantes durante los últimos dos años (+33%). Le siguen el árabe (+15%) y el coreano (+13%), tres idiomas impulsados por fenómenos culturales globales, la expansión de los negocios internacionales y una creciente curiosidad por otras culturas.
El árabe ya representa el 4% de todos los estudiantes de la plataforma a nivel mundial y se ubica entre los idiomas más aprendidos del mundo, detrás del inglés (43%), el español (13%), el francés (8%) y el alemán (5%).
Los especialistas señalan que este crecimiento responde a múltiples factores, entre ellos, el fortalecimiento de los vínculos comerciales con economías de Medio Oriente y el interés de nuevas generaciones por acercarse a culturas que hasta hace pocos años tenían una presencia mucho menor en la conversación global.
Más que nuevas selecciones: nuevas culturas llegan al Mundial
La ampliación a 48 equipos no sólo cambia el mapa deportivo. También incorpora culturas que históricamente tuvieron poca visibilidad dentro de la Copa del Mundo.
Entre los debutantes aparece Jordania, un país donde conviven tradiciones árabes y beduinas, conocido por sitios históricos como Petra y por una gastronomía que ganó popularidad global en los últimos años. Su clasificación representa también la llegada de una nueva audiencia árabe a la conversación mundialista.
Otro de los grandes estrenos será Uzbekistán. Ubicado en Asia Central y atravesado durante siglos por la Ruta de la Seda, el país combina influencias persas, turcas y rusas. Su idioma oficial es el uzbeko, una lengua túrquica hablada por más de 35 millones de personas, que hasta ahora había tenido escasa exposición en eventos deportivos globales.
Cabo Verde aportará además una de las culturas más singulares del torneo. Este archipiélago africano mezcla herencias portuguesas y africanas, y es reconocido internacionalmente por géneros musicales como la morna, popularizada por la cantante Cesária Évora.
Por su parte, Curazao le dará al Mundial una identidad caribeña marcada por la convivencia de varios idiomas. Además del neerlandés, gran parte de la población habla papiamento, una lengua criolla que combina influencias del portugués, español, neerlandés y lenguas africanas.
El Mundial como vidriera cultural
Si durante décadas las conversaciones alrededor de una Copa del Mundo estuvieron dominadas por el español, el portugués, el inglés, el francés o el alemán, la edición 2026 promete ampliar ese repertorio. Expresiones árabes, palabras en uzbeko o tradiciones provenientes del Caribe y África podrían ganar visibilidad gracias a uno de los eventos más consumidos del planeta.
La tendencia acompaña lo que observa Preply. Según la plataforma, los idiomas que más crecen entre los estudiantes son justamente aquellos asociados a nuevas corrientes culturales globales. El japonés lidera, crecimiento de más del 33% por encima de la tasa media de crecimiento de la plataforma, seguido por el árabe (+15%) y el coreano (+13%), impulsados por la combinación de entretenimiento, migración, turismo y oportunidades profesionales
De los más de 7.000 idiomas que existen en el mundo, apenas unos pocos concentran la mayor parte del aprendizaje global. Sin embargo, eventos masivos como el Mundial tienen la capacidad de poner en circulación nuevas palabras, expresiones y referencias culturales. Si el mundial anterior de Qatar acercó a millones de personas a términos árabes que hasta entonces les resultaban ajenos, la Copa del Mundo 2026 podría profundizar ese proceso y abrir la puerta a idiomas y culturas que rara vez ocupan el centro de la escena global.
Porque en el Mundial más grande de la historia no sólo habrá más países. También habrá más idiomas, más historias y más formas de entender el mundo.














