Resumen para apurados
- Una pericia genética complicó al acusado Felipe Sosa e identificó ADN de una nueva sospechosa en el femicidio de Érika Álvarez, cometido en enero en Yerba Buena.
- Hallaron ADN de Sosa en la bolsa del cuerpo y cabellos de una mujer que no es su expareja. Otro imputado aportó nombres de tres sospechosas de participar en el hecho.
- Estos hallazgos genéticos y testimonios podrían dar un giro clave a la causa, permitiendo identificar a nuevos cómplices en el femicidio y el posterior encubrimiento.
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