Resumen para apurados
- El FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo con Argentina, habilitando el desembolso de 1.000 millones de dólares en las próximas horas tras valorar las reformas de Milei.
- El aval destaca el superávit y las reformas, pero advierte por demoras en acumular reservas a fines de 2025 y exige profundizar el ajuste fiscal y reestructurar el gasto.
- A futuro, el FMI proyecta un crecimiento del PIB del 3,5% e inflación del 25% para este año, aunque exige reformas tributarias profundas y transparencia de los datos oficiales.
El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) dio luz verde a la segunda revisión del programa de Facilidades Extendidas (EFF) con la República Argentina. Con este respaldo político y técnico, el organismo multilateral de crédito confirmó que en las próximas horas se hará efectivo el giro de 1.000 millones de dólares hacia las arcas del Banco Central. A través de un comunicado oficial, la entidad conducida por Kristalina Georgieva ponderó el rumbo económico adoptado por la administración de Javier Milei, destacando la reciente aprobación de reformas legislativas clave en los ámbitos fiscal, laboral y comercial, así como la notable desaceleración de la inflación anual y la consolidación del superávit primario.
A pesar del fuerte respaldo, el organismo expuso que la ejecución del programa mostró un comportamiento dispar hasta finales de 2025. El principal desencadenante de esta advertencia fue el incumplimiento de la meta cuantitativa relacionada con la acumulación de reservas internacionales netas (RIN) para el cierre de diciembre. Según detalló el FMI, la creciente incertidumbre política que atravesó el país durante el año anterior afectó transitoriamente variables macroeconómicas sensibles como el crecimiento de la actividad, el proceso de desinflación y la estabilidad del frente externo. No obstante, el organismo matizó este desvío al señalar que el Gobierno implementó con rapidez medidas correctivas eficaces que permitieron estabilizar los mercados, encauzar la acumulación de divisas y reducir sustancialmente los diferenciales de los bonos soberanos.
Exigencias estructurales
En su declaración, Georgieva elogió la firmeza de las autoridades argentinas para avanzar hacia una economía orientada al mercado, pero fue explícita al marcar las asignaturas pendientes para consolidar el orden fiscal. La directora del Fondo advirtió que, para contrarrestar el impacto financiero de las iniciativas de gasto impulsadas por la oposición en el Congreso, el equipo económico liderado por el ministro Luis Caputo deberá profundizar el ajuste del gasto público. Específicamente, reclamó mayores reducciones en los subsidios a las tarifas energéticas, una optimización en la focalización de los programas de asistencia social y una estricta contención de las transferencias discrecionales.
Mirando hacia el mediano plazo, el FMI elevó el tono de sus exigencias estructurales al señalar que la sostenibilidad del plan económico requerirá reformas profundas en los sistemas tributario y previsional, así como un fortalecimiento de los marcos fiscales en las administraciones provinciales y municipales. De acuerdo con la visión del organismo, estas transformaciones de fondo serán indispensables para blindar el ancla fiscal y, simultáneamente, garantizar el margen de financiamiento necesario para el gasto social prioritario. Este último aspecto fue calificado por el directorio como “fundamental” para dar continuidad a la reciente y significativa tendencia de reducción de la pobreza en el país.
El frente cambiario
El directorio dedicó un apartado especial a elogiar la estrategia de intervención del Banco Central de la República Argentina (BCRA). La autoridad monetaria acumuló un hito histórico de 92 jornadas consecutivas con saldos positivos en el mercado de cambios, apuntalada por acuerdos estratégicos con entidades bancarias, corporaciones privadas y agencias estatales. Desde la puesta en marcha del nuevo esquema monetario en enero de este año, la entidad sumó un total de 8.851 millones de dólares a sus tenencias, registrando en una sola jornada reciente la compra de 145 millones de dólares y elevando las reservas brutas por encima de los 46.751 millones de dólares.
A pesar de estas cifras elogiables, el FMI instó al Gobierno a acelerar el proceso de compras y a mantener una flexibilidad cambiaria continua. El objetivo explícito del organismo es que la conducción económica logre superar con holgura la meta establecida de 8.000 millones de dólares de reservas netas. Para lograrlo, los directores alentaron a implementar de forma decidida un paquete de políticas equilibrado que combine la desinflación con el fortalecimiento de la estabilidad externa. Asimismo, recalcaron la urgencia de diseñar una estrategia financiera que asegure un acceso duradero a los mercados internacionales de crédito, paso indispensable para refinanciar los vencimientos de deuda soberana de los próximos años y reducir de manera paulatina la exposición financiera con el propio FMI.
Cuestionamientos y proyecciones
El documento del FMI no omitió los ruidos institucionales recientes del país. Tras la crisis desatada en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) a comienzos de 2026, que culminó con la salida de su director Marco Lavagna debido a controversias por la postergación de la actualización de la canasta de bienes y servicios para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el FMI introdujo una demanda directa: solicitó formalmente a las autoridades argentinas adoptar medidas urgentes para salvaguardar y mejorar la calidad, transparencia y difusión de los datos oficiales de inflación.
En paralelo, el organismo solicitó mayor transparencia en la comunicación de la política monetaria. Demandó la publicación periódica de informes trimestrales por parte del BCRA y mayores esfuerzos para mitigar la volatilidad de las tasas de interés, en un contexto donde preocupa el incremento de la morosidad en el financiamiento al consumo de familias y empresas.
Finalmente, el equipo técnico del Fondo presentó sus proyecciones macroeconómicas para el año en curso, exhibiendo un panorama de reactivación moderada pero con metas desafiantes:
Producto Interno Bruto (PIB): Se proyecta un crecimiento del 3,5%.
Inflación anual: Se estima que convergerá en torno al 25%.
Tasa de desempleo: Se prevé que se ubicará en el 7,2%.
Superávit fiscal primario: Se fijó una meta del 1,4% del PIB.
A modo de cierre, el board del FMI reconoció que el programa argentino sigue expuesto a “riesgos sumamente elevados” debido a las vulnerabilidades remanentes. No obstante, concluyó con un voto de confianza hacia las medidas de mitigación implementadas por el Palacio de Hacienda, remarcando que el sostenimiento del apoyo social hacia el programa de reformas dependerá exclusivamente de la capacidad del Estado para amortiguar los costos del ajuste en los sectores más postergados de la sociedad.









