La crisis institucional y electoral en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) sumó un nuevo capítulo. Las docentes Fátima Cevila y Angelina Liezun, ambas pertenecientes a la Escuela de Enfermería, presentaron un planteo ante la Junta Electoral para impedir la asunción de la decana electa de la Facultad de Medicina, Liliana Tefaha, al considerar que su acceso al cargo implicaría un tercer mandato consecutivo en violación del Estatuto universitario.
La presentación se suma a los casos ya abiertos contra la decana de Psicología, Silvia López de Martín, y contra el consejero estudiantil de Ciencias Exactas, Pablo Almeda, también cuestionados por presuntas incompatibilidades con el nuevo Estatuto reformado de la UNT. Consultadas por LA GACETA, fuentes de la Junta Electoral señalaron que “todos los planteos presentados, incluidos los realizados por Miguel Cabrera y Virginia Abdala, están siendo analizados y serán resueltos en tiempo oportuno”.
“Iremos a la Justicia”
El reclamo contra Tefaha se apoya en la interpretación de que la continuidad en cargos ejecutivos dentro de una misma facultad no puede superar dos períodos consecutivos. Según detalló Cevila, la actual decana electa fue vicedecana entre 2018 y 2022 y nuevamente entre 2022 y 2026, por lo que ahora acumularía 12 años consecutivos dentro de la conducción de Medicina.
“La redacción del Estatuto es clara y no se presta a confusión: ninguna autoridad puede estar en su cargo por más de dos períodos”, afirmó Cevila en diálogo con LA GACETA. “No teníamos muchas esperanzas de que la presentación prospere, pero cuando salió el fallo de la Justicia Federal por el caso del Rectorado, nos dio ánimo para avanzar”, agregó.
La docente cuestionó además el rol de los cuerpos colegiados de la UNT. “Nuestra pregunta es por qué los consejeros directivos de las facultades y los del Consejo Superior permitieron que esto suceda”, planteó. Y no descartó avanzar también ante la Justicia Federal si la Junta Electoral rechaza el planteo: “Todavía no hay resolución. Si es necesario, iremos a la Justicia”.
Cevila insistió en que el reclamo no responde a diferencias personales con la gestión de Medicina, sino a una cuestión institucional. “Nosotros queremos que se cumpla el Estatuto”, sostuvo. Sin embargo, vinculó el conflicto con la situación estructural que atraviesa la Escuela de Enfermería, dependencia que desde hace años reclama mayor autonomía respecto de la Facultad de Medicina.
“Para nosotros pertenecer a Medicina es nefasto. No tenemos autonomía y dependemos de la voluntad política del decanato para concursos docentes o designaciones”, afirmó. Según explicó, en las recientes elecciones muchos docentes quedaron fuera de los padrones electorales porque no poseen cargos concursados. “Enfermería sufre un avasallamiento de derechos tremendo”, aseguró.
La docente también cuestionó que la Escuela continúe sin poder elegir sus propias autoridades. “Las escuelas experimentales avanzaron con el nuevo Estatuto, pero nosotros seguimos siendo una isla. Las autoridades nos las ponen desde Medicina”, afirmó. Y recordó que en 2022 presentaron un proyecto para transformar Enfermería en facultad o independizarla del decanato de Medicina. “Nos prometieron trabajar el tema, pero nunca avanzó”, lamentó.
Además, Cevila criticó con dureza el rol que, a su entender, tuvo la Junta Electoral durante el conflicto por el Rectorado. “Si llegamos a esta situación de incertidumbre institucional es porque la Junta no cumplió adecuadamente su función. Esperamos que la Justicia Federal sea un resguardo para la institucionalidad de la universidad”, sostuvo. También cuestionó el cambio de postura que, según relató, tuvo el rector Sergio Pagani respecto de una eventual candidatura. “En reuniones anteriores nos había dicho que en 2026 terminaba su mandato y que no iba a presentarse. Después eso cambió y comenzó a hablarse de otra posibilidad”, afirmó.
“Dar el ejemplo”
En la misma línea, Angelina Liezun sostuvo que la falta de autonomía debilita el funcionamiento institucional de la Escuela. “El director es puesto a dedo por el decano de turno. Si uno no responde a determinados intereses, rápidamente puede ser removido”, cuestionó.
Respecto del escenario político en Medicina, Lienzun remarcó que la ausencia de listas opositoras -en Medicina se presentó solo una y fue proclamada automáticamente- también refleja un problema institucional. “Si no hay oposición, algo está pasando. El ejercicio democrático implica alternancia”, sostuvo. Y agregó: “Este grupo viene acumulando más de 16 años de continuidad. Eso termina generando estructuras hegemónicas”.
La docente consideró además que el conflicto que atraviesa la UNT excede las disputas electorales y afecta la imagen pública de la universidad. “La sociedad hoy mira a la universidad con desconfianza y nosotros deberíamos dar un ejemplo de respeto a nuestras propias normas”, afirmó. “No puede ser que el Estatuto máximo de la UNT termine dependiendo de interpretaciones acomodadas según la coyuntura política”, añadió.
Lienzun confirmó además que insistirán con el pedido de independencia de la Escuela de Enfermería, independientemente de quién termine conduciendo la UNT. “Si no pueden convertirnos rápidamente en facultad, al menos deberíamos funcionar como escuela libre. Somos una carrera prioritaria, con más de 4.000 alumnos”, señaló. Y remarcó: “Tenemos recursos humanos, trayectoria y comunidad académica suficiente para aspirar a otra estructura institucional”.
El nuevo planteo se produce en medio de un escenario de máxima incertidumbre institucional dentro de la UNT. El martes, el Consejo Superior resolvió postergar la Asamblea Universitaria que debía realizarse ayer -20 de mayo- y trasladarla al 10 de junio, aunque esa fecha podría modificarse nuevamente dependiendo de las resoluciones que adopte la Justicia Federal en torno a las presentaciones impulsadas tanto por la fórmula opositora integrada por Miguel Cabrera y Virginia Abdala como por la propia UNT.
A esa tensión se suma la decisión del rector Pagani de no aceptar una extensión de mandato más allá del 28 de mayo. Ante ese escenario, el Consejo Superior deberá volver a sesionar la próxima semana para definir quién quedará a cargo de la conducción transitoria de la Universidad hasta la realización de la Asamblea Universitaria.
“El consenso no reemplaza a la legalidad”
Miguel Cabrera y Virginia Abdala emitieron un comunicado luego de que el Consejo Superior postergara la Asamblea Universitaria.
“Cuando las reglas que ordenan la vida institucional dejan de ofrecer previsibilidad y comienzan a reinterpretarse según las circunstancias del momento, lo que se resiente no es solamente un proceso electoral: es la confianza misma en las instituciones.
La comunidad universitaria de la Universidad Nacional de Tucumán ha presenciado con preocupación un conflicto institucional que no gira en torno a simpatías políticas ni a mayorías circunstanciales, sino al alcance de una regla estatutaria destinada a limitar la permanencia continuada en los máximos cargos de conducción.
Durante la reforma estatutaria de 2024, la Asamblea Universitaria rechazó la posibilidad de flexibilizar esos límites, reafirmando un principio esencial de toda democracia: la alternancia institucional. Sin embargo, posteriormente comenzó a sostenerse que el actual rector podría presentarse nuevamente, pese a haber integrado ya durante dos períodos consecutivos la conducción universitaria: primero como vicerrector y luego como rector. Esa controversia derivó en la intervención de la Justicia Federal de Tucumán, que impidió la participación de esa fórmula en la Asamblea Universitaria prevista originalmente para el 20 de mayo.
Tras esa decisión, el Honorable Consejo Superior resolvió postergar la Asamblea, alterando un cronograma electoral ya en marcha.
Desde entonces, comenzó a plantearse la posibilidad de reabrir la inscripción de fórmulas rectorales bajo el argumento de ampliar o democratizar la competencia electoral.
Es allí donde aparece la preocupación de fondo: ¿pueden modificarse las reglas del proceso cuando el escenario político cambia? La democracia no consiste solamente en contar mayorías. También exige respeto por las normas, aceptación de los límites institucionales e igualdad de condiciones para todos los actores.
El consenso es valioso. Expresa apoyos políticos y legitimidad democrática. Pero ninguna mayoría convierte en legal lo que contradice el Estatuto.
Universidad no pertenece a una gestión ni a un grupo circunstancial. Pertenece a su comunidad y a la sociedad que la sostiene.
Defenderla implica también defender sus reglas, su previsibilidad institucional y la alternancia como condición básica de una vida democrática saludable.
Por eso, en este momento, conviene decirlo con claridad: el consenso no reemplaza a la legalidad”.
La presentación se suma a los casos ya abiertos contra la decana de Psicología, Silvia López de Martín, y contra el consejero estudiantil de Ciencias Exactas, Pablo Almeda, también cuestionados por presuntas incompatibilidades con el nuevo Estatuto reformado de la UNT. Consultadas por LA GACETA, fuentes de la Junta Electoral señalaron que “todos los planteos presentados, incluidos los realizados por Miguel Cabrera y Virginia Abdala, están siendo analizados y serán resueltos en tiempo oportuno”.
“Iremos a la Justicia”
El reclamo contra Tefaha se apoya en la interpretación de que la continuidad en cargos ejecutivos dentro de una misma facultad no puede superar dos períodos consecutivos. Según detalló Cevila, la actual decana electa fue vicedecana entre 2018 y 2022 y nuevamente entre 2022 y 2026, por lo que ahora acumularía 12 años consecutivos dentro de la conducción de Medicina.
“La redacción del Estatuto es clara y no se presta a confusión: ninguna autoridad puede estar en su cargo por más de dos períodos”, afirmó Cevila en diálogo con LA GACETA. “No teníamos muchas esperanzas de que la presentación prospere, pero cuando salió el fallo de la Justicia Federal por el caso del Rectorado, nos dio ánimo para avanzar”, agregó.
La docente cuestionó además el rol de los cuerpos colegiados de la UNT. “Nuestra pregunta es por qué los consejeros directivos de las facultades y los del Consejo Superior permitieron que esto suceda”, planteó. Y no descartó avanzar también ante la Justicia Federal si la Junta Electoral rechaza el planteo: “Todavía no hay resolución. Si es necesario, iremos a la Justicia”.
Cevila insistió en que el reclamo no responde a diferencias personales con la gestión de Medicina, sino a una cuestión institucional. “Nosotros queremos que se cumpla el Estatuto”, sostuvo. Sin embargo, vinculó el conflicto con la situación estructural que atraviesa la Escuela de Enfermería, dependencia que desde hace años reclama mayor autonomía respecto de la Facultad de Medicina.
“Para nosotros pertenecer a Medicina es nefasto. No tenemos autonomía y dependemos de la voluntad política del decanato para concursos docentes o designaciones”, afirmó. Según explicó, en las recientes elecciones muchos docentes quedaron fuera de los padrones electorales porque no poseen cargos concursados. “Enfermería sufre un avasallamiento de derechos tremendo”, aseguró.
La docente también cuestionó que la Escuela continúe sin poder elegir sus propias autoridades. “Las escuelas experimentales avanzaron con el nuevo Estatuto, pero nosotros seguimos siendo una isla. Las autoridades nos las ponen desde Medicina”, afirmó. Y recordó que en 2022 presentaron un proyecto para transformar Enfermería en facultad o independizarla del decanato de Medicina. “Nos prometieron trabajar el tema, pero nunca avanzó”, lamentó.
Además, Cevila criticó con dureza el rol que, a su entender, tuvo la Junta Electoral durante el conflicto por el Rectorado. “Si llegamos a esta situación de incertidumbre institucional es porque la Junta no cumplió adecuadamente su función. Esperamos que la Justicia Federal sea un resguardo para la institucionalidad de la universidad”, sostuvo. También cuestionó el cambio de postura que, según relató, tuvo el rector Sergio Pagani respecto de una eventual candidatura. “En reuniones anteriores nos había dicho que en 2026 terminaba su mandato y que no iba a presentarse. Después eso cambió y comenzó a hablarse de otra posibilidad”, afirmó.
“Dar el ejemplo”
En la misma línea, Angelina Liezun sostuvo que la falta de autonomía debilita el funcionamiento institucional de la Escuela. “El director es puesto a dedo por el decano de turno. Si uno no responde a determinados intereses, rápidamente puede ser removido”, cuestionó.
Respecto del escenario político en Medicina, Lienzun remarcó que la ausencia de listas opositoras -en Medicina se presentó solo una y fue proclamada automáticamente- también refleja un problema institucional. “Si no hay oposición, algo está pasando. El ejercicio democrático implica alternancia”, sostuvo. Y agregó: “Este grupo viene acumulando más de 16 años de continuidad. Eso termina generando estructuras hegemónicas”.
La docente consideró además que el conflicto que atraviesa la UNT excede las disputas electorales y afecta la imagen pública de la universidad. “La sociedad hoy mira a la universidad con desconfianza y nosotros deberíamos dar un ejemplo de respeto a nuestras propias normas”, afirmó. “No puede ser que el Estatuto máximo de la UNT termine dependiendo de interpretaciones acomodadas según la coyuntura política”, añadió.
Lienzun confirmó además que insistirán con el pedido de independencia de la Escuela de Enfermería, independientemente de quién termine conduciendo la UNT. “Si no pueden convertirnos rápidamente en facultad, al menos deberíamos funcionar como escuela libre. Somos una carrera prioritaria, con más de 4.000 alumnos”, señaló. Y remarcó: “Tenemos recursos humanos, trayectoria y comunidad académica suficiente para aspirar a otra estructura institucional”.
El nuevo planteo se produce en medio de un escenario de máxima incertidumbre institucional dentro de la UNT. El martes, el Consejo Superior resolvió postergar la Asamblea Universitaria que debía realizarse ayer -20 de mayo- y trasladarla al 10 de junio, aunque esa fecha podría modificarse nuevamente dependiendo de las resoluciones que adopte la Justicia Federal en torno a las presentaciones impulsadas tanto por la fórmula opositora integrada por Miguel Cabrera y Virginia Abdala como por la propia UNT.
A esa tensión se suma la decisión del rector Pagani de no aceptar una extensión de mandato más allá del 28 de mayo. Ante ese escenario, el Consejo Superior deberá volver a sesionar la próxima semana para definir quién quedará a cargo de la conducción transitoria de la Universidad hasta la realización de la Asamblea Universitaria.
“El consenso no reemplaza a la legalidad”
Miguel Cabrera y Virginia Abdala emitieron un comunicado luego de que el Consejo Superior postergara la Asamblea Universitaria.
“Cuando las reglas que ordenan la vida institucional dejan de ofrecer previsibilidad y comienzan a reinterpretarse según las circunstancias del momento, lo que se resiente no es solamente un proceso electoral: es la confianza misma en las instituciones.
La comunidad universitaria de la Universidad Nacional de Tucumán ha presenciado con preocupación un conflicto institucional que no gira en torno a simpatías políticas ni a mayorías circunstanciales, sino al alcance de una regla estatutaria destinada a limitar la permanencia continuada en los máximos cargos de conducción.
Durante la reforma estatutaria de 2024, la Asamblea Universitaria rechazó la posibilidad de flexibilizar esos límites, reafirmando un principio esencial de toda democracia: la alternancia institucional. Sin embargo, posteriormente comenzó a sostenerse que el actual rector podría presentarse nuevamente, pese a haber integrado ya durante dos períodos consecutivos la conducción universitaria: primero como vicerrector y luego como rector. Esa controversia derivó en la intervención de la Justicia Federal de Tucumán, que impidió la participación de esa fórmula en la Asamblea Universitaria prevista originalmente para el 20 de mayo.
Tras esa decisión, el Honorable Consejo Superior resolvió postergar la Asamblea, alterando un cronograma electoral ya en marcha.
Desde entonces, comenzó a plantearse la posibilidad de reabrir la inscripción de fórmulas rectorales bajo el argumento de ampliar o democratizar la competencia electoral.
Es allí donde aparece la preocupación de fondo: ¿pueden modificarse las reglas del proceso cuando el escenario político cambia? La democracia no consiste solamente en contar mayorías. También exige respeto por las normas, aceptación de los límites institucionales e igualdad de condiciones para todos los actores.
El consenso es valioso. Expresa apoyos políticos y legitimidad democrática. Pero ninguna mayoría convierte en legal lo que contradice el Estatuto.
Universidad no pertenece a una gestión ni a un grupo circunstancial. Pertenece a su comunidad y a la sociedad que la sostiene.
Defenderla implica también defender sus reglas, su previsibilidad institucional y la alternancia como condición básica de una vida democrática saludable.
Por eso, en este momento, conviene decirlo con claridad: el consenso no reemplaza a la legalidad”.











