Pelo rosa, trap y redes sociales: Oreste Focaccia, el golfista que revoluciona el Abierto del Norte
Es furor en Instagram, tiene más de 20 temas en Spotify y superó el corte en Alpa Sumaj. El profesional platense revela cómo usa el humor y la música urbana para "desacralizar" un deporte tradicional y cuidar su salud mental.
ROMPIENDO MOLDES. En su Instagram @OresteFocaccia, “Oreo” ofrece una mirada descontracturada del mundo del golf. LA GACETA / ANALÍA JARAMILLO
Resumen para apurados
- Oreste Focaccia revoluciona el Abierto del Norte en Tucumán al clasificar a las finales esta semana, combinando golf profesional con una estética urbana y música trap disruptiva.
- Con cabello rosa y miles de seguidores, 'Oreo' utiliza el humor en redes para modernizar el deporte. Superó el corte tras una gran primera jornada, pese al clima adverso del jueves.
- Su éxito deportivo y mediático busca validar la autenticidad en el circuito. Este enfoque disruptivo marca un cambio generacional que atrae nuevos públicos a una disciplina solemne.
Oreste Focaccia se aleja del hoyo 9 tras completar su recorrido en la segunda vuelta del Abierto del Norte. Se dirige a la zona de cómputos para firmar la tarjeta con una mezcla de sensaciones que se le nota en el rostro, pero que no llega a borrarle la sonrisa. El miércoles fue brillante: con 67 golpes (-4), se ubicó tercero y alimentó las expectativas. Sin embargo, el jueves en Alpa Sumaj presentó un escenario distinto. La lluvia y el viento de la mañana no perdonaron, y el golfista de la cabellera mitad rosa y mitad plateada terminó la jornada con +5 y la calculadora en la mano, aunque con la fe intacta.
“Tuve un día complicado. Con la lluvia y el viento se hizo difícil. Estuve un poco acelerado, nervioso; vengo de no pasar el corte en Bahía Blanca y creo que hoy eso me jugó en contra”, confiesa Oreste apenas deja los palos. A pesar del sabor amargo de la segunda vuelta, su optimismo continúa: “Me parece que justo terminé en el corte y voy a clasificar”.
Lo que el golf necesitaba
Focaccia no es un jugador más en el field. Su presencia en Instagram y TikTok con miles de seguidores, donde combina consejos técnicos (los “Oreo Tips”) con anécdotas, todo a través del humor, lo convirtió en un referente de una nueva forma de comunicar esta disciplina. Con esta iniciativa busca desmitificar un ambiente que desde afuera suele verse como distante, elitista o excesivamente solemne.
Todo empezó de forma casual, jugando en su City Bell natal con un amigo. “Le dije ‘tengo ganas de hacer un video. Veía que en las redes del golf era todo tan serio…“, relata sobre el origen de sus clips virales. “Quiero mostrar nuestra actividad lo más parecida a lo que en realidad es; no todo es seriedad como se cree”, explica. Y saca pecho por haberse animado a romper la estructura antes que nadie en el país: “Sé que ahora hay varios personajes, pero yo fui el primero que empezó con esto de mostrar el detrás de escena de manera cómica”.
Ese desparpajo no es un disfraz para las redes: Oreste asegura que se muestra tal cual es en su vida cotidiana. “También doy clases de golf y a mis alumnos los trato así; intento ponerle humor, para que se diviertan mientras aprenden. Este deporte es muy difícil y si no te reís un poco, te termina ganando la cabeza”.
Del reggaetón al trap
Si su estética es llamativa, su perfil artístico es el que termina de romper cualquier molde. Bajo el seudónimo de Oress, tiene publicadas más de 20 canciones en plataformas como Spotify. Aunque hoy se lo identifica con el rap y el trap, sus inicios en la música urbana fueron diferentes: en sus primeras canciones apostaba por el reggaetón. “Vengo de familia de músicos, mi hermana también es cantante. Empecé a rapear a los 14 o 15 años en las plazas”, recuerda.
“Saqué un tema hace varios años y eso me fue llevando. Una vez que empecé, no paré más“, dice sobre su carrera al margen de los fairways.
Para él, las rimas y los ritmos no son solo un hobby, sino una herramienta de salud mental para sobrevivir a la exigencia del circuito profesional. “Fuera de la cancha me concentro en la música; creo que es un buen método para contrarrestar lo mal que me hace mentalmente este deporte a veces”, reflexiona.
Resistencia y validación
Llevar el pelo de colores (un rasgo que mantiene desde los 13 años cuando jugaba nacionales de menores) y publicar canciones y videoclips de trap no siempre fue bien visto en los clubes más tradicionales. Existió una etapa de resistencia por parte del establishment del golf. “Hubo muchas personas que me criticaron bastante”, reconoce el artista. Sin embargo, el punto de quiebre llegó con el reconocimiento internacional.
“Me hizo una nota el PGA Latinoamérica y hasta rapeé para ellos en Miami. Después de eso algunos cambiaron de opinión”, asegura con un dejo de ironía. “Hoy en día ya tengo el aguante de la gran mayoría de los otros jugadores”, celebra.
Personalidad siempre
La historia de Oreste con los palos empezó casi de casualidad. Su madre cuenta que a los dos años y medio, él ya agarraba una ramita y le pegaba a cualquier cosa redonda en el jardín de su casa.
Y aunque el fútbol fue su primera pasión competitiva, a los 11 años tomó la decisión que marcaría su vida. “Había quedado en una prueba en un club de fútbol y llegué a mi casa para festejar, pero dije: ‘Quiero ser profesional de golf’. Todos me miraban sorprendidos. Pero bueno, yo quería eso”, rememora, dejando claro que su carácter “transgresor” no es nada nuevo.
Entre amigos y tonadas
Su visita al Abierto del Norte tiene un componente emocional fuerte. No es solo venir a competir por la bolsa de premios o los puntos del ranking. “A mí me gusta mucho Tucumán, tengo muchos amigos, soy muy cercano con la familia Kranevitter. Esta cancha, de hecho, la conocí parando aquí enfrente, en la casa de ellos”, cuenta.
Focaccia se despide con una promesa que unirá sus dos mundos en breve: el “Oreo free“, un tip de golf enteramente rapeado. Mientras esperaba que los números confirmen su presencia el viernes y sábado en Alpa Sumaj (finalmente superó el corte), Oreste siguió a su propio ritmo, demostrando que se puede ser un profesional de élite sin renunciar ni a la autenticidad, ni al color de pelo, ni a la próxima rima.
Para Oreste, el clima tucumano -más allá de lo meteorológico- es ideal para su personalidad. “Me encanta la buena onda de la gente de aquí. Dicen que hay rivalidad entre tucumanos y porteños, pero nosotros nos reímos de eso. Se disfruta mucho estar acá“, afirma.








