Jaldo transita entre el equilibrio fiscal y la sintonía con Milei

El gobernador sostendrá las restricciones presupuestarias y afronta un dilema: la demanda de los independientes para seguir siendo dialoguista y los reclamos dentro del peronismo.

FINANZAS PÚBLICAS. Pese a la disminución de los ingresos por caída de la actividad económica, las cuentas públicas siguen en equilibrio. FINANZAS PÚBLICAS. Pese a la disminución de los ingresos por caída de la actividad económica, las cuentas públicas siguen en equilibrio. ARCHIVO
Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 26 Abril 2026

Resumen para apurados

  • El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, mantiene el equilibrio fiscal mientras sostiene una postura dialoguista con el presidente Javier Milei ante la crisis económica actual.
  • Ante la caída de ingresos por la recesión, Jaldo aplica restricciones presupuestarias mientras lidia con tensiones internas en el peronismo y pedidos locales de gobernabilidad.
  • Esta estrategia busca garantizar estabilidad provincial. Su futuro político dependerá de sostener el superávit y administrar la compleja relación con el gobierno nacional.
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El ajuste no es un buen complemento para la consolidación de una gestión de Gobierno. A nivel nacional, el presidente Javier Milei sigue accionando la motosierra, con el reclamo de una restricción equivalente a 2% en el gasto corriente y del 20% para las erogaciones de capital. En Tucumán, el gobernador Osvaldo Jaldo viene aplicando esa receta desde principios de año. La incomodidad de los ministros provinciales es manifiesta, pero nadie se queja en público porque, de ser así, sería un pasaje directo a un decreto, dándole las gracias por los servicios prestados. Las modificaciones siguen latentes, pero Jaldo las ha frenado por una razón: las encuestas encargadas le avisaron que el “efecto inundaciones” golpeó su imagen y también a la de la gestión. El “factor sorpresa” ha sido una herramienta que el tranqueño usó toda vez que quiso modificar el rumbo de su gestión. De todas maneras, la mayoría de la sociedad sigue saludando sus medidas, particularmente en materia de salud, de seguridad y también de contención social.

La cuestión fiscal está finita. Pese a la caída de los ingresos por caída de la actividad económica, las cuentas públicas siguen en equilibrio. Un informe de Politikon Chaco ubica a Tucumán como uno de los siete distritos subnacionales con superávit financiero. Los otros seis son Córdoba, Neuquén, San Juan, Jujuy, Santiago del Estero y Formosa. Las restantes 17 jurisdicciones transitan por la senda del dificultoso déficit fiscal. Ahora, el anticipo de coparticipación que el ministro de Economía, Luis Caputo, concede y concederá a una docena de provincias mejora el clima de las finanzas públicas. Milei autorizó un giro de hasta $ 400.000 millones con cancelación hasta fines de año a cuenta de la coparticipación. Esa contribución ha sido generosa, muy generosa, para el caso tucumano. No trascendieron aún los montos acordados, pero Jaldo gestionó una porción mayúscula de la torta que se reparte. La primera remesa ya ingresó al erario y calzó algunos gastos, además de alimentar el alicaído Fondo Anticíclico, que se originó en los dos primeros años de mandato. Dos cuestiones explican la supremacía tucumana a la hora de la distribución del anticipo financiero: por un lado, la capacidad de endeudamiento que tiene la provincia porque la coparticipación no tiene una alta afectación; por el otro, la cercanía institucional de Jaldo con el presidente de la Nación y sus principales espadas.

Nadie tiene certezas acerca del comportamiento de la recaudación, que viene cediendo a razón de $ 20.000 millones mensuales en lo que va de este 2026, tanto por baja de coparticipación como por reducción de la recaudación provincial. Frente a esas dudas, la Casa de Gobierno redujo partidas para municipios y para comunas rurales, hasta tanto aclare el panorama fiscal.

Javier Milei. Javier Milei.

Las cuestiones políticas no están exentas. Los dirigentes territoriales aguardan que el gobernador manifieste su postura para afrontar la batalla electoral del año que viene. Todo parece prematuro, pero hay jinetes que ya están preparando la montura para subirse al brioso aparato político del peronismo.

De todas maneras, el pacto de no agresión es evidente. La Casa Rosada necesita de los votos de los gobernadores dialoguistas para avanzar con sus iniciativas. Tal vez la eliminación de las PASO no prospere. Es el límite que los mandatarios provinciales exigen para que no haya discusión de poder en sus territorios. Cada uno de ellos quiere definir la lista de candidatos para los comicios del año que viene. Ninguno permitirá intervención de Buenos Aires en una nómina netamente local. Mucho menos que en lista única, con tilde en el candidato presidencial, decida los destinos de los representantes tucumanos en el Congreso Nacional. 

Osvaldo Jaldo. Osvaldo Jaldo.

“No podemos estar a merced de un tilde”, explica un estratega del jaldismo acerca de la propuesta libertaria de reforma electoral. Si vota por el Presidente, arrastra al resto de las postulaciones, es el temor del oficialismo local. Claro está que gran parte de la suerte de La Libertad Avanza cabalga sobre la economía y el derrame hacia la micro, alimentando los bolsillos de los asalariados. La pobreza acecha. La Universidad Católica Argentina (UCA) reveló en estos días que la deuda social es profunda con las infancias. Casi un 54% de los niños, niñas y adolescentes están bajo la línea de pobreza. Jaldo en ese sentido, pidió al Ministerio de Desarrollo Social que sostenga la seguridad alimentaria. La inversión para atender a los sectores sociales más vulnerables roza los $ 17.000 millones mensuales. La cifra de beneficiarios es importante: 303.000 chicos asisten a los comedores escolares; 1.440 se atienden en casos de celiaquía; otros 12.600 se alimentan en las cocinas comunitarias; unos 8.300 en comedores infantiles y hay 65.600 beneficiarios menores de la Tarjeta Alimentar. La frazada también es corta para el otro extremo, para el sector privado, que aguarda la intervención de la provincia para que no falte el gas a la industria en el próximo invierno.

Con todo, Jaldo debe hacer permanente equilibrio para evitar sofocones que atenten contra su gestión. Y si de equilibrio se trata, el gobernador enfrenta otro dilema: la demanda de aquellos sectores de la sociedad que le piden que siga siendo dialoguista con la Nación y el creciente reclamo de los peronistas que ya quieren trazar una línea divisoria con los libertarios para ponerse, definitivamente, en la vereda opuesta a Milei.

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