El trasfondo del cambio de apoderado del PJ: una crónica de balances, desconfianzas y versiones

Un rechazo a los informes contables del PJ activó una carrera contrarreloj para evitar posibles sanciones. El episodio terminó exponiendo algo más profundo.

Un episodio administrativo derivó en una danza de desconfianzas en el PJ tucumano.
Un episodio administrativo derivó en una danza de desconfianzas en el PJ tucumano.
Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 13 Junio 2026

Escuchar nota

Tu navegador no soporta HTML5 audio

Esta es la historia de cómo un asunto administrativo y legal en el Partido Justicialista (PJ) de Tucumán minó de desconfianzas las relaciones entre los protagonistas del espacio. En la antesala electoral, la situación terminó con el gobernador Osvaldo Jaldo y el vicegobernador Miguel Acevedo como fórmula ratificada pero casi sin diálogo; con el presidente subrogante de la Cámara, Sergio Mansilla, en el centro de las versiones y con Juan Manzur bajo las sospechas de siempre.    

El cambio de Ana Escobedo, la experta en materia electoral del justicialismo tucumano, por Pedro Cruz, abogado de Mansilla, como apoderada legal, tuvo un trasfondo diferente a todas las versiones que se tejieron.

Aunque a la dirigencia le cueste creerlo, la medida no se debió netamente a una interna. Pero la alimentó. En realidad, tuvo como objetivo rectificar velozmente el camino de una causa judicial federal derivada de la desaprobación por “deficiencias” en los balances del 2023 de movimientos económicos y financieros de la agrupación.

De acuerdo con diversos pasajes del documento judicial, se rechazaron los estados contables de ese año después de varios intentos de los auditores por contactarse con responsables del PJ para que se completara o aclarara la información aportada. En el texto se menciona la aplicación de una multa que implicaría la pérdida del aporte de ese año para el funcionamiento institucional, el mecanismo habitual de sanción.

La situación podría haberse agravado -y esto es lo que se pretende evitar- porque la Ley de Financiamiento de los partidos políticos indica que, en estos casos, debe formarse una causa por separado para ser remitida a la Fiscalía Federal que indague sobre la presunta comisión de alguna irregularidad. La norma dispone, además, sanciones tanto para el presidente como para el tesorero del partido que podrían implicar hasta una inhabilitación de entre seis meses y 10 años “del ejercicio de sus derechos de elegir y ser elegido en las elecciones a cargos públicos nacionales, y en las elecciones de autoridades de los partidos políticos y para el ejercicio de cargos públicos y partidarios” cuando no se pudiera finalmente  “acreditar debidamente el origen y/o destino de los fondos recibidos”. Se entiende aquí la emergencia en la previa de los comicios.

Parte de la documentación administrativa presentada está firmada por Manzur y parte, por Jaldo. Sucede que el senador está de licencia (como presidente del PJ) desde ese año y, por ende, no rubrica toda la documentación. Mientras que el tesorero es el ex legislador Antonio Ruiz Olivares.

El caso tiene que ver con procedimientos sobre la actividad institucional ordinaria de los partidos y no, por ejemplo, con el rendimiento de cuenta de fondos electorales. La duda que sobrevuela entre la poca dirigencia que está enterada de los inconvenientes es sobre el estado de los balances que le siguen, que estarían elaborados de manera similar.

Cabe destacar que en el sistema donde pueden consultarse los expedientes electorales figuran en los últimos años decenas de procedimientos similares que afectan a diversos partidos, incluido el PJ, en distintos distritos. Referentes de otros signos políticos explicaron que los trámites son muy rigurosos y que es habitual tener que subsanar detalles. Las sanciones a las organizaciones son también frecuentes.

Fuentes del justicialismo que ocuparon diversos cargos de conducción explicaron que era habitual ir aclarando los datos a medida que la Justicia lo requería hasta llegar a la aprobación. Sin embargo, el cambio de signo político en el ámbito nacional generó que los procedimientos se cumpliesen con mayor celo.

Ahora bien, lo que siguió a lo administrativo es la comidilla política. Así  se conectaron diversos hechos políticos por la desconfianza: las reapariciones de Manzur en la provincia, las precauciones de Jaldo; el desplazamiento de la apoderada; el enojo de Acevedo; las versiones sobre Mansilla candidato a vice y, finalmente, el anuncio de la fórmula.    

Capítulo 1

Cuentan que hace unos 10 días, el gobernador estaba preocupado, enojado. Por algunos operadores judiciales, se habría enterado del rechazo de los balances y de la posibilidad de que eso terminara con una causa más grave. Convocó entonces a Escobedo, a Pedro Sandili (es contador y colaboró con asuntos económicos de algunas campañas) y a Mansilla a la Casa de Gobierno. Cuando les consultó sobre el asunto, los tres habrían desconocido la situación.  

El mandatario venía estudiando el tema. Habría recibido una advertencia previa, hace meses, de la Rosada, con la que mantiene un buen vínculo de diálogo y que en esos momentos era mejor aún, de que debía poner en orden los papeles del PJ.  

Sin embargo, Jaldo desconfió. Y el nombre de Manzur está siempre apuntado en los alrededores del tranqueño. Los fantasmas de que podría ser objeto de una operación para que el partido fuese intervenido o él sancionado llenaron el despacho.

No es la primera vez. Desde que tomó una postura dialoguista con la Nación, contraria a la del presidente del partido local, Jaldo estuvo inquieto y se ocupó especialmente de no dejar flancos para que no hubiese intervenciones nacionales sobre la organización. De hecho, por ello tienen preparados desde hace tiempo varios partidos para participar por si no puede eventualmente hacerlo por el oficial.

Los responsables se reunieron luego con los contadores del PJ. Quedaban pocos días para subsanar la cuestión y todo lo que siguió -y se desencadenó- fue muy rápido.

Capítulo 2

El cambio de apoderado fue para preservar a Escobedo y como parte de una estrategia, explicaron fuentes justicialistas. El nombre de Cruz, aseguran, fue casi una casualidad, porque Mansilla le había pedido colaboración para solucionar los inconvenientes. No habrían tenido tiempo de dar con un especialista en materia de elecciones y quedó el suyo, cuya especialidad no es la misma que la de Escobedo. La ex apoderada fue informada de que seguirá a cargo de las tareas que tenía en relación a las cuestiones electorales.

El reemplazo generó suspicacias de inmediato. Mencionaron una posible maniobra de Mansilla para controlar el partido o aspirar a la vicegobernación. ¿Por qué el aguilarense habría hecho esta jugada? Esa fue la duda que más resonó entre la dirigencia. Y se abonó más cuando se conoció, el miércoles, que el partido ”Juntos Podemos”, ligado al espacio político del “Burra”, acudió a la Justicia con una acción de amparo electoral para solicitar que se declare la inconstitucionalidad de los artículos relacionados a los plazos para las elecciones provinciales. La misma estrategia que el oficialismo usó en 2019 y 2023 para poder adelantar las elecciones. La fecha elegida sería (hasta aquí) el segundo domingo de mayo.

Técnicamente, el legislador es presidente de la Junta Electoral partidaria y lleva adelante gran parte de las gestiones del justicialismo. Por otro lado, mencionan en los pasillos del poder que tiene poco interés en competir por una vicegobernación y que prefiere tener un perfil más bajo. De hecho, es uno de los que promueve, aseguran, que Jaldo y Acevedo continúen juntos.

¿Y Acevedo? Todos estos movimientos se dieron cuando el vicegobernador estaba de licencia. Escobedo viene trabajando como una de sus más estrechas colaboradoras en la Cámara. Por ello, apenas se enteró, se molestó. En un agasajo por el Día del Periodista, entró del brazo de la abogada como gesto y luego, ante la prensa, la respaldó.

Esa noche, en el programa Panorama Tucumano, consideró que la remoción era llamativa y apuntó a los modos de su compañero de gestión. “No me gustan sus formas, él tiene una forma muy particular, hay funcionarios que fueron removidos o cambiados de sus tareas sin que ellos se enteren primero; se enteraron algunos por los medios, otros por quien los reemplazaba”, graficó.

La actitud del vice, que no escondió su molestia, tiene sentido si se tiene en cuenta que en otras etapas tuvieron algunos chisporroteos y cruces con Jaldo y hubo también decisiones sobre las que no fue informado. Hasta que esta nota se cerró, Jaldo y Acevedo no habrían conversado sobre este tema. En efecto, llamó la atención la ausencia del presidente de la Cámara en algunos actos institucionales de esta semana. Sí participó del encuentro político en El Cadillal donde se terminó confirmando lo que ya se preveía: que estará nuevamente junto a Jaldo en las boletas del 2027.    

En el medio de todo esto, tuvieron que improvisar una reunión de emergencia del Consejo del PJ. Había que formalizar la modificación. No fueron de la partida los consejeros cercanos o ligados al manzurismo ni al antimileísmo.  

Trascendió que, además de nombrar al nuevo apoderado, se desconocieron las actuaciones fuera de norma y se ordenó una auditoría.

Un detalle sobre el Partido. Estaba previsto que en febrero renovara sus autoridades. Es altamente probable que se adelante para diciembre, para que el proceso interno no quede cerca de los comicios que se realizarán en mayo. Tan probable como que Jaldo aspire a ser formalmente el nuevo presidente.

Capítulo 3

¿Cuál fue la participación de Manzur en el entuerto? Podría decirse que fue más bien espectral. Si bien las reapariciones del ex gobernador en mitines generan inquietud en la sede del Ejecutivo y alimentan recelos, no habría tenido injerencia en lo sucedido con los balances.

Sólo en las últimas dos semanas, el senador tuvo 27 reuniones con dirigentes. El lunes, en la cita del Gabinete ampliado, Jaldo le dedicó un par de frases sin mencionarlo. Los ministros y secretarios supieron inmediatamente a quién aludía y quedaron tiesos por las definiciones del mandatario en relación a su antecesor y sus posibles planes.

Jaldo afirmó que un senador y un diputado - sería el referente del antimileísmo Pablo Yedlin- “recién aparecen” y les “sobran sillas” en los asados. Aseguró que nadie lo condicionará a hacer un acuerdo de unidad. El mensaje fue inequívoco.

Manzur sigue siendo un fantasma que incide en las lecturas del oficialismo. Sabe que su presencia es irritante y saca provecho de esa condición. Aún cuando no interviene directamente.

Estas y otras tensiones quedaron en evidencia en esta crónica de balances rechazados y de desconfianzas en el corazón del PJ.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios