Atlético Tucumán y otro triunfazo que invita a soñar

Atlético Tucumán y otro triunfazo que invita a soñar

Atlético quedó tres puntos más cerca de su gran objetivo al ganarle 3-1 a Estudiantes en el Monumental; así, recuperó la cima que le había quitado Boca y se metió en zona de Copas

SIEMPRE RINDE. Ramiro Carrera pelea la pelota ante la marca de Fernando Zuqui, Leonardo Godoy y Manuel Castro. El volante tuvo un gran partido ante el “Pincha”. SIEMPRE RINDE. Ramiro Carrera pelea la pelota ante la marca de Fernando Zuqui, Leonardo Godoy y Manuel Castro. El volante tuvo un gran partido ante el “Pincha”. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

“El partido va a ser emotivo desde todo punto de vista”, fueron las palabras que eligió Lucas Pusineri el sábado. Terminó siendo una premonición: el juego entre Atlético y Estudiantes fue un vaivén de emociones.

Desde lo nostálgico, con Ricardo Zielinski recibiendo una placa antes del partido, hasta la locura del final, hubo que desandar un largo camino que estuvo lleno de tensión.

El gol de Atlético llegó en el peor momento del equipo. La pelota era del equipo visitante, que siempre trató de quitarle ritmo al juego. Con centros cruzados, el equipo de “Ruso” inquietaba a Tomás Marchiori que se mostró seguro en cada intervención.

Mateo Coronel sacó un gol de la galera. Encaró en velocidad, dejó en el camino a su marcador y definió fuerte y abajo. Nada que hacer para Mariano Andújar. El 1-0 desató la locura, que recién se aplacó cuando Leandro Díaz le ganó en la marca a Nicolás Thaller y conectó un centro precioso de Manuel Castro. El 1-1 fue un baldazo de agua fría para todos en el Monumental, curiosamente, también para el “Loco”, que luego de definir se escondió detrás de su camiseta.

En el primer período también hubo tiempo para que Jonathan Sandoval fuera reemplazado (problema muscular) cuando el juego aún estaba 0-0, en su lugar ingresó Renzo Tesuri y le dio otra dinámica al juego. El ex Godoy Cruz, a la postre, terminó siendo uno de los puntos altos para el local.

FIGURA. Mateo Coronel fue clave en los tres goles del triunfo ante Estudiantes. FIGURA. Mateo Coronel fue clave en los tres goles del triunfo ante Estudiantes. LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

En el segundo tiempo, también fue el “Pincha” el que trató de manejar el ritmo del juego, siempre apostando por el traslado lento y los centros cruzados. Atlético apostó por los contragolpes con Coronel, que fue un problema sin solución para la zaga visitante.

Iban 10 minutos y Manuel Capasso dijo basta. Los problemas llegaban uno tras otro para Pusineri que otra vez, debía usar una ventana de cambio por una lesión.

Esta vez el técnico dio en la tecla y además de mandar a la cancha a Nicolás Romero, aprovechó el momento para mandar a la cancha a Augusto Lotti, que terminó siendo fundamental para los últimos 30 minutos.

Apenas si había corrido el reloj luego de los ingresos, cuando “Cata” buscó el pase largo a Coronel que ganó la espalda y asistió de manera brillante a Lotti, para que “Toro” fusilase a Andújar: 2-1. El estadio explotó.

El grito de gol fue un desahogo para los hinchas, pero sobre todo para los jugadores, que se destaparon.

A partir de ese momento fue todo del líder. Pelota al piso se adueñó del juego, Lotti peleó y ganó casi todas las pelotas que fue a disputar, Joaquín Pereyra empezó a encontrar espacios para jugar y apareció la mejor versión “decana”.

Recién a los 30’ del complemento llegó el alivio. La emoción preponderante en el “José Fierro” fue la alegría. Lotti cambió por gol un penal, que llegó luego de una gran jugada colectiva. Aunque lo ejecutó el “9”, otra vez, Coronel -que generó la infracción- fue protagonista: 3-1 y pensar en Patronato.

El partido era complicado, por el rival, por la historia (Atlético no derrotaba a Estudiantes desde hacía más de 40 años) y porque el “Decano” debía demostrar la chapa de candidato, justo cuando Boca gana hasta sin merecerlo y cuando Gimnasia sigue dejando puntos en el camino.

Además, la “Pusineta” no había podido quedarse con los tres puntos ni contra Banfield, ni ante Talleres, dos partidos que parecían más accesibles que el de anoche.

Atlético terminó siendo el justo ganador, sigue siendo líder (13 fechas de 21 lo fue) y alcanzó los 41 puntos. Con 18 unidades en juego, el sueño parece cada vez más real, más tangible.

Queda un mes de competencia, pero pase lo que pase, la campaña de este equipo es para sacarse el sombrero.

La foto del final lo dice todo: los jugadores se abrazaron, cantaron con los hinchas y festejaron. A final de de cuentas, lo merecen. A final de cuentas, siguen siendo los punteros, siguen llevando a lo más alto al fútbol del interior y del norte del país. Quedan seis finales. Sí se puede.

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