Ser encargado de seguridad del plantel de San Martín es el trabajo que siempre soñó

Ser encargado de seguridad del plantel de San Martín es el trabajo que siempre soñó

"Convivir con los jugadores es lo máximo”, cuenta Campero.

26 Diciembre 2020

“Ser hincha fanático de San Martín, cumplir la función de ser seguridad del plantel y convivir con los jugadores es lo máximo”. Desde 2017, Mario Campero se transformó casi en la sombra de los jugadores y el cuerpo técnico.

Lo convocaron para custodiar cada paso que da la delegación y él no dudó un instante. “Llegué gracias a Roberto Sagra y a Rafael Lazarte (jefe de seguridad “santo”) con la misión de estar junto al plantel, y la verdad fue un orgullo que hayan pensado en mí. Es un hermoso trabajo y un sueño”, asegura en diálogo con LG Deportiva.

Su trabajo los días de partido comienza varias horas antes del horario del juego. Campero llega al hotel en el que se concentran los jugadores y junto a un grupo de colaboradores chequea que todo esté en orden alrededor del “búnker”. “La idea es que el plantel esté tranquilo y concentrado. Supervisamos que en las áreas en las que se mueven los jugadores no haya ningún tipo de problemas y ahora, en época de pandemia, que los hinchas que van siempre al hotel, respeten el distanciamiento”, dice, antes de explicar cómo se decide la hoja de ruta que tendrá el ómnibus que llevará a la delegación hasta el estadio. “La idea es armar el recorrido para que sea rápido y sin problemas. Igualmente, cuando los partidos eran con público, los DT y los jugadores pedían ir por avenida Roca para pasar por donde se juntaba la mayor cantidad de hinchas. Le gustaba llegar cantando junto a la gente y sentir ese calor y esa arenga antes de salir a jugar. Realmente, eso es algo que se extraña mucho”, sentencia.

Campero resalta que el hincha “santo” es muy respetuoso y que siempre colabora con el club. “Hoy por hoy acepta cuando le decimos que no pueden hacer tal cosa por los protocolos sanitarios. Antes, cuando íbamos por avenida Roca y estaba lleno de gente, ellos mismos nos abrían paso para que no tuviéramos problemas en llegar al estadio”, afirma.

Pese a que cumple un rol clave y de mucha relevancia y responsabilidad, él disfruta cada segundo. “Se trabaja en un clima muy cordial. La relación con los jugadores es excelente y siempre nos incluyen en todo lo que hacen. Inclusive, antes de que el equipo salga a la cancha, nosotros también participamos de la arenga de ‘Nacho’ (Ignacio Arce) y de los entrenadores. Nos hacen sentir uno más del grupo”, remata.

Disfruta los momentos de felicidad y sufre como pocos cuando la mano viene torcida. “Cuando las cosas no salen, como ahora, trato de levantarles el ánimo a los chicos. A ‘MaxiMartínez y a Lucas (Diarte), que son hinchas y sienten los colores como pocos, hasta los vi llorar cuando las cosas salían mal. Eso es algo que te llega al corazón”.

Pero Campero ríe y recuerda el momento en el que el hincha-seguridad tocó el cielo con las manos. “La máxima satisfacción desde que estoy en esta función fue ganar el clásico en cancha de Atlético. Grité los goles como loco y me abracé con todos. Además, cuando terminó el partido, ‘Maxi’ se me acercó y me dijo: Marito, esto es para vos. Me regaló la camiseta número 3; fue un sueño y una reliquia que atesoraré por siempre”, concluye Campero, los ojos guardianes del plantel “santo” y uno más que sufre y disfruta al lado de los jugadores.

Comentarios