Ganar y olvidar, la solución para Atlético

Cada vez que perdió, el “decano” borró el mal trago a la siguiente fecha con una victoria.

08 Feb 2019
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EXTRAÑA POSTAL. Barbona, Matos y el resto del plantel salen golpeados por Patronato, en una imagen que no se ve seguido. el diario / Gustavo Roger Cabral

Si cada derrota de Atlético pasara por la morgue y allí le realizaran una autopsia, la causa del deceso se repetiría cual disco rayado: pérdida de memoria en situación de riesgo, como son los 90 minutos de fútbol en una Superliga en la que nada ni nadie te regala absolutamente nada.

En esa pérdida de memoria, Atlético nubla sus sentidos y hasta puede sentirse tan desorientado como el famoso refrán que habla de más desorientado que turco en la neblina. “Si no somos intensos, no somos anchos, se nos complica. Hay que jugar”, razonaba Favio Álvarez, el hombre que debe llevar en parte las riendas del ataque del equipo, como Rodrigo Aliendro, pero más adelantado en el campo. Ellos vienen a ser los fusibles de una maquinaría “Decana” obligada a trabajar al 110% de sus posibilidades.

3 derrotas sufrió el “decano” en la actual temporada que lo tiene en el cuarto lugar de la tabla.

“Es que no nos sobra nada”, hacía mención Álvarez durante la charla con los periodistas a la salida del entrenamiento. A Atlético puede no sobrarle nada cuando su brújula sufre una falla transitoria, pero si no es así, le sobra de todo y en cantidades industriales. “Podemos ganarle a cualquiera”, continuaba Favio en su análisis, en el que ubica al plantel entre el cielo de la perfección y el Purgatorio de la desconcentración. Si a los hechos se remite el volante, claro está que el “decano” vive más tiempo en el Edén que entre las llamas del mal juego.

Apenas tres derrotas en el campeonato, en 16 fechas disputadas. Está cuarto Atlético -por diferencia de gol con Boca- en la tabla de la Superliga y lo que viene, esté sábado a las 19.20, es una chance inmejorable de olvidar lo que fue su tercer traspié, en este caso con Patronato en Paraná. Ganar y olvidar, esa la receta que le ha dado tan buenos dividendos. Perdió 1-0 con Godoy Cruz en Mendoza, y al duelo siguiente se llevó un 2-1 favorable con Central, en el Monumental. Durmió en el clásico y cayó 3-2, pero al siguiente compromiso, también en casa, despertó con un contundente 4-1 sobre Tigre. ¿Cómo le irá ahora contra Talleres? Si las estadísticas, el hambre de gloria y la brújula no fallan, el resultado puede ser positivo.

Sabemos que no podemos regalar nada. Tenemos que estar concentrados durante los 90 minutos. Cuando intentamos jugar, crece el equipo. Somos intensos, analizó Favio Álvarez.

Si de matemáticas se trata el fútbol, entre lo que es estar tranquilo y preocupado por la tabla de abajo, el “decano” está a nueve puntos de asegurarse otra temporada más en Primera, sobre 27 que le restan disputar. Hay margen de sobra.

Sin embargo, al grupo lo que menos le interesa es vegetar en la divisional. La base de este plantel fue concebida desde el fuego de un fracaso que luego construyó un imperio de alegrías. A eso apunta, a seguir de jolgorio, eso quiere decir que Atlético desea copas, y a esas copas, llámese Libertadores -la gran obsesión- o Sudamericana solo se llega triunfando. Algo que Atlético sabe cómo hacer.

A mover piezas

En el fútbol 11 a puertas cerradas de ayer en el estadio, hubo dos variantes entre los titulares: Andrés Lamas por el suspendido Jonathan Cabral y Gabriel Risso Patrón por Mathías Abero (variante táctica).

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