Atlético quiere inclinar la balanza a su favor

Atlético quiere inclinar la balanza a su favor

El "Decano" recibe a Gremio con este dato: argentinos y brasileños igualan en el historial copero.

Pulguita quiere seguir haciendo historia con Atlético. "Pulguita" quiere seguir haciendo historia con Atlético. LA GACETA/FOTO DE HÉCTOR PERALTA

“Me robaron, esto no es judo. Eso fue una astucia argentina”, dijo el luchador brasileño nacionalizado libanés Nasif Elias, luego de perder el combate con el tucumano Emmanuel Lucenti durante los Juegos Olímpicos de Río, en 2016. Parecía increíble pero la histórica rivalidad futbolística entre Argentina y Brasil se había trasladado al judo, una disciplina ajena a las raíces que explican la enemistad entre ambos países.

Por supuesto que a esta altura, la rivalidad aparece quizás en cualquier deporte por equipos más convencional pero su hogar original es el fútbol. Es por eso que el partido de hoy entre Atlético y Gremio, por la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores, no será uno más.

A las 21.45 y en el estadio de Atlético, empezará el partido número 216 en la historia de la Copa Libertadores entre equipos argentinos y brasileños. El historial -curiosa y no tan curiosamente- en estos momentos se encuentra empatado: 85 victorias de cada lado y 45 empates.

Poco tiempo estará empatado ya que incluso si llegaran a empatar esta noche, Boca y Cruzeiro, en otra de las llaves de cuartos de final de la Copa Libertadores, tendrán mañana la chance de quebrar la paridad o incluso en los partidos de vuelta que se jugarán en octubre.

Pero lo cierto es que el que tiene ganas de hacerlo es Atlético y que no pase de esta noche.

También es cierto que Atlético se sumó recién en 2017 a esta disputa entre brasileños y argentinos. En la fase de grupos de la edición pasada de la Copa Libertadores debutó contra Palmeiras con un empate de local y perdió en San Pablo en el cierre del grupo 5, por 3 a 1.

En enero, de este año, y justamente como consecuencia de esos partidos ante el “Verdao” y sus primeros pasos internacionales, logró acordar un amistoso con Sport Recife, también en Brasil.

En ese duelo, volvió a perder (fue 0-2) pero sumó experiencia que le permite soñar con romper la paridad del historial.

Para los propios brasileños venir a Tucumán no significa lo mismo que ir a Buenos Aires, como suelen hacerlo por la Copa. Desde que la serie de cuartos quedó confirmada en la misma noche del 28 de agosto, varios periodistas de Porto Alegre se mostraron interesados por saber cómo era la ciudad que visitaría uno de los equipos más grandes de Brasil, con tres Libertadores en sus vitrinas.

El año pasado, sucedió lo mismo con Palmeiras. Julio Buffarini, en ese momento en San Pablo y ex “Decano”, les explicó a los brasileños lo que significaba jugar en el Monumental.

“Es una cancha muy complicada, con la gente muy pegada al campo”, avisó. “Va a sentir la presión”, acotó Juan Pablo Sorín, presente en la misma entrevista televisiva. Los propios dirigentes de Palmeiras instruyeron a sus pares de Gremio para toda la logística.

Pero más allá de que Atlético esté dispuesto a terminar con la igualdad de un historial, el club no parece haberse subido al trato hostil con el que suelen ser recibidos en Argentina, tal como pasó con Flamengo e Independiente en la final de la Copa Sudamericana pasada, por ejemplo.

“En Tucumán nos han tratado muy bien. Están muy atentos a todo lo que necesitamos en seguridad y logística”, admitió Romildo Bolzan, presidente del equipo visitante.

Pero esto no se debe a que en Porto Alegre las costumbres son muy parecidas a las de nuestro país (“Gaúchos” es “gauchos” en español). El espíritu del equipo tucumano es otro en este torneo. Con todos los equipos que recibió en la provincia tuvo el mismo trato y a cada uno les brindó una cena de camaradería.

La caballerosidad debería seguir hasta que termine el partido esta noche. Aún así, Luis Rodríguez y compañía intentarán por todos los medios romper con las tablas del historial. Las ganas de hacer historia son más fuertes que todo, pero como dice el dicho, lo cortés no quita lo valiente.

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