Griezmann, el “uruguayo” que aniquiló los sueños de Uruguay

El delantero, que creció en el fútbol rodeado por jugadores "charrúas" y que adoptó muchas costumbres de ese país, fue el encargado de ponerle punto final a la ilusión "Celeste" en Rusia.

07 Jul 2018
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GRAN CABEZAZO. Varane le ganó en el salto a Vecino y conectó un centro perfecto de Griezmann para poner el 1-0 parcial. Luego, el delantero de Atlético de Madrid sentenciaría el resultado que le dio a los europeos el pasaje a semifinales. reuters

La explosión francesa contagió a todos los jugadores con excepción del autor del segundo gol: Antoine Griezmann reaccionó con gesto serio, casi apesadumbrado, tras anotar el tanto que cortó en seco el sueño de Uruguay y que metió al equipo galo en semifinales del Mundial de Rusia.

“Uruguay es mi segundo país”, había declarado el atacante de Atlético de Madrid. Compañero de club y amigo íntimo de Diego Godín y José María Giménez, sus rivales ayer, Griezmann creció marcado por diversos referentes uruguayos y adoptó muchas costumbres del país sudamericano, el mate incluido. Sí, el punta francés casi que se siente uno más de la “Celeste”.

Pero si Uruguay es su segundo país, el astro francés dejó hoy claro cuál es el primero. Con una asistencia, un gol y una calidad que desarmó una y otra vez a la zaga “celeste”, el delantero de 27 años fue elegido hombre del partido con su actuación más desequilibrante en lo que va de Rusia 2018 justo en el momento decisivo de la Copa.

“Griezmann es bastante uruguayo”, había comentado antes del partido y entre risas el centrocampista Nahitan Nández, para lanzar un mensaje al francés: “Lo único que puedo decir es que se porte bien dentro de la cancha y que se acuerde de que es medio uruguayo”.

Griezmann se acordó solamente fuera de la cancha, cuando en el túnel de vestuarios saludó con un abrazo a los jugadores uruguayos y en particular a Godín, padrino de su hija. Pero a partir del silbato inicial, se convirtió en la peor pesadilla de Uruguay.

Dos latigazos

Fue corresponsable de empezar a resolver un partido que se presentaba trabado para Francia y en el minuto 40 lanzó un tiro libre milimétrico que Raphael Varane cabeceó a la red anticipándose a toda la zaga uruguaya.

En el segundo tiempo encarnó la resistencia francesa ante el embate “charrúa” con un recital de asistencias e ideas para crear juego, hasta que fue finalmente él quien mató el partido en el minuto 61: disparó centrado y el arquero Fernando Muslera dejó que el balón le resbalara insólitamente por las manos y se colara a la red.

“Me pareció muy serio, concentrado y técnicamente talentoso”, lo elogió hace unos años el técnico uruguayo Martín Lasarte sobre el momento en que lo vio por primera vez y le dio una oportunidad en Real Sociedad. Nueve años después, Griezmann le dio la razón del modo más doloroso.

Contestó en la cancha

El amor profesado por el delantero a Uruguay, sus costumbres y su forma de juego aguerrido habían sobrevolado la previa del partido hasta el punto en que terminaron por irritar al delantero de Barcelona, Luis Suárez, que ayer fue otra vez el uruguayo más desequilibrante en la cancha. “No sabe lo que es el sentimiento de un uruguayo”, había comentado con sequedad “Pistolero”, en la previa al gran duelo: “Por más que diga que es medio uruguayo, es francés”. Y Griezmann, el medio uruguayo, se desquitó ayer en el campo del Nizhny Novgorod Stadium siendo del todo francés.

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