Soledad Valenzuela comienza la charla aclarando que trabaja con niños, pero muy poco para niños. Desde hace años dirige un taller de teatro. “El proceso de trabajo con mis alumnos siempre termina con una producción teatral, pero es justamente ese proceso el que me importa y no tanto el resultado artístico del mismo”, sostiene la actriz y profesora. Recuerda que sus primeros trabajos profesionales fueron en “Clavelina la vaquita de la luna” y “El tesoro de Margarita” dirigidas por Rosita Avila con el elenco de Nuestro Teatro en 1983 y 1984. Y que hace unos años le tocó dirigir la reposición de “Sueño de hadas”.
“Creo que hacer teatro para niños no es ni más ni menos complicado que hacer teatro para adultos; depende de dónde se posiciona uno. Decir lo contrario sería caer en la falsa dicotomía comedia vs. drama o textos clásicos vs. contemporáneos. Un producto artístico, para mí, siempre implica responsabilidad, respeto hacia el público y mucho trabajo, independientemente de la edad de los espectadores. Claro que los niños tiene menos paciencia que los grandes; son espontáneos, si se aburren charlan, lloran, patalean, pero en esto mismo radica también lo mágico de su participación activa como receptores del hecho teatral”, sostiene la protagonista de la obra “¿Estás ahí?”.
Cuando se le pregunta si observa que algunos espectáculos tratan a los chicos como tontos o ingenuos, contesta: “muchas veces el problema tiene que ver con la elección de los textos, o con un estilo ‘antiguo’ de concebir el teatro. Existen muchos autores que han encontrado códigos de comunicación con los niños que corresponden a la actualidad, y que nada tienen que ver con los modelos que se imponen desde la televisión o desde internet: Luis María Pescetti, Adela Basch o María Inés Falconi, por citar algunos ejemplos. Lo importante es lo que se quiere decir (si es que realmente se quiere decir algo), y el cómo lo digo hará que los chicos se enganchen más o menos con el espectáculo”.
La música
Luego, sostiene que para poder zafar de los recursos trillados hay que hacer una buena utilización de los lenguaje escénicos: “manejar ciertos ritmos, usar la música como elemento fundamental de la trama. Hay muchas maneras de hacer reír sin caer en el chiste fácil o en la maquieta. Creo que el teatro puede entretener sin dejar de hacer pensar, emocionar o reflexionar, y en esto no hay que subestimar a los chicos. Yo aprendo de ellos todos los días.”.









