El juego es la clave del teatro infantil

Los teatristas saben que preparar una obra para chicos representa un esfuerzo muy grande. Hay códigos diferentes, propuestas y objetivos que no siempre son compartidos con los que rigen una pieza para adultos. La responsabilidad, dicen ellos, es mayor cuando se sabe que quienes la verán son personas en formación que merecen respeto y atenciones especiales, pero sin menospreciar su capacidad de comprensión. También enseñarles teatro es, además de divertido, todo un desafío.

EN CARTEL. La obra sobre Robinson Crusoe se verá hoy a las 17 en el Virla.
EN CARTEL. La obra sobre Robinson Crusoe se verá hoy a las 17 en el Virla.
14 Junio 2009

Trabajar para niños es mucho más difícil que hacerlo para adultos, siempre y cuando se haga con seriedad. Así lo entiende Víctor Hugo Cortés, director, actor, dramaturgo, docente y productor teatral.
“El mayor compromiso es depositar imágenes, despertar emociones, estimular sensaciones e inspirar ideas en personas en formación”, sostiene. Y aclara que una obra vista de niño puede quedar grabada en la memoria para siempre, para bien o para mal. “Algunas pueden hacerle amar el teatro y convertirlo en, por lo menos, un asiduo espectador. En el peor de los casos, una mala experiencia lo ahuyentará para siempre”, afirma Cortés.
El teatrista está seguro de que a los chicos no se los puede conformar con cualquier cosa. “Es implacable: si se aburre te lo hace saber sin rodeos”, explica, y aclara que a los docentes les cabe una gran responsabilidad al escoger las obras que llevan a ver a sus alumnos.
En la misma línea se ubica su idea respecto a la interacción de los chicos como público, que se da de manera natural aunque no esté previsto en la pieza. “Preparo a mis actores para que estén atentos a los estímulos que el público propone”, explica, y acota que en ese aspecto el teatro se distingue de otros lenguajes como el cine, el video o la televisión, sobre los que no se puede interactuar.
Para Cortés, escribir teatro para chicos es igual de complejo que hacerlo para adultos.

Dinámica, pero no tonta
“Todas las obras para chicos que escribí, tanto las originales como ‘Hadas’, “Cinemascope’, ‘Caramelos surtidos’, como las versiones teatrales de otras conocidas como ‘Pinocho’, la ganadora del Estrella de Mar ‘Las mil y una noches’ y la que actualmente tenemos en cartel ‘Las asombrosas aventuras de Robinson Crusoe’, representaron el desafío de tratar el tema de la manera más adecuada y elegir las palabras justas, para no tornar la obra discursiva o farragosa y, al mismo tiempo, contar la historia de manera clara. Igual procedimiento que con ‘Buk, un retrato de Charles Bukowski’, una pieza para adultos de compleja factura basada en la vida del poeta estadounidense, y que estrené el año pasado”, señala.
Cortés dicta talleres para niños, pero aclara que a los menores de 12 o 13 años no los presiona para que aprendan técnicas de actuación, por ejemplo. “Aconsejo estimular el principal recurso con que cuentan los chicos a esa edad: su enormísima capacidad de juego. Sólo precisan un coordinador que estimule y vehiculice sus necesidades de jugar al teatro”, confirma.

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