El grupo El Circo se creó en 1987 y desde entonces realizó 19 puestas, de las cuales 15 estuvieron dirigidas al público infantil. “Payasín, el mago enamorado”, “Caperucita y el lobo”, “La gallina de los huevos de oro”, “El gato con botas”, “Las aventuras de Pulgarcito”, “El príncipe y la cenicienta” y “El mago de Oz” (actualmente en cartelera), son algunas de las obras que representó el elenco. LA GACETA conversó con uno de sus directores y actores, Armando Díaz, quien contó detalles de cómo producen las obras.
- ¿Trabajar para los chicos es más fácil que para los adultos?
-Ni fácil ni difícil, es un género con pautas propias, que si bien conserva todas las características de su especie, tiene una identidad que lo recorta y lo define. En el teatro para niños, los elementos técnicos expresivos son los mismos que los del teatro para adultos, pero adquieren características propias cuando los utilizamos en una puesta en escena para niños; la cuestión es aprender a utilizarlos adecuadamente. Muchas veces se supone que el teatro para chicos funciona más como un entretenimiento que como una obra con un autor que desea contar una historia. El juego es sin duda el elemento comunicante por excelencia en el niño, de ahí que, en los espectáculos infantiles, la presencia de este elemento como vehículo de transmisión de conceptos es habitual. La conducción del actor en un proceso de puesta en escena para los pequeños también tiene sus particularidades, que lo diferencian de un actor acostumbrado al silencio de la platea adulta; porque pueden desconcertarlo los sonidos que siempre provienen de la platea ocupada por un público infantil. El llanto de un bebé, las preguntas de los niños a sus padres sobre el desarrollo del espectáculo, los comentarios de los padres a sus hijos o los ruidos de los papelitos de golosinas. Por eso se requiere un actor preparado para estas contingencias, un actor con una oreja en la platea, que le permita desarrollar las intensidades de su tarea de acuerdo a los estímulos que recibe.

- Uno ve que algunos grupos tratan a los chicos como tontos....
-Inicialmente podría hablar del estigma del género menor que persigue desde su creación al teatro para niños. Una apreciación recurrente que inicialmente presupone que la tarea es más sencilla. Muchos actores, o estudiantes de teatro han abordado el espectáculo infantil, como parte de una experiencia menor, como una etapa de aprendizaje en el comienzo de su carrera, sin observar -en la mayoría de los casos- las reglas fundamentales que seguramente cuidarían al realizar una obra para adultos. De allí que es común encontrarse con adultos encarnando roles de chicos, trabajando la composición desde una visión aniñada, “ñoña”, antigua, totalmente alejada de los parámetros reales de composición de un niño.
- Hay recursos que parecen trillados que se utilizan para entretener a los chicos o buscar la risa fácil.
-El público infantil es exigente, carente de las convenciones sociales. El chico es capaz de hablar, de levantarse y hasta correr dentro de la sala si lo que está viendo lo aburre. Entonces es necesario atraparlo, entretenerlo, con mucho colorido, mucha música, ruidos, efectos y elementos que concentren su atención. Pero, para hacer eso es necesario conocer el lenguaje adecuado y tener la técnica precisa para que ese mensaje pueda fluir.

-En cuanto a la dramaturgia, se entiende que es más complicada aún. Pero muchas veces se rescatan los cuentos clásicos...
-Mi interés por el teatro y la literatura para niños nace, como la de muchos, en esa infancia poblada de cuentos y permanentemente plausible de realizar el tránsito al escenario. El niño y su absoluta creencia en lo que ve, permite a la escena ser un universo completo, un lugar en el que se cumple el suceso, donde ocurren cosas que le son propias; sabemos la importancia que le dan a un pequeño e insignificante detalle y cómo, desde ahí, construyen su propia dramaturgia de lo que ven. Todo esto es aprovechado para mi posterior versión, el rescatar cuentos infantiles antiguos permite que el docente elabore un proyecto con objetivos, contenidos conceptuales y procedimentales actitudinales. Al mismo tiempo, esto lleva a trabajar en el aula al docente y al pequeño alumno viendo diferencias y similitudes con lo que ellos han trabajado en la clase a partir del libro y lo que han visto en el escenario con los actores y la escenografía. En cuanto a lo de trillado no creo que sea tan así, porque hay muchas versiones de un mismo cuento; cada obra tiene su dinámica, su frecuencia y su signo escénico, con un niño tenés que ser mucho más pragmático, más explícito. El sensor del niño es muy distinto al sensor del grande.
- ¿Es rentable?
-El Circo está constantemente trabajando con obras infantiles, pero también se puede trabajar con público más adulto, haciendo clásicos que se trabajan en EGB II y Polimodal, como pasó con “Las de Barranco” y “Jettatore”. Hay que encontrarle el agujero al mate, yo soy Licenciado en Psicología y vivo del teatro, por decisión propia puse todas mis fichas en El Circo. Trabajo y genero trabajo.








