El reggae ya tiene su recinto sagrado

El Robert Nesta Club abrió sus puertas hace ocho días, generando nuevas expectativas en un circuito que está en boga. Los deseos de una fanática.

PARA TODOS. Ivana Sansone, en el camarin del nuevo local, que está abierto a diferentes expresiones culturales. LA GACETA/FRANCO VERA
PARA TODOS. Ivana Sansone, en el camarin del nuevo local, que está abierto a diferentes expresiones culturales. LA GACETA/FRANCO VERA
17 Mayo 2009
Ivana Sansone ama el rock, y en especial el reggae. Lo mismo su novio, Hugo Alvarez, que es hermano de dos miembros de Buenasysantas, una banda tucumana de reggae. Ella y él fueron varias veces a Buenos Aires a ver bandas en vivo, y conocían muy bien la movida local.
Por eso, naturalmente surgió la idea de empezar a producir algunos shows, y así nació el ciclo Tucumán Reggae, con el que llegaron bandas como El Natty Combo, Riddim y Dread Mar I. Pero pasaron todo el año 2008 renegando: que los permisos, los locales que no estaban en condiciones, los costos elevados, la ilegalidad... Hasta que apareció la posibilidad de abrir uno propio, con todo en regla, y así fue que el sábado 9 se inauguró Robert Nesta Club (San Martín 1.129) con El Natty y Buenasysantas en vivo.
Pero no es sólo un local con capacidad para más de 600 personas, sino que al frente tiene un bar temático de reggae que funciona de miércoles a domingo.
"Y sí, de alguna manera aprovechamos que el reggae está como de moda, aunque esto no le guste mucho a la gente del reggae, pero es así y suena en las radios todo el día. Es lo que nos gusta, y es muy lindo poder hacerlo y escuchar las bandas que nos gustan en nuestro propio local", confirma Ivana.

Optimismo y alegría
Aunque ella es la máxima responsable del emprendimiento, es también una especie de cooperativa familiar, en la que los músicos de Buenasysantas participan activamente. De hecho, Hernán, el bajista, es arquitecto y se encargó del diseño general y de la dirección de la obra.
Ivana cuenta que es tanto el optimismo que tienen que el contrato de alquiler del local, que fue un taller de instalación de GNC, es por tres años, y la inversión realizada  es bastante alta.
"Sabemos que bandas y público hay,y que hacían falta más espacios, porque los que hay, como El Refugio o los pubs, no alcanzan para cubrir las necesidades de todos los estilos ni de todos los que quieren escuchar una banda en vivo", dice Ivana, y por si a alguien le quedan dudas aclara que espera que se abran más espacios para el rock, a los que no considera competencia sino parte de una movida que crece. Además, Robert Nesta Club no es un espacio exclusivo del reggae, y entre otras cosas habrá teatro y otros eventos, como las jornadas Underground de Hardcore Punk, en las que se presentará un libro y actuarán bandas.
"En Tucumán ya nadie puede quejarse", dice mientras sale del camarín que se construyó debajo del escenario, que está custodiado por las imágenes de Santa Cecilia (patrona de la música) y de San Expedito (de las causas urgentes). Nada es casualidad.

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