¿A Miguel Acevedo le hicieron la “Cruz”? La pregunta invade el pensamiento de los seguidores de Juan Domingo y Eva Perón por estos lares. ¿Qué pasó? El viernes se firmó un acta en la que se quitaba funciones a Ana Escobedo como apoderada del Partido Justicialista. La gestión partidaria de “Anita” atravesó vaivenes diversos sin mayores sobresaltos ni quejas desde ningún sector interno. Sin embargo, la abogada pertenece al “triángulo de hierro” del vicegobernador y por eso se despertó la incógnita sobre si corre riesgo la chance de que el oficialismo repita dupla en los comicios provinciales de 2027.
¿Y la cruz? El reemplazante de Escobedo es Pedro Cruz, el abogado del presidente Subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla.
Este intríngulis de nombres es el que genera revuelo interno en el PJ, porque nada parece casual. Hay algo que une a Osvaldo Jaldo, Acevedo y Mansilla: los tres fueron amos y señores del interior tucumano y por ende los tres entienden que el as bajo la manga del oficialismo en los comicios está en las secciones electorales Este y Oeste. El gobernador, interpretan algunos alrededor suyo, desconfía de su compañero de fórmula. No le basta que públicamente diga y repita que apoyará al mandatario. En el entorno de Acevedo insisten en que el vice no posee doble discurso y que si bien mantiene algún diálogo, por ejemplo, con Juan Manzur, lejos está ello de configurar algún tipo de “armado” para disputar internamente el poder. Los cercanos al vicegobernador añaden que el jaldismo tiene malos modales: molestó que la decisión sobre Escobedo se hiciera mientras Acevedo no estaba en la provincia y que ni se haya charlado o comunicado formalmente el cambio. Sin embargo, afirman que “fingirá demencia” y seguirá adelante.
No es lo único que hace ruido. Es cuanto menos provocador que el nuevo apoderado sea Cruz. Mansilla viene levantando el perfil desde hace un tiempo y habían comenzado a susurrar, para que se desparrame, la posibilidad de que el de Aguilares acompañe en la fórmula 2027 a Jaldo. Cuesta creer que todo sea una gran casualidad. Aquí parecen haber causalidades y finalidades.
Entre las primeras se cuentan las visitas que, como bien relató María Gabriela Baigorrí en su columna política, viene realizando Manzur a Tucumán. Se reúne con dirigentes diversos y recorre la provincia. No se habría reunido con Acevedo esos días, según confirman de uno y otro lado, ni habría tenido nada que ver el vice con las reuniones políticas. Sin embargo, afirman los que más lo conocen, Jaldo no es rencoroso, pero tiene buena memoria.
Los que toman café hace décadas en Virgen de la Merced 157 suman datos que podrían servir para explicar la decisión del jaldismo. El 11 de marzo de 2021, Manzur lograba la designación de Escobedo como apoderada del PJ a partir del voto de 11 de los 20 consejeros que dieron su aval a la conformación de la nueva directiva en el Consejo. En ese momento, la interna peronista entre Manzur y Jaldo bullía. Marcelo Caponio (fiel jaldista ya en ese momento) se venía desempeñando en ese cargo, pero en medio de las tensiones que había desatado la elección del defensor del Pueblo, había presentado su desafiliación al PJ para asumir como ombudsman adjunto.
Un archivo incómodo
Siguiendo el hilo rojo de aquella designación el viernes declinada, el acta partidaria con los avales para Escobedo fueron firmadas por: Juan Manzur, Pablo Yedlin, Fernando Juri, Carolina Vargas Aignasse, Elia Fernández (esposa de Mansilla), Sandra Figueroa, Stella Maris Córdoba, Reinaldo Jiménez, Teresita Felipe de Heredia, María del Carmen Carrillo y Mahfud Zulema Mahfud.
El encuentro se había desarrollado sin la presencia Jaldo, entonces vicegobernador y vicepresidente del peronismo. Se había reunido antes de la sesión partidaria junto a otros ocho consejeros que le respondían por entonces: Graciela Suárez de Cano (esposa de Ramón Santiago Cano); Gladys del Valle Medina, Juan Antonio Ruiz Olivares, Roque Álvarez, Marta Zurita, Armando Cortalezzi, Guillermo Gassenbauer y Regino Amado.
Escobedo, entonces, llegó con ese manzurismo peleado con aquel jaldismo. Ya ninguno de los dos sectores es igual y parte de esa herida ya se cerró. Pero hay cicatrices que siempre duelen, en especial cuando cambia el tiempo…
Abrazos que duelen
En ese marco, siempre en el seno del peronismo, están quienes consideran que Jaldo presiona para unir. Es la marca registrada del “Manual Jaldo”: utilizar las tensiones y la presión externa para forzar el alineamiento hacia adentro. De la misma manera en que usa el protagonismo de Mansilla para marcarle la cancha a Acevedo, el tranqueño sabe capitalizar los embates ajenos para que los propios busquen su cobijo. Y mencionan las denuncias que aparecieron contra la administración de Rossana Chahla de “la nada”, por parte de una concejala alfarista y en momentos donde el gobernador necesita unir a toda de la dirigencia de cara a una elección que se anticipa chiva. Ante este escenario, surgen tres preguntas clave: ¿Existe alguna posibilidad de que Ana González haya cuestionado al Ejecutivo municipal sin que Alfaro-Ávila estén al tanto? ¿Es posible que los líderes del binomio opositor no le hayan consultado a Jaldo antes de “golpear” a Chahla? ¿Y si todo surgió de “arriba” hacia “abajo”? A los dos primeras interrogantes la respuesta del entorno es un “no” rotundo, mientras que para la última queda un “no sabe/no contesta”.
La incógnita es si esa estrategia de presionar para que todos estén adentro podrá ser sostenida en el tiempo o qué costos podría pagar en el mediano-largo plazo el gobernador.
Por lo pronto, hay también otro sector del peronismo, donde están Manzur y los Yedlin como caras visibles, que insisten en que será difícil la unidad del PJ local con un Jaldo amable con Javier Milei. Confían en que podrán armar alguna estructura interesante para ocupar espacios tras las elecciones provinciales de 2027 y hasta arriesgan que el gobernador no dimensiona el peligro que significa, en cuanto a resultado electoral, coquetear con el -según ellos consideran- Presidente del “hambre”.
El miércoles, hasta aquí, habría una reunión de Jaldo con los legisladores peronistas en El Cadillal, como la que ya supo tener con los intendentes del interior, con Chahla inclusive. Gabriel Yedlin confirmó un ausente (¿otra casualidad?) porque estará en Buenos Aires junto a los equipos de trabajo del Movimiento Derecho al Futuro que lanzó Axel Kicillof para posicionarse a nivel nacional. Habrá que ver si otros que en silencio o con algo de disimulo reniegan del peronismo jaldista estarán o no presentes en el encuentro.
A algunos les preocupa la falta de posicionamiento con algún sector del peronismo a nivel nacional de Jaldo, en cuanto a lo electoral, y anticipan que habrá quienes azuzan el fuego judicial para cuestionar una eventual candidatura por la reelección del mandatario.
Cada vez más dirigentes se animan a patear “a fundir”. Falta poco para el Mundial, pero también para las elecciones.
















