Esperanza y miedo

Punto de vista. Por Anne-Beatrice Clasmann, columnista de la agencia DPA.

22 Enero 2009
ESTAMBUL.- Barack Obama incursionó en tres campos sensibles para el mundo árabe: la presencia de las tropas estadounidenses en Irak, el conflicto árabe-israelí y el campo de prisioneros de Guantánamo. Pese a ello, después de su asunción no dominó en el mundo árabe el entusiasmo por la atracción y el brío del nuevo hombre en la Casa Blanca, sino la alegría por la marcha de George W. Bush.
La cúpula siria bajo la presidencia de Baschar al Assad espera un nuevo comienzo en las relaciones entre Washington y Damasco. El primer paso sería el envío de un embajador a Siria. Pero Chalid Abdulmayid, portavoz de la fracción palestina radical en Damasco, critica que "Obama no mencionara ni con una sílaba la cuestión palestina". En Irak, donde Estados Unidos tiene estacionados más de 140.000 soldados, parece que cayó bien la "retirada responsable" del país que mencionó Obama . "Estamos contentos de que dejara claro que hará realidad sus promesas de campaña electoral", comentó el diputado Abbas al Bajati, miembro de la comisión de seguridad del Parlamento por el partido Alianza de Chiitas. También los comentarios de que sería mejor que los iraquíes regularan en el futuro sus cuestiones internas fue celebrado por muchos políticos iraquíes.
Aunque, si se excava un poco en Irak, resulta que la política de Obama despierta miedos entre muchos iraquíes porque no confían en su propia gente, ni en las instituciones iraquíes carcomidas por la corrupción. El gobierno iraquí está preparando, según una información del diario semiestatal "Al Sabah", un plan de emergencia para el caso de que las tropas estadounidenses se vayan más rápido de lo previsto. "Los que exigen un rápido fin de la ocupación estadounidense en Irak son soñadores e idealistas", opina un periodista que era contrario a la invasión estadounidense. "Cuando los estadounidenses se retiren surgirá aquí el gran caos", dijo. (DPA)

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