Congelan los sueldos más altos de la Casa Blanca

Una maratónica jornada de reuniones, declaraciones y actos oficiales marcó el primer día de Barack Obama al frente del Poder Ejecutivo. Primeras muestras de lo que será su política en materia de economía interna, y de ética en la función pública.

TODO POR HACER. Bush, en su rancho de Texas, piensa escribir sus memorias. Obama encara desde ayer, como presidente, la grave crisis que afecta al país; y los estadounidenses seguían celebrando pero deben trabajar, y duro. REUTERS
TODO POR HACER. Bush, en su rancho de Texas, piensa escribir sus memorias. Obama encara desde ayer, como presidente, la grave crisis que afecta al país; y los estadounidenses seguían celebrando pero deben trabajar, y duro. REUTERS
22 Enero 2009

WASHINGTON.- Con sendas medidas de austeridad y de ética en la función pública, el presidente Barack Obama dio ayer las primeras pautas de lo que será su política interna. Por un lado, congeló lo salarios más altos de los principales funcionarios en la Casa Blanca. Asimismo, impuso estrictas reglas al cabildeo en su gobierno y prohibió en forma terminante que los funcionarios reciban regalos por parte de grupos de presión.
"La transparencia y el imperio de la ley serán la base de mi presidencia", dijo Obama en la ceremonia de firma de sus primeras decisiones ejecutivas, un día después de tomar el timón de la Casa Blanca. El demócrata evidenció su deseo de restablecer la confianza de los estadounidenses en su gobierno y sus instituciones, tras ocho años de conservadurismo y del desplome de popularidad del anterior mandatario, George W. Bush.

Honestidad
"El pueblo debe saber qué decisiones se toman, cómo y por qué" subrayó en su discurso transmitido por la cadena CNN. "Algunos de los presentes en esta sala se verán afectados por el congelamiento de sus sueldos, y quiero que sepan que aprecio su buena voluntad para aceptarlo", dijo al formular el anuncio en el edificio donde trabajan sus principales asesores, antes de tomarles juramento a los nuevos funcionarios. Respecto de las restricciones a los cabildeos, señaló: "nunca debemos olvidar que somos servidores públicos, y que el servicio público es un privilegio. No se trata de beneficiarse uno mismo ni de beneficiar a sus amigos o clientes corporativos. No se trata de hacer avanzar una agenda ideológica o los intereses especiales de cualquier organización", justificó. Por lo tanto, remató: "a partir de hoy, los cabilderos estarán sujetos a límites más estrictos que bajo cualquier otro gobierno de la historia. Y habrá una prohibición de regalos de cabilderos a cualquiera que trabaje en el gobierno".

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Paquete de ajustes
El congelamiento del salario de los miembros de alto rango de la Casa Blanca es parte de un paquete de medidas adoptadas para afrontar la grave crisis económica en Estados Unidos. "Las familias están ajustando sus cinturones, y Washington debería hacer lo propio", dijo el flamante mandatario. Lo hizo en el marco de una maratónica primera jornada, en la que se reunió con su equipo económico para discutir el plan de estímulo económico que promueve personalmente, y con su gabinete de Defensa, para esbozar planes respecto de Irak y de Afganistán.

Del 43 al 44
Tras un agotador día de festejos el día de su investidura, Obama arrancó ayer su actividad a las 8.35, en el Salón Oval. Apenas había dejado atrás la maratón de bailes de gala del martes, cuando instruyó a su secretario de Defensa, Robert Gates, sobre sus planes para Guantánamo.
El había advertido en su discurso inaugural que quería empezar su mandato con fuerza, y no decepcionó. Al ingresar ayer en su despacho se encontró, como es tradicional, con la nota manuscrita de su predecesor. La Casa Blanca no reveló el contenido de la nota, que estaba dentro de un sobre con la leyenda: "De: 43, Para: 44", en referencia al orden que ambos presidentes ocupan en la historia estadounidense. Obama pasó diez minutos solo, hasta que entró su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, con la agenda del día. A las 9.10 ingresó la nueva primera dama, Michelle Obama. Un cuarto de hora después, ambos abandonaron la residencia presidencial de a pie, para dirigirse en una limusina a la Catedral de Washington, donde asistieron al servicio de oración nacional. Este es otro acto tradicional después de una investidura presidencial. Participaron del oficio religioso congresistas, jueces, diplomáticos, miembros del gabinete, y representantes religiosos de varias confesiones. Luego regresaron a la Casa Blanca, y Obama reanudó su tarea. (Reuters-DPA)

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