“Lo solemne es un cliché totalmente prescindible”

Según Roberto Buffo, un concierto pop se toca con la misma seriedad que uno clásico.

HISTRIONISMO. En los conciertos pop, Buffo dirige disfrazado y hasta actúa. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
HISTRIONISMO. En los conciertos pop, Buffo dirige disfrazado y hasta actúa. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
30 Noviembre 2008

“Nuestra profesión está muy mal entendida”. La afirmación pertenece al actual director de la Orquesta Sinfónica de la UNT, Roberto Buffo, quien señaló que la actividad de un director de orquesta está envuelta en un halo de glamour que, en realidad no existe.
“Una orquesta es un grupo humano complejo que tiende muy fácilmente al entropismo. Por eso, llevar adelante una temporada de conciertos implica una cuidadosa organización interna sin la cual, lo musical se resiente en forma inmediata”, señaló. En este sentido, Buffo indicó que cada director tiene su propia estrategia a la hora de plantear los ensayos. “En mi opinión, lo que no hay que olvidar nunca es que el tiempo de ensayo es limitado y que no por ver la hoja uno deja de ver el árbol. Toda obra es perfectible, aun después de haber sido ejecutada. Pero hay que armar primero la casa antes de poner las puertas. Lo que yo hago es leer las obras de principio al fin y recién me detengo a corregir los detalles”, enfatizó.
Según Buffo, en una orquesta siempre hay problemas por resolver, como sucede con todo grupo humano. “Gracias a Dios nunca me tocó vivir una rebelión en masa como narra la película ‘Ensayo de orquesta’ de Federico Fellini. Además, si me hubiera tocado pasar por una, significaría una ausencia de calidad humana y musical de mi parte”, señaló.

La nueva tecnología
Buffo es un director atípico. No sólo por la manera que tiene de dirigir, sino porque se animó a encarar conciertos multimedia con apoyo de la tecnología y de otras disciplinas artísticas. “Si hay algo de lo que puedo estar orgulloso es que en todos estos años de estar al frente de la Sinfónica, conseguí quitarle solemnidad a los conciertos. Los conciertos son técnicamente serios, pero lo solemne es un cliché totalmente prescindible. Hay obras ligeras o humorísticas que tienen gran dificultad de ejecución. Entonces, hay seriedad en la ejecución pero no en el espíritu del concierto. Los conciertos pop son un ejemplo. Se preparan con el mismo compromiso de cualquier otro concierto. Pero es divertido. Yo me divierto a lo grande cuando salgo a dirigir disfrazado o cuando me cuelgo de un arnés emulando a algún superhéroe de historieta. Claro que, por más diversión, en el podio la obra debe ser ejecutada con la misma seriedad que una sinfonía de Beethoven. Y, por cierto, hay música de películas cuya interpretación requiere de una gran destreza”, dijo.

Publicidad
Comentarios