12 Octubre 2008 Seguir en 
"En todo teatro el cuerpo está puesto en juego. Ahora bien, con la contemporaneidad aparece este teatro que no puede decirse que sea nuevo, ya que Meyerhold, por ejemplo, trabajaba el físico con la biomecánica destacando lo físico sobre el texto y conformando una nueva dramaturgia sobre el lenguaje escénico", responde el actor Fernando Godoy, que protagonizó la obra "El Escorial" el año pasado. Y agrega: "Eugenio Barba también con sus estudios sobre antropología trabajaba sobre los cuerpos dilatados logrando una transformación del cuerpo cotidiano, en uno escénico no cotidiano".
De todos modos, todos están de acuerdo con que el teatro físico requiere de un mayor entrenamiento (desde lo acrobático). "El público se ve sorprendido por esta dramaturgia mezcla de destreza física y dramaturgia. En términos personales no trabajo desde este concepto salvo en la obra "El escorial" con la cual si vi cómo mi cuerpo tuvo que modificarse a partir del espacio sugerido, y lograr que el texto junto con lo físico pudieran amalgamarse.
Ahí estuvo el acierto de Rafael Nofal al preparar los ensayos; lo que me permitió ir incorporando el cuerpo al espacio narrando claramente una historia. Se puede decir que a veces las historias no son lineales (principio, desarrollo, fin); si está la historia contada desde otros puntos de vistas; y en donde los grupos tucumanos que trabajan con esa disciplina intentan nuevas formas de experimentar y de búsquedas donde lo importante no es tan sólo el texto sino la sumatoria de signos que nos permite el teatro", añade Godoy.
"El Escorial" significó un desafío muy grande, sobre todo por el gran esfuerzo físico que debieron hacer. "Tuvimos que aprender a trepar sobre redes, a mantenernos en la altura y, por si eso fuera poco, a perseguirnos mutuamente. Y para mí, que no estoy acostumbrado a estos esfuerzos, fue toda una odisea", señaló Godoy.
"Trabajamos con el concepto del acecho constante, del juego de la araña y la mosca. En esa obra, las telarañas estaban por todos lados y fueron utilizadas por los actores para escaparse uno del otro. Para eso hemos aprovechado muchos diversos objetos", contó Nofal, pero precisó que la propuesta no es de teatro físico.
De todos modos, todos están de acuerdo con que el teatro físico requiere de un mayor entrenamiento (desde lo acrobático). "El público se ve sorprendido por esta dramaturgia mezcla de destreza física y dramaturgia. En términos personales no trabajo desde este concepto salvo en la obra "El escorial" con la cual si vi cómo mi cuerpo tuvo que modificarse a partir del espacio sugerido, y lograr que el texto junto con lo físico pudieran amalgamarse.
Ahí estuvo el acierto de Rafael Nofal al preparar los ensayos; lo que me permitió ir incorporando el cuerpo al espacio narrando claramente una historia. Se puede decir que a veces las historias no son lineales (principio, desarrollo, fin); si está la historia contada desde otros puntos de vistas; y en donde los grupos tucumanos que trabajan con esa disciplina intentan nuevas formas de experimentar y de búsquedas donde lo importante no es tan sólo el texto sino la sumatoria de signos que nos permite el teatro", añade Godoy.
"El Escorial" significó un desafío muy grande, sobre todo por el gran esfuerzo físico que debieron hacer. "Tuvimos que aprender a trepar sobre redes, a mantenernos en la altura y, por si eso fuera poco, a perseguirnos mutuamente. Y para mí, que no estoy acostumbrado a estos esfuerzos, fue toda una odisea", señaló Godoy.
"Trabajamos con el concepto del acecho constante, del juego de la araña y la mosca. En esa obra, las telarañas estaban por todos lados y fueron utilizadas por los actores para escaparse uno del otro. Para eso hemos aprovechado muchos diversos objetos", contó Nofal, pero precisó que la propuesta no es de teatro físico.









