El teatro físico es aquel que posee como principal motor expresivo el cuerpo del intérprete; algunos hablan hasta de una verdadera dramaturgia corporal. Pero claro, coinciden los actores, no hay un solo teatro físico, porque sus fuentes son distintas: Hoy por hoy, las más importantes son el teatro oriental (el denominado Butoh, Japón) y la danza contemporánea, pero así también la acrobacia y el mimo.
En Tucumán, desde un punto de visto estricto, hay grupos como La Vorágine que trabajan con esta perspectiva ("Periplo, cartas al infinito"), pero también Manojo de Calles ("¿... ? ¿Qué será?") incursiona desde hace mucho en este verdadero trabajo de riesgo.

"En "Periplo, cartas al infinito" para los actores implica asumir un compromiso y riesgo con todas las letras, ya que empezando por la riqueza e intensidad de un tipo de entrenamiento particular y no convencional, dadas las características de una puesta en donde se involucra al "cuerpo y cabeza" desde nuevos y diversos lugares con técnicas desconocidas para algunos de ellos (como lo aéreo), además de dominar dispositivos de determinadas dimensiones y texturas, los ponen en un lugar de alerta permanente", contó la directora de La Vorágine Noé Andrade. Todos los sábados se puede observar en La Gloriosa la danza vertical desarrollada en la pared y los vuelos en arneses, a veces rasantes con la nariz sobre el suelo. "Claro que se pueden contar historias, en nuestro caso hay textos en off que crean un sentido; tal vez sea poesía aérea", afirma la destacada coreógrafa y entrenadora.
Tensión y energía
Verónica Pérez Luna recuerda que para "Fiesta 5" los actores entraban y salían de distintos estados y géneros: "pasar de un personaje grotesco a uno trágico, por ejemplo, llevó toda una investigación sobre lo que llamamos el cuerpo esquizofrénico. En "¿...? ¿Qué será?", se contaba un relato desde el mismo cuerpo y sus relaciones. Hay un texto corporal allí, que surgió de estudiar lo que llamamos el cuerpo depresivo. A partir de ciertas ejercitaciones, poníamos énfasis sobre las sensaciones y los impulsos", describe la directora de Manojo de Calles, que no oculta la simpatía con el teatro Butoh.

"Los espectadores nos comentaban luego que salían del espectáculo con un estado corporal diferente con el que habían ingresado. La tensión y la energía se habían concentrado principalmente en las cervicales y en el estómago, y eso mismo pasaba con los actores".
Rafael Nofal afirma que en el país comienza a aparecer con los trabajos que se hacían en Cemento (Buenos aires) en espectáculos de La organización negra. y se ponen de moda con los De la Guarda con obras como "Villa Villa".
"A los actores les exige un compromiso físico particular y obviamente un entrenamiento especial. En general, no se busca narrar una historia sino generar sensaciones en el público; en realidad es un recurso expresivo más, y creo que como eso tiene que ser tomado. En mi caso, recuerdo haber utilizado hace unos cuatro o cinco años, cuando monté en Santiago un espectáculo para celebrar los 450 años de la ciudad a un grupo de escaladores que subían y bajaban por las paredes de la catedral descubriéndola de grandes telas que la ocultaban a los espectadores que estaban en la plaza del frente. "Significa", pero no narra una historia en el sentido tradicional", reflexiona el director de "El escorial".









