28 Diciembre 2007 Seguir en 
ISLAMABAD.- Benazir Bhutto, líder de la oposición en Pakistán, fue asesinada ayer al término de un mitin electoral en Rawalpindi, en el norte del país. Un hombre le disparó y luego se inmoló y mató a por lo menos 20 personas. El hecho provocó un estallido de violencia en casi todo el país, y ha puesto en duda la celebración de las elecciones parlamentarias previstas para el 8 de enero. Líderes mundiales expresaron su consternación por la muerte de quien fue en dos ocasiones jefa de gobierno e ícono de la política pakistaní. Asimismo, no ocultaron sus temores por la posible desestabilización de la potencia nuclear asiática, cuyo presidente, el controvertido general Pervez Musharraf, es aliado de Washington en la lucha contra la red Al Qaeda en Afganistán. Musharraf culpó a los terroristas por el atentado. Bhutto, de 54 años, había regresado hace dos meses del exilio y su Partido Popular de Pakistán (PPP) era el favorito para ganar los comicios. Otros grupos opositores anticiparon que se retirarán de la campaña. (DPA)









