Asesinaron a Benazir Bhutto en Pakistán

Caos y disturbios. En medio de una multitud, en Rawalpindi, un kamikaze le disparó dos balazos y luego detonó una bomba que llevaba en su cuerpo. La líder de la oposición había llegado hace dos meses del exilio. Peligran los comicios del 8 de enero. Culpan a Musharraf.

el golpe mas duro. Frente al hospital de Rawalpindi, campesinos simpatizantes de la ex jefa de gobierno reciben la noticia de la muerte de su líder.AFP
el golpe mas duro. Frente al hospital de Rawalpindi, campesinos simpatizantes de la ex jefa de gobierno reciben la noticia de la muerte de su líder.AFP
28 Diciembre 2007
Rawalpindi, Pakistán.- Al final de un acto proselitista en Rawalpindi, un joven baleó ayer de muerte a la líder de la oposición, Benazir Bhutto, y luego detonó una bomba que llevaba en su cuerpo. Al menos 20 personas murieron como consecuencia del estallido y otras tantas fallecieron en la posterior oleada de violencia que cubrió todo el país, en repudio por la muerte de la ex primera ministra de 54 años, cuyo partido se enfilaba como ganador de los comicios parlamentarios del 8 de enero.
Benazir, que había salido ilesa de otro atentado hace dos meses, cuando regresó del exilio, fue trasladada al hospital y operada de urgencia. Tenía una bala en el cuello que dañó su espina dorsal antes de salir por un lado de su cabeza, y otra que entró por la parte posterior del hombro y le salió por el pecho. Le practicaron masaje a corazón abierto, pero la causa de su muerte fueron los daños en la espina dorsal, dijeron los médicos.
Inmediatamente después de difundirse la noticia del asesinato, turbas exacerbadas atacaron vehículos y edificios gubernamentales, saquearon bancos y comercios y se enfrentaron con la Policía en varias ciudades del país. Al menos 20 personas fallecieron en este estallido de violencia que ha dejado sumido en el caos al país, en momentos en que transita por una peligrosa etapa de inestabilidad política. Miles de seguidores se lanzaron a las calles de Karachi, la capital provincial de Sindh, bastión de la líder opositora; bloquearon rutas y atacaron con piedras a policías antidisturbios. Más de 100 vehículos fueron incendiados. "La ciudad entera está en llamas", dijeron residentes. Todas las rutas terrestres que conectan a la ciudad con el resto del país quedaron bloqueadas luego de que los ferroviarios suspendieron el servicio de trenes.
Las turbas habían saqueado varias estaciones ferroviarias y prendieron fuego a un convoy. En otras grandes ciudades, manifestantes que entonaban cánticos antigubernamentales saquearon decenas de oficinas de la gobernante Liga Musulmana de Pakistán-Quaid, que respalda al presidente Pervez Musharraf. Más de 500 vehículos ardían anoche en un distrito de Karachi. Musharraf pidió calma en un breve discurso a la nación, cuatro horas después del asesinato. "Apelo a la nación a permanecer en paz y demostrar paciencia y tolerancia", dijo. Sin embargo, anoche reinaba el descontrol en casi todas las grandes ciudades del país. Los dirigentes del Partido Popular de Pakistán (PPP), de Bhuto, responsabilizan a Musharraf por la muerte de su líder. Desde octubre, cuando regresó del exilio, Benazir se hallaba enfrentada con el mandatario, a quien le cuestionaba su liderazgo.

Manejos políticos
Musharraf asumió hace ocho años el poder absoluto tras un golpe de Estado, y sólo bajo una intensa presión internacional, y de la propia Bhutto, delegó el mando militar hace un mes, y fue proclamado presidente civil por una controvertida decisión de la Corte Suprema de Justicia, acusada de complaciente con el gobierno por los propios abogados. El PPP encabezaba hasta ayer los sondeos de intención de voto para los comicios parlamentarios. Según observadores, Musharraf iba a tener una difícil convivencia política con Bhutto como jefa de gobierno. Ayer, durante el mitin, Bhutti dijo: "puse mi vida en riesgo y vine aquí porque siento que este país está en peligro. La gente está preocupada. Sacaremos al país de esta crisis". Poco después sufrió el ataque mortal.
Gobernantes de todo el mundo manifestaron su consternación por el hecho y expresaron su temor por el destino de Pakistán, un país que cuenta con armamento nuclear. El secretario general de la ONU, Ban ki moon, dijo que el asesinato fue un "atroz crimen" y un "asalto a la estabilidad" en Pakistán. También expresaron su condena los gobierno de la Argentina, Chile, Venezuela y Brasil, entre otros latinoamericanos.
El presidente de EEUU, George W. Bush, calificó el asesinato como un acto cobarde e instó a los pakistaníes a seguir adelante con las previstas elecciones generales. Bush tiene en Musharraf a su principal aliado en la lucha contra al Qaeda en Afganistán. Pakistán ya era un motivo de gran preocupación mundial. El aliado de Estados Unidos ha luchado por contener la violencia islámica mientras que Musharraf, cuya popularidad ha caído en picada, sólo levantó un estado de excepción el 15 de diciembre luego de seis semanas.
"Con su muerte, el subcontinente ha perdido a una líder sobresaliente, que trabajó por la democracia y la reconciliación en su país", dijo Manmohan Singh, primer ministro de India, el gigante vecino y rival nuclear de Pakistán. "La manera en que partió es un recordatorio de los peligros comunes que enfrenta nuestra región por los cobardes actos de terrorismo y de la necesidad de erradicar esta peligrosa amenaza", destacó. (Reuter-AFP-NA)

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